Cobos y la UCR apuran el paso para evitar que los devore el PJ

El vicepresidente ya aceptó ser candidato a diputado nacional y amenaza a sus correligionarios con que podría ser candidato a gobernador si no logran la unidad. El sorprendente fenómeno Abed, los carteles de Cornejo en San Rafael y la aparición de un eje de la campaña radical: la antiminería.

La política se anticipó a Semana Santa y generó su propio “boom hotelero”. El miércoles llenó un salón del Diplomatic, en Capital, para el anuncio de la fórmula peronista para la gobernación. Dos días después, el radicalismo copó el hotel Intercontinental de Guaymallén para la presentación de un libro de Julio Cobos, un evento que fue mucho más que eso.

Es más. En un periodo donde las roscas partidarias siguen interesando a pocos, los políticos se han refugiado en hoteles prestigiosos para definir sus asuntos e incluso mandarse mensajes entre sí. Así, podemos sumar otro cinco estrellas a la ronda: el Sheraton. En un subsuelo del edificio de Primitivo de la Reta comenzó hace dos semanas la contundente rebelión peronista contra Alejandro Cazabán, movida que terminó derribando su precandidatura a gobernador.

“Fayad tuvo su Sheraton”, se jactaron el viernes pasado varios radicales en el Intercontinental, cuando la amplia mayoría de dirigentes y figuras del partido opositor acompañó a Cobos y dejó aislado, solo, como hicieron los peronistas con el secretario jaquista de la gobernación, al intendente de la Capital y su verba inflamada contra el vicepresidente.

Estos mensajes empiezan a marcar algunas certezas en la UCR mendocina, a pesar de que faltan casi dos meses para que en este partido definan finalmente sus candidaturas. Al margen del calendario partidario, los radicales piensan apurar el paso para que la marcha de un peronismo que ya está en campaña (una maquinita que puede ser demoledora) no lo devore.

Las opciones de Cobos. Aunque siga mostrando un perfil muy alto, nada parece indicar que Julio Cobos tenga opción por pelear todavía por la presidencia de la Nación. Su plan, evidentemente, es gravitar en Mendoza para que el radicalismo gane el octubre y así evitar que el kirchnerismo se le ría en la cara.

Algunos radicales son más extremistas en el análisis y sostienen que Mendoza puede ser la única provincia grande en la que la UCR tenga serias chances de ganar.

Por todo esto, Cobos fue uno de los principales interesados en convertir la presentación del libro “Educación, el único camino” en un evento político partidario de importancia. En persona se encargó de que estuviera en el hotel de Guaymallén su viejo adversario Roberto Iglesias, a quien llamó por teléfono para invitarlo. El gesto habla por sí solo de la estrategia de Cobos y la respuesta de Iglesias, también: el ex gobernador no dudó en dar el sí. Fue otra prueba de que estos enemigos de la UCR están convencidos de que mantener aquella rivalidad que calentó Néstor Kirchner a partir de 2007 ya no le conviene a ninguno de los dos.

Cobos tampoco quiere perder vidriera nacional. Apenas bajado de la pelea por la candidatura presidencial, habló de su interés de tener un cargo partidario a nivel nacional: primer delegado mendocino al comité nacional de la UCR. Pero ese plan ha ido variando y el vicepresidente ya admite casi abiertamente que está dispuesto a forma parte de la lista de candidatos a diputados nacionales, como le piden todos hace tiempo.

La postulación de Cleto a diputado nacional no sólo sería de gran ayuda para los radicales mendocinos en las elecciones de octubre, sino que además le permitiría liderar a los legisladores cobistas que hoy divagan sin horizonte ni conductor en el Congreso Nacional.

Sin embargo, en estas horas, Cobos tampoco niega de manera concluyente su candidatura a gobernador, una posibilidad que ya descartó hacia afuera de la UCR, pero no hacia adentro. El vicepresidente gatilla esta opción sobre la cabeza de sus correligionarios con aspiraciones en octubre. Los amenaza con la chance abierta de competir por el cargo mayor en Mendoza, si ve que la unidad partidaria se torna imposible.

De esta manera, la sombra de Cobos se extiende de manera preocupante sobre Iglesias y Alfredo Cornejo, quienes esta semana tuvieron que soportar, además, la aparición de un “tercer hombre” con bendición cobista: Mario Abed, el intendente de Junín.

