La historia de vida de una mujer que le ganó al cáncer

Marta es una mujer de 63 años que comenzó su relación con el cáncer a los 36, cuando sorpresivamente se autodetectó “un bulto” en una mama y decidió concurrir a un especialista. Aquella mala noticia que le dio el médico le cambió la vida a ella y a su familia. Salió y recayó, y salió y recayó y volvió a salir.

Marta Schiavone es una mujer con una vitalidad envidiable, que según ella misma dice, se levanta todos los días y lo primero que hace es agradecer a Dios la posibilidad de hacerlo. Es que en sus espaldas lleva el haber tenido tres tumores, el haberlo detectado a tiempo, el haberle ganado al cáncer.

¿Hace cuánto que comenzó con este problema?

Empecé con esto cuando tenía 36 años, es decir, hace 27 años. La primera vez como me apareció el tumor siendo tan joven, decidieron extirparme solamente el tumor y hacerme cobalto y radioterapia. Mi hija menor en esa época tenía 10 meses, el del medio 5, y la mayor 10 años. Yo le pedí a Dios que aunque sea me diera vida hasta que Julieta (la menor) tuviera 2 años. Actualmente tiene 27. Yo nunca pensé que iba a poder ser abuela. A los 10 años de extirparme el tumor, me volvió a aparecer otro en la misma mama, entonces decidieron extirpármela. Me hicieron radioterapia y quedé bien. Diez años después me apareció un tumor en la otra mama y me la extirparon también, y me hicieron quimioterapia. Quedé calva.

De la última vez hace ya siete años y me han hecho todos los estudios en octubre de 2010 y han sido totalmente favorables. No tengo nada de nada. Nunca me sentí mejor, me siento muy bien, soy capaz de caminar 5 kilómetros sin cansarme. No tengo nada de nada, estoy perfectamente bien y mi vida es totalmente saludable.

¿Cómo detectó el primer tumor, y qué significó en su vida?

Lo detecté con mi tacto. Era como un granito de arroz e inmediatamente concurrí al médico, que en esa época era el Dr. Mosso. El fue quien me extirpó ese tumor. Me hicieron quimioterapia en San Rafael y cobalto en Mendoza. Me asusté mucho, lloraba mucho porque pedía que aunque sea mi hija menor tuviera 2 años y la mayor 12, como pediría cualquier madre.

¿Se lo contó a sus hijos?

Si, mi hija mayor y el del medio sí. Mi marido estaba muy asustado también, pero quedé muy bien y pasaron 10 años en los que viví muy bien y hasta volví a la escuela a dar clases. Ya la segunda vez que el tumor estaba en la mama decidieron jubilarme.

¿Sus padres vivían?

Vivía mi mamá. Mi papá había fallecido unos meses antes. Mi mamá vivía y lamentablemente estaba casi inválida y yo no tengo suegros ni hermanos, y sentía que mi hija menor iba a quedar a cargo de la mayor de 10 años. Yo me preguntaba “¿qué va a pasar con mi familia?”.
Mi mamá también tuvo cáncer, aunque de útero, y también lo superó. Ella murió de un infarto, no de cáncer.

¿En qué cambió su vida haciendo “un antes” y “un después” del cáncer?

En que realmente a veces piensa en tantos problemas, en tantas cosas, y después uno es feliz con solo mirar el mundo que nos rodea. Yo doy el mensaje de que no le tengan miedo, las mujeres que lo tienen, tienen que manejarlo ellas al cáncer y no que el cáncer las maneje a ellas. Que manejen su psiquis y que hagan lo que les gusta. Yo después que tuve cáncer por primera vez, volví a las escuelas; la segunda vez me puse a perfeccionarme en francés y fui a rendir exámenes de perfeccionamiento. La tercera vez me puse a estudiar italiano y me perfeccioné en letras. Eso ha echo mi vida más rica y abundante que antes de que tuviese cáncer. Realmente es una experiencia triste, que a uno le enseña a vivir.


