Preocupa el nivel de Palermo: 812 minutos sin goles

A esta altura, es anecdótico que el delantero de Boca acumule 812 minutos sin convertir tantos. El problema del "Titán" no es la falta de efectividad, sino la dificultad para quedar frente al arco con posibilidades de marcar. "El Titán" no festejó conquistas propias en todo el campeonato y acumula un total de 812 minutos de sequía. Una sentencia simplista diría que se arrima a la crisis etaria de los hombres

Una sentencia simplista diría que Martín Palermo se arrima inexorablemente a la crisis etaria de los hombres. Camino a los 38 años, el gran goleador atraviesa su última aventura con más penas que gloria; sin el grito en la voz y, encima, con su equipo fuera de todo protagonismo.

"El Titán" no festejó conquistas propias en todo el campeonato y acumula un total de 812 minutos de sequía. La comparación con campañas anteriores sirve sólo para la estadística. Ni los más de mil minutos sin goles en el Villarreal (2002-2003), ni los 862 que sumó en Estudiantes al comienzo de su carrera (1992-93) tienen algo que ver con este presente.

En aquellas oportunidades, al delantero platense aún le quedaba mucha pólvora por gastar. Lo demostró durante cada uno de los años que siguieron hasta este 2011, que será el de la despedida (el 19 de junio, más precisamente). Hoy, reconocimiento a su figura –y obviedad- al margen, pocos se animarían a discutir que Martín ya no es el mismo.

Ayer, en el encuentro ante Lanús, no tuvo ninguna opción clara de gol. Palermo volvió a caminar la cancha con frustración, consciente de que el problema va más allá de la mala puntería o de la suerte, ese factor que tantas veces le jugó a favor. La pelota no le llega y, tal vez más lento de reflejos que en otras épocas, tampoco lo favorece el hecho de jugar como única punta.

En el partido disputado en el sur bonaerense, el máximo goleador de la historia de Boca fue habilitado una vez por Juan Román Riquelme, intentó generar peligro con un tiro desde larga distancia, esperó pases de otros compañeros que nunca llegaron en tiempo y forma y, por último, antes de salir reemplazado por Lucas Viatri a los 19 del complemento, cabeceó débil a las manos de Mauricio Caranta.

Eso fue todo. Lo resumió su cara de fastidio apenas se sentó en el banco de suplentes. Habrá que ver si Falcioni se anima, por tercera vez consecutiva, a ratificarlo como titular en el comienzo de la semana, ese gesto de respaldo que actúa como repelente de especulaciones. De cualquier modo, quién pudiera decir que ya no hay más nada en su repertorio. La película debe tener un final más acorde a su extraordinario pasado que a este pobre presente


(www.infobae.com)
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16 de agosto de 2017 | 10:49
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