El "Bocha" Pessano: Un personaje inefable

El ingeniero Horacio Paulino Pessano Huerta está transitando su quinto mandato consecutivo como decano de la Universidad Tecnológica Nacional y si sólo fuera por eso, ya tendríamos motivo para entrevistarlo. Pero su personalidad y su liderazgo lo han transformado en un personaje que es un ícono de la sociedad sanrafaelina. Conocelo en esta charla que no tiene principio ni fin.

Cuando llegamos al Campus de la UTN en General Paz y Urquiza, advertimos un clima de serena alegría en todo el ámbito de la facultad que indudablemente indica que acaba de empezar un nuevo ciclo lectivo. Muchos alumnos en las aulas y otros tantos en el parque y en los patios conversando tranquilamente y notando claramente que no éramos algo propio en el ambiente.

Alguien nos preguntó si necesitábamos algo y dijimos que buscábamos al Ing. Pessano, - "Ahh.. debe estar en su escritorio, es por allá, pasen..., adelante...", nos dijeron amablemente.

Llegamos a las oficinas del decanato, y aunque estaba todo abierto, no había nadie para atendernos. Después de hacer algunos ruidos como para que alguien notara nuestra presencia, decidimos salir y preguntar si estábamos en el lugar correcto. "Sí, el Ingeniero debe estar en su escritorio, hace un ratito lo vimos entrar...", volvieron a indicarnos. Entonces decidimos arremeter y temerosamente fuimos cruzando puertas sin encontar a nadie en nuestro camino. Así llegamos a su escritorio y lo encontramos preparando simulaciones matemáticas.

Al principio creímos que la puerta estaba abierta, pero al cabo de unos minutos, advertimos que no había puerta. Es decir, su despacho no es un despacho de puertas abiertas. Literalmente no tiene puertas, y eso es toda una declaración de principios.

Después de recibirnos con un cariñoso abrazo, comenzó nuestra charla con él que transcribimos literalmente, porque creemos que no tiene desperdicio alguno.

 ¿Qué está haciendo ahí?

Estoy preparándole a los chicos unos modelos de simulación matemática.

¿Simulación de qué?

Simulación de las ingenierías, a ver si les gusta.

¿De qué año son?

Van a ingresar en el 2012.

Van a ingresar, ¿y ya se están preparando algo para ellos o ustedes se están preparando para recibirlos?

Las dos cosas. Empezamos el lunes para todo el año.

¿Todo el año para un pre-universitario?

Ahí se detecta la idea de que ellos se definan si les va a gustar o no la ingeniería. Trabajamos en problemas normales, cotidianos. Queremos saber si les interesa que “pasen las cosas”, o quieren saber “por qué pasan las cosas”. Porque si les interesa saber “por qué pasan las cosas” están inclinados un poquitito hacia la ingeniería.

¿Cuándo nació Ingeniero Usted?

¿Nací?, en 1945, 14 de enero.

¿Y cómo es que no es peronista si nació en el 45?, ¿qué tal se vivía en aquella época?, cuénteme por favor

¿Quién dijo que no soy peronista? (risas) Acá hay radicales, demócratas, pero a lo mejor es como decía el General nomás, que somos todos peronistas, pero no nos damos cuenta.
Estamos trabajando a ver si modernizamos todo un tema de gastronomía ya que tenemos allá Reyunos, entonces como hay una licenciatura en la Regional Mendoza, traemos los pibes de los últimos años, los que han terminado la carrera, para que vengan, ya que aquí tienen un laboratorio para innovar, para equivocarse, para poder salir con un producto más moderno. Yo insisto en que acá en San Rafael hay que hacer cosas distintas.

Cuénteme de su infancia. ¿Qué recuerdo tiene de su infancia acá en San Rafael?

Maravillosa, todo muy bien, una familia espectacular y viviendo en una sociedad maravillosa, después ya se complicaron las cosas de la vida. Tenía un hermano de un año y medio mayor y estuvimos estudiando en Mendoza juntos. Éramos dos hermanos y mis padres. Tuvimos la desgracia de que vivíamos 4 chicos estudiando,  y mi hermano y los otros dos chichos se mataron los tres en un accidente. (Su hermano se llamaba Edgardo Antonio y todos lo conocían por Quiquín)

¿Y eso lo marcó a usted?