Las mujeres que lo tienen, deben hacer lo que les gusta. Si les gusta pintar que pinten, si les gusta cocinar que cocinen, si les gusta hacer manualidades que las trabajen, y sobre todo que no estén pensando todo el día que tienen cáncer, y que lo tomen como una experiencia negativa, pero que se supera totalmente. Yo hoy tengo más glóbulos rojos que cuando era soltera y me siento con más vitalidad.

¿Cómo fue la segunda vez?

Ya no me asusté tanto, vi que la enfermedad no era tan catastrófica. También lo detecté por tacto.

¿Cómo reaccionó cuando le dijeron que tenían que sacarle la mama?

No lo tomé muy mal, porque si bien las mamas son un elemento primordial para dar de mamar y la estética, principalmente yo ya no iba a dar de mamar, ya había terminado con mis tres hijos. Y la estética… no era para tanto, la vida vale más. Una mujer no vale por dos mamas. Lo tomé como “el enfrentarme con otra operación”.

¿Cómo llegó usted a LALCEC? (Liga Argentina de la lucha contra el cáncer)

Yo hace mucho que voy para los papanicolao y las colposcopias. También por el CROM (Centro de rehabilitación de operadas de mama). Tengo que destacar la labor que se ejerce en esa institución, porque es totalmente gratuita, benéfica, donde realmente las personas que trabajan allí, lo hacen con una destacada abnegación y es difícil encontrar en estos tiempos personas que tengan tanto amor y que hagan las cosas con tanta solidaridad, y que se desempeñen como lo hacen ellos, con toda esa contención psicológica. Realmente que lo hagan gratis no solamente es asombroso, sino maravilloso, lo bien que lo hacen. Es propio de las personas grandes de espíritu el amor que ponen. Realmente me emociono cuando eo todo lo que hacen y no tengo palabras para agradecérselo. Hacer las cosas gratis, y tan bien, es difícil de encontrar en este mundo. (Marta se emociona al hablar de los miembros de LALCEC).

Tengo que agradecer muchísimo el humanismo y la profesionalidad del Dr. Antonio Martínez, del Dr. Schiavone y también al Dr. Pérez, que siempre me han acompañado con su palabra y su cariño.

Yo les recomiendo a las personas que se atiendan en San Rafael con el Dr. Martínez, que no vayan a Mendoza. Hay mucho comercio. A mí las tres veces me cubrió la OSEP y por ejemplo, la quimioterapia fue siempre gratis. Acá hay muy buenos profesionales.

¿Usted es una persona religiosa?

Sí, digamos que sí, pero poco practicante. Soy católica pero rezo en mi casa. A veces las personas que están en las iglesias me fallaron. Voy a la iglesia cuando tengo necesidad, no cuando hay misa, sino cuando me hace falta. Rezo mucho en mi casa y soy practicante en mi casa.
 

La verdad es que no me gustan los sacerdotes ni las monjas. Tengo una relación directa con Dios y la Virgen.

¿Se aferró a la Fe cuando se enfermó?

Los curas no me ayudaron para nada. Mi hija fue a pedir antes de una operación la “unción de los enfermos” y no me quisieron atender porque estaban ocupados, no sé. Mi hija tuvo que ir llorando a pedirlo. Dios me ayudó y también la virgen, pero los sacerdotes no me ayudaron. Tampoco los he visto nunca en LALCEC.

¿Cómo quedó su relación con Dios después de la enfermedad?

Yo le agradecí mucho. Yo era más o menos igual de “practicante” que ahora, no es que me aferré más a la religión por enfermarme. Siempre estuve un poco en contra de ciertas cosas. No me gusta como desarrollan la religión ni los sacerdotes ni las monjas. Estoy más del lado de la Iglesia Evangélica, porque veo que ayudan más a la gente.
 

