Los planes sociales alejan la mano de obra de la vendimia mendocina

De acuerdo a un matutino porteño "la falta de mano de obra se debe sobre todo a la ayuda que reciben los desempleados, a los planes sociales y, desde el año pasado, a la asignación universal por hijo".

Según publica hoy el diario Clarín, en Mendoza los cosecheros dejan sus trabajos en las bodegas para no perder los planes sociales que les da el gobierno Nacional, complicando la situación de la temporada de vendimia.

El matutino dice que "el presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura, Guillermo García, admitía esta semana que la cosecha de uva lleva entre una y dos semanas de atraso y que la provincia lleva recogida menos del 30 por ciento de la cosecha. Las razones climáticas no han sido decisivas ya que la diferencia no responde a una zona en particular, si bien afecta a los mejores terrenos de Argentina, Luján de Cuyo y Valle de Uco. Si la vendimia siempre termina hacia el 15 de abril, este año llegará hasta mayo, lo que pone en riesgo la producción debido a la sobremaduración de los racimos".

La razón que esgrime la publicación para tal aseveración es que "mimados por los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, a través de créditos blandos de la provincia para financiar mejoras en su infraestructura, los bodegueros dicen una verdad parcial –pero la nombran en voz baja para no malquistarse: la falta de mano de obra se debe sobre todo a la ayuda que reciben los desempleados, a los planes sociales y, desde el año pasado, a la asignación universal por hijo, sobre todo en migrantes del noroeste. Según estos viñateros, es inviable aumentar el precio que pagan por la recogida de uva, lo cual sería un incentivo para estos peones".

De acuerdo a Clarín "tanto se ha dificultado la búsqueda de peones, que los grandes productores la confían a empresas de personal temporario, que hoy abastecen más del 30 por ciento de los empleados. Estas empresas cobran el 60 por ciento más por cada peón y se encargan de las cargas sociales y de las eventuales querellas, que suelen abundar al final de la cosecha. La ANSeS, que da de baja la ayuda social de estos trabajadores en cuanto se cargan sus aportes a la AFIP, demora entre dos y tres meses en volver a activarles el beneficio".

"¿De cuántas personas hablamos? De miles. En una finca de 700 hectáreas, si toda la cosecha es manual, se necesitan unos 500 peones. Si está mecanizada en parte, la vendimia necesita 350 peones. Sin embargo, las entidades sostienen que apenas el 5 por ciento de la cosecha está mecanizado. Las máquinas no resuelven el problema; son objeto de debate y están desprestigiadas (según algunos, dañan el viñedo, pero sobre todo traicionan el márketing artesanal), de manera que las grandes fincas que las emplean prefieren ocultarlo o incluso las usan de noche, cuando la uva está fría y es más manuable", dice el diario porteño

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20 de agosto de 2017 | 23:57
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