Si, y feo. Acá mi mamá quedó sola y no la podíamos sacar del cementerio. Se iba a la mañana al cementerio y se pasaba todo el día allá. 

¿Su papá ya había fallecido?

No, vivían solos los dos pero ella se iba para el cementerio con una sillita, se pasaba todo el día allá y se venía a la noche y al otro día, otra vez lo mismo, pobrecita.

¿Qué edad tenía su hermano?

27 años. Un 14 de agosto del ‘70. Los otros dos tenían 27 y 26.

¿Y la marca que le dejó esa situación, fue por lo de su mamá o por el compañerismo que tenía con su hermano, por la hermandad que tenía con él?

Vivimos juntos toda la vida... (evidentemente le cuesta hablar de eso y busca evadirlo con una plácida sonrisa que pide cambiar de tema)... Pero después tenía muchos amigos en Mendoza y retomamos las cosas. Después me casé y llegaron otras desgracias más (falleció una de sus hijas cuando tenía tres meses, el día de su bautismo y después falleció otra de sus hijas, Celina, una joven de unos 25 años que estaba casada y dejó una hija ). Pero me marcaron, y al mismo tiempo de golpe empecé a ver, a cambiar las escalas de valores de la vida, empecé a entender que no es todo tan malo.

Por ejemplo, no vamos a decir cómo anda el país, anda bien; por todo esto que te digo, andar mal es otra cosa. Todo va y viene. Los buenos gobiernos, los malos gobiernos, la buena Argentina, la mala Argentina. Todas esas son cosas que se solucionan; lamentablemente hay otras que no tienen solución.

Yo me he entusiasmado mucho en esto de que no hay que preocuparnos tanto por saber “qué país les vamos a dejar a los chicos”; yo creo que hay que preocuparse “qué chicos le vamos a dejar al país”. Ése me parece que es el cambio de paradigma, me parece que estamos en una competencia en querer entender que los chicos piensan de otra manera, que obran de otra manera, a nosotros nos formaron de una manera y entonces queremos que ellos sean como somos nosotros, y al final no sé si nosotros estamos bien, a lo mejor es mucho mejor lo de ellos. Entonces yo digo que ese sistema no sirve; lamentablemente esto en el sistema educativo se ve mucho.

No pueden estudiar los chicos, por eso empezamos un año antes. Hay quien dice que no pueden estudiar los chicos ingeniería porque no saben nada de matemática, nosotros no estamos de acuerdo con eso. Es un problema nuestro, si somos capaces o no de llevarlos, de que aprendan lo que tienen que aprender, pero los tipos son despiertos para todo y no solamente los que no tienen ninguna dificultad, hasta los que tienen dificultad, tienen condiciones para algo, el ser humano tiene condiciones para algo siempre, y la tarea nuestra es encontrar cuál es ese “algo”. Y es lo difícil, cuando tenés roles, “esto es el profesor”, “esto es el alumno”. Y no, "esto es un sistema que está con un objetivo que es el conocimiento", entonces no podemos pensar en que lo vamos a solucionar siendo más estrictos en el ingreso o en el ciclo medio, o encontrar dónde está la culpa de que “los niveles educativos que cada vez son peores”, yo creo que eso no es cierto. Para mí es cada vez mejor.

¿Cada vez mejor?

Cada vez mejor porque sé que son mucho más despiertos que nosotros, en la época en la que teníamos esa edad. Se dan mañas y hasta te diría que son tipo “artesanales” en hacer las cosas. Hasta hacen autoaprendizaje, me lo demuestran con la computadora, con el control remoto, con montones de cosas. Cuando el tipo quiere aprender algo, lo aprende, mientras que  nosotros fuimos formados en un contexto en el que para aprender las cosas, nos las tenía que enseñar alguien. Ya sea la familia, o la escuela. Hoy yo veo que aprenden con mayor facilidad. Acompañémoslos, pongamos arriba del pedestal el objetivo del conocimiento, no el rol que cada uno debe cumplir.

¿Quiénes fueron los que le enseñaron a usted?, ¿de quién aprendió?

En la escuela 25 de mayo. Y después, cuando llegué al curso en el que mi mamá tenía que ser mi maestra, me mandaron a Maristas, porque ya la había vuelto loca mi hermano y después al Comercial y después a la Universidad Tecnológica, a estudiar Ingeniería. Yo quería estudiar piano, quería ser concertista, pero mi viejo dijo “vos tenés que ser esto” y se acabó.

