Angel Cabrera redondeó una gran actuación: 7º puesto

Si hay algo que le molesta a Ángel Cabrera en una cancha de golf es esperar. Los tiempos muertos lo sacan de ritmo, lo ponen más ansioso, como sucede con muchos otros golfistas. El Pato padeció en carne propia el aturdimiento de su compañero en la última salida, Rory McIlroy, que anduvo de un lado para el otro tratando de reencauzar la pelota en el green.El cordobés se retrasó hasta el 7° puesto final de la clasificación

Si hay algo que le molesta a Ángel Cabrera en una cancha de golf es esperar. Los tiempos muertos lo sacan de ritmo, lo ponen más ansioso, como sucede con muchos otros golfistas. El Pato padeció en carne propia el aturdimiento de su compañero en la última salida, Rory McIlroy, que anduvo de un lado para el otro tratando de reencauzar la pelota en el green.

Está claro que el cordobés no sólo se retrasó hasta el 7° puesto final de la clasificación por los problemas del norirlandés, pero ese factor no le ayudó a encontrar el contagio que necesita cualquier jugador para desafiarse a sí mismo y embalarse.

Muy pronto, luego de completar el hoyo 2, el Pato ya había estrechado la diferencia con el puntero de cuatro a dos golpes, gracias al birdie en el 2 y el bogey cometido por el norirlandés en el primer hoyo. Sin embargo, el tropiezo en el capítulo 3, en donde falló el green por mucha distancia, fue su primera dificultad.

Igualmente, la combinación de scores del leaderboard ofreció una hendija que Cabrera no dudó en aprovechar. Sobre todo, luego de bajar los hoyos 7 y 8. Y ya con el par conseguido en el hoyo 10 había logrado subirse a la punta en compañía de Schwartzel, Choi y Scott.

Alumbraba una oportunidad única para Cabrera, que tiró del carro hasta el 12, el principio del final de su ilusión. En ese engañoso par 3 cayó al búnker del fondo y la sacada fue demasiado larga como para dejarse un putt accesible. El bogey lo bajó del lote de punteros y significó un golpe a la confianza. Ya le resultó demasiado difícil emprender la recuperación, más allá de que seguía teniendo a tiro a los de arriba.

No pudo tentar al águila en el 15 (hizo birdie) y volvió a equivocarse en el par 3 del hoyo 16 (bogey), que tiene el green más complicado del campo. Allí resignó toda posibilidad, porque Scott y Schwartzel ya empezaban a sacar diferencia.

De todas formas, se trató de un excelente balance para Cabrera, el único junto con el campeón que bajó el par de la cancha los cuatro días. Más meritorio todavía porque estaba atravesando un opaco momento deportivo, pero está demostrado que las grandes citas lo motivan especialmente.
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18 de diciembre de 2017 | 02:45
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