Bastó una foto del intendente territorial con Cobos que apareció en la revista Gente para que el rumor de su candidatura a gobernador se extendiera como un veneno en la UCR. Y Abed no hizo nada para detenerlo: “Todo puede pasar hasta la fecha de las internas”, expresó, y se subió al oscilante carro electoral de su partido.

Aunque todos trataron de atribuir la foto de Gente a una mera casualidad, lo cierto es que el reposicionamiento de Abed en la ruleta electoral del radicalismo es ahora una realidad. Algunas características suyas, como su juventud y la imagen de aire nuevo para la política, coinciden con las opciones que se están imponiendo electoralmente en este afiebrado 2011. La amistad entre las familias del intendente del Este y del vicepresidente es otro dato que no puede dejarse de lado a la hora de las especulaciones.

La novedad provocó mucho nerviosismo en el bunker del intendente de Godoy Cruz esta semana. Es que Abed y los territoriales son, o eran, parte de la tropa de Cornejo.

Ceder el lugar a Cobos si quiere volver a ser gobernador es una posibilidad que el Petiso nunca puede descartar. Pero tener que correrse para que pase el intendente del Este, jamás estuvo en sus planes.

Cornejo ya tiene carteles. Sin embargo, nada indica que el ex ministro de Cobos evalúe cambiar de planes para octubre. Ayer, el intendente de Godoy Cruz marcó presencia en la “Fiesta del Campo” de General Alvear, un evento de creciente popularidad que sirve de presentación de la Fiesta de la Ganadería, que se realiza en mayo.

Sin participación de funcionarios provinciales (la figura más importante fue el vicegobernador, Cristian Racconto), Cornejo y su posible compañero de fórmula, Enrique Vaquié, atrajeron la atención de los medios locales, ante quienes el primero ratificó su plan de ser candidato a gobernador de la UCR.

“La unidad es mi plan A, pero la interna es el plan B”, lanzó Cornejo ante la consulta de los medios. Pero la sensación de que el hombre de Godoy Cruz no va a dar un paso atrás se completó con la aparición de sus primeros afiches como candidato. Cornejo eligió colgar estos carteles en San Rafael, a modo de prueba, antes de debutar en el Gran Mendoza.

Si no ocurre nada en el medio, el intendente de Godoy Cruz hará un relanzamiento de su precandidatura a gobernador después de Semana Santa.  Será el comienzo de una nueva guerra interna por la candidatura a gobernador que en el mejor de los casos se definirá a fines de mayo o principios de junio.

Un dato final sobre Cornejo: en el preludio de esta batalla, prodigó una solitaria caricia política a Fayad. Fue el único radical que se expresó a favor del adelantamiento de las elecciones provinciales que el intendente de la Capital reclamó pomposamente esta semana al Gobierno y su partido, sin suerte.

El enemigo minero. Mientras tanto, el radicalismo también se ocupará de espiar los acontecimientos del PJ y los pasos de su flamante candidato, Francisco Paco Pérez, quien algunos radicales esperan que empiece a sufrir erosiones por sus vínculos con la minería.

Antes de ser ministro de Infraestructura, Paco fue socio de un buffet de abogados locales que cuenta entre sus miembros a Fabián Gregorio, presidente de Minera San Jorge, el defensor del controvertido proyecto de extracción de cobre en Uspallata que impulsa la minera canadiense Coro Mining. Por ello esta semana se vio obligado a aclarar sus vínculos con aquel estudio y a decir que sólo participó como “abogado de divorcios” en esa etapa de su vida.

A pesar de las aclaraciones, en la UCR hay quienes anhelan que Paco, durante la campaña, adquiera para el público el perfil de un impulsor de la megaminería y que deje ese flanco libre para el ataque radical, donde el discurso antiminero tiene firmes militantes.

Pero incluso hay radicales que esperan que Pérez reciba el ataque de su contrincante en la interna del PJ, Eduardo Sancho. Sancho fue el único precandidato a gobernador que quedó completamente afuera del acuerdo de unidad del PJ y por ello dice que enfrentará a Pérez a mediados de mayo en la interna partidaria.

En este contexto, los radicales anhelan que Sancho, el ministro de Obras cuando se construyó el dique Potrerillos, se presente como el “defensor del agua” y contraste de esta manera su figura con la del “minero” funcionario de Jaque.

Ocurra esto o no en el marco de la interna peronista, todo indica que el discurso antiminero aparecerá tarde o temprano en la campaña electoral del radicalismo.

 
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20 de octubre de 2017 | 15:24
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