¿Se sintió discriminada alguna vez por su enfermedad?

No, para nada. Al contrario. Nadie lo llama al cáncer, viene. Yo iba con el pañuelo en la cabeza porque estaba calva, y me puse a estudiar italiano. Un martes a mi me hacían quimioterapia, y el sábado me iba a bailar con mi marido con el turbante o con peluca. Mis hijos se reían porque me veían donde bailaba y me decían “mamá, tenés la peluca por acᔠ(pasa que se me corría por los elásticos). A pesar de las descomposturas de la quimioterapia, que aunque no es una fiesta es el remedio del cáncer, el sábado me iba a bailar.

¿Tiene personas cercanas que hayan fallecido de cáncer?

Sí. Bastantes. Pero eso no me asusta ni me trauma. Yo soy yo. Y la gané. Hace 3 años se murió una gran amiga de cáncer, pero yo no pienso en eso.

¿Cómo es un día suyo hoy?

Hermoso. Me levanto siempre con una sonrisa a pesar de que tengo problemas como todo el mundo. Tengo dos hijos afuera, mi hija mayor vive en Catriel y allí están mis dos nietos, Germán que va a cumplir 7 y Chiara de 2. Mi otro hijo vive en Mendoza y trabaja en el Poder Judicial. En San Rafael vive Julieta que es docente. Mi marido es sodero.

Sé tomar la vida de una manera optimista. Tomar las cosas con calma. Limpio mi casa que es bastante grande, hago los quehaceres y a la tarde me dedico a mis actividades: voy a curso de conversación de francés o de italiano. Voy a LALCEC. A las 8 termino mis actividades y vengo, estoy con mi familia, vemos televisión… Hay películas sobre el cáncer, y en ellas siempre la persona se muere. Deberían hacer una película en la que la persona se sana y lo supera.

¿Se cuida hoy en día en algunas cosas?

Si, en las comidas. Tengo una alimentación muy sana, no me gustan ni las grasas ni los fritos ni nada de esas cosas. No me gusta el alcohol, no me gusta el cigarrillo, entonces tengo una vida muy saludable.

Hay personas que se asustan sólo de oír la palabra “cáncer” por la connotación que tiene. ¿Qué opina de “hablar del cáncer”?

Creo que es una enfermedad como cualquier otra, donde hay que cuidarse, hacer los tratamientos adecuados y nada más. Es una enfermedad en la que uno debe luchar como con cualquier otra y hay otras en las que quedan muchas secuelas, como la artrosis o la artritis, donde la persona es raro que se mejore. El cáncer sí se supera, se queda muy bien. A veces hasta la veo "mejor" que otras enfermedades. No hay que asustarse de la palaba, porque más que “una ventana hacia la muerte” hay que tomarla como “una ventana hacia la vida”.

¿Le quedan sueños por cumplir?, ¿es feliz?

Solamente que mis dos hijos menores se casen y me den nietos. Soy feliz, pero creo que nadie es totalmente feliz en esta vida. Estoy conforme con la vida.

¿Se siente un poco “ejemplo de vida”?

Creo que sí. Mi hija Julieta me dice a veces que no sabe de dónde saco fuerzas. Tengo mis problemas como todo el mundo, pero hago fuerza, me levanto y si las cosas las veo negras recapacito y trato de verlas grises aunque sea.

Mi mensaje a las mujeres que tienen cáncer es que luchen con fe y optimismo, porque es en un 90% superable. Que tengan una vida sana, saludable, que coman sano. Uno queda perfectamente bien.

Personas como Marta demuestran que de las mayores adversidades se puede salir adelante. Ella se empeña permanentemente en recalcar la importancia de detectar la enfermedad a tiempo, por lo que recomienda los autoexámenes y el concurrir al médico ante la menor  duda. Resalta que el cáncer es curable, que la posibilidad se trata de buenos médicos, de buena contención y de una buena actitud ante la vida.
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