¿De dónde sacó la sensibilidad por la música y por el piano particularmente?, ¿lo de ingeniería lo decidió su papá?

Con la mamá, porque veían que tenía inclinación con las matemáticas. Y lo de la música porque la música es matemática y la matemática es música. Está muy vinculado, van muy de la mano. Aparte porque bueno, de chicos nos mandaban a piano, a los dos, a mi hermano no le gustaba, pero a mí si.

¿Tuvo suerte en algún sentido?

En todo, porque empecé a hacer lo que me gustaba, la docencia, me recibí y si bien en los primeros años hice Ingeniería, después trabajé unos años ad Honorem en la Universidad.

¿Cómo descubre la matemática, cuándo se dio cuenta que le gustaba la matemática, fue por una simple coincidencia, porque su papá lo mandó a hacerlo, o ya traía Usted la matemática en sus genes?

Supongo que la propia especialidad de la carrera de ingeniería que estudié yo, que es electrónica, y la electrónica es matemática, a diferencia de las otras disciplinas que tienen a la matemática, la de la electrónica más en esa época, los años ’60 donde era prácticamente matemática pura y tuve grandes maestros, el padre de Enrique Cabeza era un gran matemático, uno de los mejores matemáticos. Me hizo discípulo de él y me llevó a trabajar con él en Mendoza.

¿Y usted por qué destacaba?, ¿por su talento personal para la matemática o por el esfuerzo  que ponía en el estudio?

Qué se yo.

¿Estudiaba mucho?

Casi nada. No me costaba estudiar.

Sería que usted no tenía la noción de estar haciendo un esfuerzo, porque le gustaba tanto lo que hacía que se divertía haciendo eso.

Por supuesto. Me divierto, hoy lo sigo haciendo.



Ahí viene una etapa muy importante, donde usted abre una suerte de academia.

A los 19 años en Mendoza. Me dediqué a los ingresos a las universidades.

¿Cuántos alumnos tenía?

El último que cerré acá en San Rafael tenía 20.000 alumnos. Sumando todos en general.

¿Cuántos profesores tenía trabajando?

Empecé yo sólo en mi departamento, vivía con mi hermano y al mes tuvimos que alquilar un edificio y al año tenía médicos, ingenieros, químicos… Alumnos había más de 300.

Tratamos de seguir así, por eso digo que no sé qué es ser peronista, pero siempre me interesó eso de la justicia social. Cuando uno se preocupa por el que tiene al lado, ya es peronista. A lo mejor las otras ideas políticas son lo mismo, socialismo, qué se yo. Pero yo creo que las cosas ahora están más allá de qué lo que sos como partido político. Hay que ponerse acuerdo rápidamente, hay que dejarse del “Boca – River”..., ya está con eso, hay que ver lo que tenemos y lo que está mal no acompañarlo y lo que está bien acompañarlo. No puede ser que siempre porque no está uno, lo que se hace está mal.

No podemos estar empezando todo de nuevo cada 4 años.

Y después que dejó la docencia privada entró en la Tecnológica.

No, a San Rafael vine en el ’78 porque tuve otra desgracia, se me murió una hija y nos vinimos para acá.  Ahí empecé a trabajar en la Tecnológica.

¿Cuándo llegó a ser decano?

Primero como director en el ‘83, después como decano en el ‘85. Después se transformó en regional y ya llevamos acá cerca de 27 años. Ya los tengo podridos (risas).

¿Cómo fue su tránsito en la política?

Fui candidato a Intendente por el PD en el ’83. Nos ganó ahí nomás Alfonsín, por un poquitito (risas). Fue una experiencia maravillosa, los candidatos eran Franchetti, Juan de Nevrezé, que era el que tenía que ganar. Massini por el Justicialismo y por el P.C. un muchacho Di Césare, me parece, aunque no recuerdo bien su nombre.

¿Por qué se involucró en política?

Porque nos juntábamos en Shalako y queríamos buscar un referente. Yo tenía 37 años y buscaron un joven. Don Nelo Sileoni quería ganarle las internas al Chicho Delpozzi y sus muchachos y con el Turco (Alberto) Bittar armamos un lista y se ganaron las internas y a partir de ahí… me parece que en esa época ni podías ser candidato si no estabas afiliado, yo nunca estuve afiliado, pero como mi vieja era “gansa” histórica me asociaban, como a don Luis Huerta que era uno de los hermanos de mi mamá. Empezamos a caminar ahí.

