La Cámpora: se abre una interna en la juventud K

El desembarco de los jóvenes de La Cámpora en puestos de poder no sólo despierta críticas en los militantes opositores, sino que también comenzó a generar recelo en otras agrupaciones de jóvenes kirchneristas que se presentan como aliadas. La confluencia de la juventud que defiende al Gobierno y estrechó lazos en el funeral de Néstor Kirchner comenzó a mostrar rispideces y hasta se habla de una "interna", ahora que es necesario ganar espacios en el armado electoral.

El desembarco de los jóvenes de La Cámpora en puestos de poder no sólo despierta críticas en los militantes opositores, sino que también comenzó a generar recelo en otras agrupaciones de jóvenes kirchneristas que se presentan como aliadas. La confluencia de la juventud que defiende al Gobierno y estrechó lazos en el funeral de Néstor Kirchner comenzó a mostrar rispideces y hasta se habla de una "interna", ahora que es necesario ganar espacios en el armado electoral.

La diputada Victoria Donda, hija de desaparecidos y cuadro de Proyecto Sur, definió a los jóvenes de La Cámpora como "chetos interesados por los cargos que no saben lo que es militar". "No son un ejemplo de la miltancia joven. Debería haber desinterés y ellos sólo quieren conseguir un cargo. No tienen calle, hacen política detrás de una computadora", arremetió

Aunque admiten en voz baja que existen las tensiones, los jóvenes de las otras agrupaciones kirchneristas, evitaron formalmente sumarse a las críticas hacia el espacio comandado por Máximo Kirchner. Se limitaron a hablar del "rol particular" que tiene La Cámpora en el proyecto, más cercano a la cúpula de poder, y señalaron que ocupan "un lugar necesario" para la continuación efectiva del cambio.

"La Cámpora es la guardia pretoriana del kirchnerismo por excelencia. Siempre va a haber gente que diga que entraron por la ventana, pero el rol que cumplen es importante y no creo que merezcan desprestigio", señaló a este medio un militante de la Juventud Sindical, la agrupación que responde al cegetismo. Desde la agrupación JP Descamisados, un dirigente se limitó a decir: "El estado necesita que se incorporen cuadros nuevos, siempre y cuando lo hagan en términos de una representación colectiva y no en beneficio propio".

No obstante, basta con sumergirse un poco más profundo en el entramado de la juventud kirchnerista para observar que la armonía no es tal. "Todos conocemos la interna", admite un militante de JP Evita. "Penetra en cada conversación, en cada debate", señalan desde la Juventud Sindical. Es que, hacia adentro, las rispideces se multiplican, sobre todo en época de elecciones donde nadie quiere quedarse afuera.

Los roces se perciben en los microespacios, donde la militancia materializa sus actividades. En el ámbito universitario, por ejemplo, no siempre los afiches de una y otra agrupación se muestran juntos. "Armamos una actividad muy amplia por el 24 de marzo. La Cámpora no quiso venir. No les gusta sentirse conducidos", señaló un joven de Movimiento Evita, que pidió no mencionar su nombre ni su facultad.

"Les falta calle, no tienen una militancia de base. No tienen presencia en el territorio, en las villas, en las cooperativas en las fábricas recuperadas. Tampoco tienen demasiada influencia fuera de la capital. Son clase media urbana", describió otro militante de JP Evita, el movimiento juvenil del espacio que surgió de la mano de Emilio Pérsico tras la crisis de 2001.

Un dirigente de JP Descamisados destacó: "Hacia afuera se muestran como los jóvenes del modelo. Lo que sí es claro que no son los únicos, nosotros venimos trabajando desde antes y estamos haciendo mucho por consolidar el proyecto".

"Hay tensiones, pero es para traccionar la política para adelante", señaló un joven sindicalista. "Desde la Juventud Sindical creemos que es mejor que los liderazgos provengan del sector sindical porque sólo alguien de extracción obrera puede entender las necesidades", agregó.

Es que, más allá de los perfiles, la interna en la militancia kirchnerista replica en parte el juego de intereses que se da en la cúpula del poder oficialista entre el moyanismo y los cuadros de La Cámpora. Si en los pasillos de la Casa Rosada, los adalides del sindicalismo y los líderes camporistas buscan ganar espacios, incluso a acompañar a Cristina Kirchner en una fórmula, la misma puja se refleja en las bases.

Justamente, fue en la marcha a la Plaza de Mayo por los 35 años del golpe donde las diferencias se hicieron más visibles: la columna de Movimiento Evita y de la Juventud Sindical, las más importantes en términos numéricos, se movilizaron separadas de La Cámpora.

"Decidimos ir separados. Es en este tipo de actos donde se hacen carne las diferencias", dijo un joven de la agrupación que apoya a Hugo Moyano. Desde el Movimiento Evita fueron ilustrativos: "Si te fijas ellos hicieron marketing, fueron prolijos con sus paraguas y banderas. Nosotros fuimos atrás con la Juventud Sindical y éramos un cambalache, pero así es la militancia de base". Meses atrás Fernando "Chino" Navarro, de Evita, y Hugo Moyano habían intercambiado remeras en una demostración de confluencia.

Hasta ahora, La Cámpora logró colocar a sus jóvenes en el Ejecutivo, la Justicia, el sector empresario y los medios y parece llevar ventaja en lo que al poder real se refiere. Los ejemplos son elocuentes. Dos de sus principales referentes, Andrés "Cuervo" Larroque y Eduardo "Wado" de Pedro son, respectivamente, subsecretario para la Reforma Institucional y Fortalecimiento de la Democracia y directivo de Aerolíneas Argentinas. Mariana Larroque, hermana del "Cuervo", fue nombrada directora de Documentación de Presidencia. Julián Alvarez asumió en la secretaría de Justicia. Con destacable formación académica, el joven Axel Kicillof desembarcó recientemente en Siderar, e Iván Heyn, se constituyó representante del Estado en el directorio de Aluar.

Ya sea con un currículum plagado de títulos universitarios o como meros articuladores del modelo kirchnerista, lo cierto es que los dirigentes de la Cámpora están, para sus colegas de otras filas, más cerca del poder que de las bases. "Permean en la clase media acomodada de la Capital pero no tienen proyección nacional", señalan desde Movimiento Evita, un espacio con importante despliegue territorial, fundamentalmente en la provincia de Buenos Aires y Santa Fe. En cambio aseguran que La Cámpora sólo tiene fuerza en el ámbito porteño, con el liderazgo del legislador Juan Cabandié.

Se intentó en varias oportunidades hablar con los dirigentes de La Cámpora. El "Cuervo" Larroque se negó a dialogar con este medio y Cabandié dijo que sólo habla de temas vinculados a la ciudad, pero no sobre la militancia.

Como ocurrió el 11 de marzo en el estadio de Huracán, probablemente mañana las agrupaciones volverán a mostrar unión en el Congreso de la Militancia en Chapadmalal, que fue organizado por la Juventud Sindical bajo el lema "el desafío de pasar de lo gremial a lo político". Allí fueron invitados 200 militantes de otras organizaciones, entre ellas La Cámpora. "Esperamos que vengan Cabandié y Larroque", dijo uno de los militantes de la agrupación coordinadora. Todo sea por fortalecer el operativo clamor que garantice la continuidad de su mayor denominador común, Cristina Kirchner.

(fuente: www.lanacion.com.ar)
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17 de diciembre de 2017 | 19:10
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