Mucho más que un triunfo, el 2 - 0 a Independiente

Los hinchas de Racing tenían derecho a desgañitarse como lo hicieron en el final porque ganar un clásico casi nunca es un triunfo más. Y los jugadores de la Academia también tienen razones para considerar que el 2-0 sobre Independiente excede el valor de los tres puntos. Racing dio una clara señal de que está para retomar la línea futbolística que  le valió la chapa de candidato

Los hinchas de Racing tenían derecho a desgañitarse como lo hicieron en el final porque ganar un clásico casi nunca es un triunfo más. Y los jugadores de la Academia también tienen razones para considerar que el 2-0 sobre Independiente excede el valor de los tres puntos. Que no pecarán de exageración ni de desmesura al calificar la victoria como muy especial por todos los aspectos positivos que encerró, de los cuales sólo escapó la innecesaria expulsión en el final de Licht, dentro de una formación que tiene a titulares muy definidos y un recambio escaso, de nivel inferior.

En la línea del ecuador del Clausura, momento en el que los equipos deben empezar a decidirse para qué están, Racing dio una clara señal de que está más para retomar la línea futbolística que en las primeras fechas le valió la chapa de candidato que de continuar con esa desorientada versión que sólo había obtenido uno de los últimos doce puntos. Por donde se lo mire, fue un negocio redondo para Racing. Cortó dos rachas negativas que pesaban como una losa (la de los seis años sin éxitos ante Independiente y la de las tres derrotas y un empate en este último tramo del certamen) y volvió a posicionarse como favorito en la lucha por el título con un rendimiento más que satisfactorio.

Independiente atraviesa por un momento opuesto al de su rival. Cerró con gesto sombrío una etapa que justamente había empezado en el clásico de la rueda anterior disputado en el Libertadores de América. Aquel 10 de octubre, Mohamed había asumido unos días antes con dos objetivos: ganar el clásico y la Copa Sudamericana. Cumplió con los dos, pero un semestre después, Independiente, en una semana, quedó fuera de la Copa Libertadores y fue una débil oposición para Racing. Y encima, su promedio del descenso lo obliga a cortar la flojera sin mayores demoras.

El de ayer debe de haber sido uno de los clásicos más entretenidos de los últimos años. Sobre todo en lo referido a intensidad, rápida circulación de la pelota, llegadas a las áreas, situaciones de gol. Empezó parejo, con Independiente bastante insinuante, pero Racing lo fue volcando a su favor con juego, actuaciones individuales destacadas y una actitud firme, acorde con lo que exigía el partido.

El único juego de opuestos en el que Independiente terminó arriba fue el de los arqueros. Mientras Assmann evitó una goleada, el paraguayo Fernández, con sus dudas e inseguridades, podía facilitarle a Independiente el empate que era incapaz de alcanzar por sus propias virtudes. Definitivamente, con Navarro, Gabbarini o Assmann, el único puesto con recambio de garantía en los Rojos es el del arquero. Assmann, con muchos reflejos y buena ubicación, tapó una media docena de ocasiones de gol. A Fernández se lo vio fuera de tiempo y distancia cuando salió a cortar centros y dio rebote en todos los remates de media distancia. No asoma como una solución para el declive de De Olivera.

Racing se afirmó con Martínez en la defensa y marcó claras diferencias en el medio con el despliegue de Pillud y el productivo tándem central entre Yacob (ordenado y criterioso) y Toranzo (no había empezado bien, pero hizo pesar su buen toque y panorama). Aun con intermitencias, Hauche siempre fue una amenaza, Lugüercio hizo un desgaste conmovedor para los hinchas y el colombiano Gutiérrez es un delantero de temer por más de un motivo. No sólo tiene muy buena técnica (lo demostró en la gran maniobra del primer gol de Hauche) sino que también es guapo, con un punto de pendenciero.

Independiente cambió de sistema en el segundo tiempo (línea de tres) y algunos intérpretes, pero estuvo muy inconexo, desarmado. Racing aprovechó esas grietas con combinaciones fluidas y sólo se inquietó porque se demoraba el segundo gol. Cuando lo consiguió Gutiérrez, Racing puso el 2 a 0 en la balanza y le dio un peso muy superior al de un simple triunfo.

LA PRIMERA VEZ, TRAS VARIAS DECEPCIONES

Los jugadores de Racing que participaron el sábado no sabían lo que era ganar un clásico ante Independiente. El historial de cada uno sólo acumulaba empates y derrotas. Ninguno de este plantel había estado en el que era el último éxito, el 3-1 de 2005

Claudio Mauri, para www.canchallena.com
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18 de octubre de 2017 | 10:21
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