¿Hizo campaña?

Si, nos hicimos muy amigos con Don Pancho Gabrielli, a la noche nos juntábamos y nos tomábamos una botellita de vino. Él era candidato a gobernador. Yo tocaba el piano, y él siempre se quedaba a dormir en mi casa y me pedía que le tocara un tanguito, una milonguita y después se fumaba un puro y se iba a dormir. Después estaba para vicegobernador que nos hicimos muy amigos también, De la Reta (Jorge). Los dirigentes actuales estaban en la juventud, Carlitos Balter era un pibe, Gutiérrez (Gustavo)… yo creo que uno aprendió un poco que una cosa son las ideas políticas y otra cosa lo que piensa la gente de la política. Íbamos a Monte Comán y empezamos a transitar por todos los lugares y te dabas cuenta de que no todas las cosas son como están en los libros, hay gente de todos los colores, y de todas las ideas y que no piensa igual, creo que es una maduración rápida que me duró muy poco porque después me aferré mucho a la política pero a la universitaria y en la actualidad estamos trabajando fuertemente en esto.

¿Cómo es eso?

Primero desde la Tecnológica que es muy especial porque hay de todos los lugares, estamos en 30 lugares en el país, somos 29 más un centro en Mar del Plata, y ahora tenemos 2 carreras nosotros en Mar del Plata de San Rafael. Tenemos ingeniería pesquera, ingeniería naval, me dicen si vamos a hacer un túnel subfluvial para el Pacífico. Se estudia en Mar del Plata, los docentes y los alumnos son todos de San Rafael.

Yo me pongo en el lugar de un hombre de Bowen que lo manda al chico a estudiar a San Rafael y de San Rafael se tiene que ir a Mar del Plata... cuesta mucha plata eso, ¿cómo se solventa? 

Hoy que hay más de 200 alumnos en cada una de las carreras son todos de la zona de Mar del Plata, lo que pasa es que hoy en día esa regional depende de San Rafael.

Usted revolucionó prácticamente el concepto académico, o el funcionamiento de la Universidad. Me he cansado de hablar del “autokiosco” y de muchas otras alternativas que tiene hoy la ingeniería en San Rafael, por ejemplo una facultad abierta las 24 hs. ¿Sigue funcionando así?

No es el autokiosco ni las 24 hs. ni los 365 días, es el programa de “Sociedad responsable del aprendizaje”. Que significa que el chico o quien sea, en algún momento tenemos que decirle “basta”. Para que venga a la facultad, no tengo que tener a alguien que lo registre o el no-docente mismo que si vino, que no vino, que firme, que la tarjeta… acá es todo libre, si querés venir, vení, si no querés venir, no vengás. Nadie te va a sancionar, es decir generar un clima, un ambiente. En un principio cuesta pero ya llevamos más de 15 años en esto y ya es automático.

Una sociedad responsable. Yo no puedo doblar en la esquina a la izquierda “porque no me ve nadie”, no debo doblar a la izquierda porque no debo y punto, así es un poco la cosa. No debo venir a la facultad “porque”… después cursé 4 horas y no entendí “una papa”. No sirve. O como docente, vine porque “si no me descuentan”.

¿Y cómo se evalúa eso?

Se mide por resultado. El resultado son los estándares de deserción, los estándares de carreras a término. Esta regional tiene el estándar más alto del país en cuanto a graduación en término o en cuanto a desgranamiento.

¿Qué quiere decir desgranamiento?

Que el chico tiene materias de primero, está cursando materias de cuarto y se produce ahí algo que en definitiva es el resultado de que la carrera en lugar de ser 5 años se les hace 9 años, 8 o 7 que son más o menos los números a nivel país.

¿Cuánto dura la carrera en promedio de un chico acá en esta regional?

