Homenaje a un año de la muerte de Máximo Arias: el desierto delante

Hace un año murió Máximo Arias, el gran artista de la fotografía mendocina. Aquí, un texto recordatorio preparado para MDZ por el poeta Teny Alós.

Naldi fue testigo de la simpleza conque se producen los milagros en los espíritus contemplativos.

Paula no pudo dormir pensando lo que había descubierto. Como casi siempre, el gran estratega del hallazgo había sido la casualidad. En el sopor del desierto que une el norte con el sur mendocinos había entrevisto el ojal de un misterio, había encontrado un punto definitivo en una historia amarillenta.

Supo, como saben los navegantes, los solitarios, los investigadores, que el rastro se enmarañaba y empequeñecía. Pero lo que le había sucedido, sin dudas, era la piedra fundamental de un silencio. De una voz silenciada. De un augurio interrumpido.

La cosa fue así: andaba ella, a campo traviesa, excavando, hurgando en el paisaje; poniendo a prueba, con la mirada, la historia. De repente, en la más inmensa soledad, en lo más profundo de sus deliberaciones internas, escuchó el ruido de un motor. Se veía una columna de tierra que abría un camino en el cielo, paralelo al que producía el ruido en la tierra. Eso que venía, decisivamente, avanzaba hacia ella.

Entre perpleja y divertida, pero evidentemente convulsionada por esa intromisión en su excursión secreta, esperó a ver qué traía la nube de tierra bajo su ala.

Mayor fue su sorpresa cuando vio que lo que venía era un motociclista, entre las piedras. Un hombre canoso, de rasgos duros, peinado para atrás. El hombre, que pasó a tres arbustos de Naldi, no se detuvo ni saludó. Siguió su marcha como un kilómetro más adelante y el ruido del motor se calló.

Allá fue Paula, con su mochila en la espalda. No sabía muy bien por qué iba hacia ese hombre que había demostrado ser huraño y hasta descortés al no saludar en semejante paraje.
Encontró la moto recostada contra una piedra y al tipo mirando el horizonte en todo su atardecer.

Hay cosas que no tienen explicación. Paula lo sabe más que nadie, pero esto fue rarísimo hasta para ella. No medió entre ellos palabra alguna. El tipo la miró con su sonrisa campechana y le hizo una seña para que le alcanzara la cámara fotográfica que ella llevaba al cuello. Sin ningún temor lo hizo. La mirada limpia del hombre la convenció que nunca antes había estado más segura que entre él y el desierto. El tipo sacó un par de fotos y la trepó a Naldi a la moto. Recorrieron casi hasta el anochecer diversos lugares entre la melancolía serrana y la nostalgia baldía. Él no habló nunca, apenas le hizo unos guiños y disparó el obturador varias veces, acompañando cada acto de un gesto alegre. Se lo veía feliz en ese terreno monumentalmente vacío. O lleno, empezó a pensar Paula después de ese día.

El tipo la dejó cerca de unas casas y partió con rumbo a la noche. Paula corrió tras él creyendo que algo se le había caído al hombre de la moto. Casualidad o no, nunca supo, ni sabrá, si el papel que recogió se le cayó al sujeto. Era una hoja con un trozo de poema: “no habrá memoria, celo / entender pasado / que lo entretenga. / Día tras día, nieblas, / seco vigor, / tropezarán / sus pompas con el olvido, / muerta fama, acabado / el sueño despierto.”

Este día ha estado loquísimo, le dijo Paula al último jilguero del atardecer y apretó el papel entre sus dedos.

El relato completo de estos hechos ha llegado a manos de la logia curadora de realidades pasadas La Razón Insepulta, quienes han emitido un extenso informe del que les comento algunos ítems que me parecieron interesantes y que, vale aclararlo, están fundamentados en las palabras de Paula Naldi:

1) la moto de la que se habla, muy probablemente, haya sido una Gilera muy vieja.

2) El poema pertenece a Ricardo Molinari, del libro “El desierto viento delante”.

3) El sujeto al que parece hacer mención Naldi es un tal Máximo Arias, fallecido hace un año más o menos.

4) Las fotografías que acompañan este informe evidencian una prueba contundente del ojo y sentimiento del aludido Arias.

5) Hay individuos que están ahí, flotando en la sentencia de nuestra emoción y son lo mejor de nuestro paisaje.

¿Qué te pareció la nota?
No me gustó10/10
Opiniones (1)
5 de Diciembre de 2016|11:10
2
ERROR
5 de Diciembre de 2016|11:10
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. GRANDE MAESTRO!!!!!!!!!!!!!!
    1
En Imágenes
Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016
28 de Noviembre de 2016
Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016