El ideal son 5 años, y los están cumpliendo en algunas disciplinas. En lo que es Industrial, se está cumpliendo bastante bien , muchas materias promocionales, mucha evaluación continua, en donde en el medio está todo el debate del examen, de la evaluación, del estrés, del “por qué tengo que ir a examinarme si lo puedo hacer todos los días…”

Tratamos de descubrir si el chico sabe pensar y resolver los problemas y no si sabe lo que yo sé, que es el otro gran problema que tenemos con los exámenes. Pasa que hay una preocupación bastante importante en las Universidades de que hay un fracaso en el ingreso a la Universidad, por ejemplo 83% en La Plata y se dice que “los de la nueva generación son todos burros”. No, resulta que no ingresan porque tienen que resolver esos cuatro problemas que ocurrentemente alguien entiende que si no sabés resolver esos cuatro problemas “no sabés nada y no podés ser ingeniero”.

Nosotros preguntamos “si sabés leer y escribir” y “si tenés ganas”. Vos lo sabés, lo que pasa es que no sabés por qué vos lo sabés y nosotros te lo vamos a ir sacando de a poquito, y si no lo sabés lo aprendés.

¿Eso no es igual a la Mayéutica de Sócrates?

Me mataste. No sé si será, pero debe ser algo así, parecido. Yo calculo que sí.

Porque Sócrates decía que “nosotros tenemos todo el conocimiento dentro nuestro y que hay que sacarlo”.

Yo creo que ese es el rol. Yo hace unos años que no trabajaba con los chicos y después volví de nuevo porque veo que se resiente el ingreso por la tendencia a dar contenidos y dije “bueno, vamos a remontar de nuevo el proyecto de que no hay materias, hay niveles de conocimiento”.

Nosotros decimos “los chicos están en primer nivel cuando están en primer año”. Ustedes tienen que aprobar “nivel 1” y después el resto, y para eso no tenemos que tener el docente que venga exclusivamente  a dar contenidos. Es una pedagogía más integral; cuesta porque no es simple la formación. Es más fácil lo otro. Ahí es donde yo digo que tengo la convicción de que no es malo el nivel medio nuestro.

¿Ud. dice que hay una relación de proporción directa entre el estímulo que reciben y la respuesta que entregan?

Sin ninguna duda.

Si no están respondiendo bien es porque no están bien estimulados, no porque no tengan capacidad.

Hay que manejar variables que son de mucho peso. Como ingenieros cuadrados que somos, lo primero que ponemos nosotros arriba del escritorio es el número. Nosotros trabajamos con 12 chicos, el número apostólico, por la divisibilidad, que se puede trabajar con los 12 a la vez, o con dos grupos de 6 o tres grupos de 4 o 4 grupos de 3. Es el número que mayor divisibilidad permite para trabajar en equipo.

Pero además ese director académico que lo elegimos joven, porque hay una confidencia directa entre ese chico que va a ingresar con ese joven (a mi me ven viejo y no me dicen que los papás están separados o no tienen plata para el colectivo porque vive en Rama Caída), a ellos sí se los dicen y ellos nos lo transmiten a nosotros y nosotros tenemos que resolverle ese problema. Pero ellos los conocen por nombre y apellido, no son más legajos ni más números, que es otro de los grandes problemas que tiene el sistema en general. Son personas. 


(Nos muestra un texto que utilizarán los chicos que entren en la Facultad)

“…La instancia del seminario universitario y después en los otros niveles constituye una nueva situación en donde entendemos que los patos se han transformado en conejos. El tradicional “no” con el que los padres se refieren a los jóvenes se transforman en un sí, sí son responsables, sí quieren concurrir a la universidad, sí tienen proyecto, sí quieren superarse.

Por qué creer que cuanto más nos expliquen, más sabemos. El sentido de este seminario universitario es no enseñar, no explicar lo que está explicado en los libros, no dictar clases; sí trabajar, sí aprender, sí reflexionar junto a cada estudiante que inicia su formación en Ingeniería”

Es un “ABC” básico. Nosotros no tenemos la bolita de la verdad, pero nos ha dado muy buenos resultados, porque con esto y complementado con lo que te estoy diciendo, que trabajamos con un número donde podemos identificarnos y saber quiénes somos cada uno de nosotros, que generalmente ni en la casa les dan bolilla, por todo esto que se dice “no servías para nada”, “te la pasas durmiendo” etc. etc., y les empezamos a generar la autoestima y les enseñamos a trabajar en problemas que los soluciono de modo tal, que les bajo los decibeles, pero no para hacerlo más fácil, sino para que los puedan resolver. Después ya tengo tiempo de ir aumentándole la complejidad, pero estoy tratando de generarles la idea de que pueden, es como cuando en el fútbol el tipo es derecho y la zurda la tiene de palo; entonces agarrá un frontón, pegale un poquito, pegale dos veces y ya te vas a dar cuenta de que “no es tan boba la zurda”, no va a ser nunca como la derecha pero no la vas a tener para apoyarte nada más.

La cabeza en algún momento corta ese cordón umbilical de que “yo voy a aprender, pero si vos me enseñás, si no, no puedo aprender nada porque soy un tonto total”. Yo te tengo que ir viendo que vos me digas “acompañame que yo voy a ser capaz”. Esa “inauguración de la coquera” es lo que nosotros pretendemos.

¿Qué es la inauguración de la coquera?

Inaugurar el mate, abrir la cabeza. Si te enseñaron todos los métodos, si te enseñaron matemática y nunca en tu vida supiste para qué, ni por qué, y yo le hago ejemplos muy fáciles, “X2-1 sobre X - +1 y les digo X vale 2, entonces saco 22 es igual a 4-1= 3/2 – 1= 1 ¡ah!, x vale 3.

Muy bien!, Ahora Y vale 1783, entonces X ¿cuánto vale?, y se les queman todos los libros, cuando ahí hay un tema que si yo factoreo el numerador es X-1 sobre X+1 y lo sinplifico con el de abajo, entonces dame el número que querás, sumale 1 y ¡ésa es la respuesta!”.

Muñeca de logística se llama eso. Transferimos ese problema que tiene el chico de la falta de entusiasmo y de no querer aprender porque el grande y el docente están muy aferrados a trabajar con contenidos, pero no porque él no lo quiera hacer de otra manera. Porque también tenemos otro problema que es el sistema, la escuela, principalmente el nivel primario. Les exigen que tienen que cumplir con la problemática que está establecida en los diseños curriculares que… la escuela doble turno, qué se yo…

Yo no creo en todo eso, para mí la escuela no debe tener más de tres horas por día. Estoy totalmente al revés, lo que sí digo es que después de esas dos o tres horas tengo que trabajar muy bien físicamente en deportes. Quieren que sepa inglés ya, y al que va pasando le van echando como si la cabeza fuera un buzón y él tiene que saber por las dudas.

Todo esto es lo que me lleva a mí a pensar que partimos de una materia prima que en vez de descalificarla, yo la califico, y si estoy equivocado, lo veré en la realidad, y yo no le peleo a la realidad, no estoy tratando de encontrar el culpable que el nivel medio me entregue un chico que no esté preprarado a  la universidad. El de nivel medio me va a decir que es el de nivel primario, y el de nivel primario me va a decir que es son los padres, y los padres me van a decir que es Dios y entonces vamos a terminar echándole la culpa al pobre “Flaco”. Entonces yo digo “No, ésta es la materia prima; esto es lo que hay y lo que hay es bueno”.

Stephen Hawking plantea que todo en la vida son modelos; modelos en los que no vas a lograr encontrar el verdadero resultado de las cosas. Lo que tenés que hacer es encontrar la proximidad del resultado y la aproximación quiere decir que no importa que el resultado sea “exacto”. Eso se traslada un poco a todas las disciplinas; nosotros no podemos encontrar el mejor presidente que nos sepa resolver todo, el mejor intendente. Vamos a encontrar cómo nos aproximamos al dibujo del ideal que tenemos allá. Nunca lo vamos a encontrar porque se nos va a ir corriendo.

Sería como que hay un plano de la verdad que es absoluto, pero lo nuestro es relativo y lo máximo que podemos hacer es acercarnos infinitamente, sin llegar a tocarla nunca. Como si fuera una hipérbola equilátera.

Claro, no debemos ser tan severos en decir “todo está mal, esto no sirve”. El sistema universitario en estos últimos años ha tenido una reivindicación desde el gobierno, que si hago memoria, no creo que vaya a encontrar muchos casos como el presente. Creo que no podemos ser tan ingratos, ni decir “mirá, éste se transformó en kirchnerista”, yo digo “no seamos tan ingratos, no se ha hecho todo tan mal”.

Ha habido muy buenas inversiones en infraestructura, los sueldos son distintos. Del otro lado te van a decir sí, pero lo que pasa es que la plata se la roban… bueno, si se la roban busquemos otra manera para meter presos a los que se la roban, pero si ya encontramos una política de Estado para coincidir en que la educación va a ser un pilar de futuro, bueno, vayamos remodelando en el medio cuándo va a venir ese sistema de educación en que se producen los desvíos y quién los produce. Está claro que hay una inversión en educación distinta. En salud creo que pasa una cosa parecida.

Yo también escucho oposiciones que dicen “y bueno, pero las relaciones con el mundo del otro lado y que falta esto”, y siempre nos va a faltar. Yo no sé si habría que reelegir, lo que sí me gustaría es que quien venga, por lo menos respete las cuatro autopistas para el desarrollo de una sociedad, más que de un país, porque ya hasta me parece antiguo hablar de países. Hay que hablar de sociedades hoy. 

¿Cuáles son esas cuatro autopistas?

Sin lugar a dudas el conocimiento, es lo más importante, es una línea muy finita que separa lo conocido de lo desconocido. En décadas atrás esa línea que era dinámica tenía una velocidad de desplazamiento hacia lo desconocido muy lenta. Hoy esa velocidad se dispara a pasos agigantados, la electrónica, las nuevas tecnologías hacen que eso se vaya rápidamente, se nos escape de las manos, entonces todo lo que antes eran disciplinas especificistas, hoy no nos alcanzan, porque cuando te terminaste de recibir de una carrera de grado ya se te disparó la línea y es como que estuvieras de nuevo desnudo. Yo siempre digo que “era" ingeniero en electrónica. Ya no puedo serlo más.

A partir de ahí yo creo que es el discurso de todo político que creo que lo hace convencido de que es así, la educación, la salud, la seguridad dicen por ahí (yo me imaginaba en el ’83 que el problema que íbamos a tener en San Rafael era la seguridad por todo aquello que iba quedando fuera del sistema).

¿Qué políticas de Estado tenemos como para decir “venite acá, graduate y volvete a Villa Laredo para ser el disparador de un cambio” porque estos cambios hay que hacerlos como hicieron los Jesuitas, se instalaron, se fueron a vivir allá. Pero como yo sé que no te vas a ir a vivir allá, lo que hay que hacer es traer el de allá, lo levanto, le doy conocimiento y él tiene que ser un impulsor de que si en un principio fueron tres, en diez años van a ser sesenta. Y ahí se va a provocar una verdadera revolución, en el buen sentido de la palabra, de que no tenemos que ir nosotros a pelear con ellos, ni que la policía o la ambulancia pueda entrar en sus barrios.

Se generan, están escritas, nosotros no debemos ser los únicos que decimos esto, porque los diagnósticos los tiene todo el mundo, creo que lo que hay que encontrar son las logísticas, las estrategias para hacer esto. Bueno, todo eso lo enumeraría “política de Estado”, qué política de Estado deberíamos tener para tener un San Rafael de acá a diez años. Donde no nos preocupemos tanto de cuál es el San Rafael que le vamos a dejar a los jóvenes,  sino qué jóvenes, qué chicos van a estar dentro de diez años para que ésto que nos estamos imaginando hoy nosotros, sea así; para que no venga el otro y quiera tirarlo todo y hacerlo todo de nuevo. Esto hay que consensuarlo con ellos mismos.

El paradigma de Kennedy, no hay qué preguntar qué va a hacer América por nosotros, sino qué vamos a hacer nosotros por América. Como dijo Ud. , la pregunta no es qué San Rafael le vamos a dejar a los chicos, sino qué chicos le vamos a dejar a San Rafael.

Claro. Y yo me pregunto, ¿Cómo hacemos con los chicos del barrio El Molino?, que son iguales que yo, porque si tuviera que irme a vivir ahí ya mismo, lo haría, no tengo ningún problema porque además me gusta. No creo que en mi familia me vaya a acompañar alguien, pero yo me iría, a mí me encanta eso.(risas)


¿Cómo se rompe la exclusión?

En el sistema educativo primario, que hoy casi todos los chicos van al primario, preguntémosle a todos a cuál quieren ir y te van a decir “jardín de infantes”, a partir de ahí no quieren ir más a ninguna escuela. Entonces yo digo, lo primero, cómo miran las evaluaciones, las estadísticas, que se pierde la calidad de la educación, ¡y claro!, les toman la misma prueba que ya viene elaborado a un chiquito que va a la escuela 25 de Mayo donde tiene a la mamá o la abuela que está encima de él, a un chiquito marginal al que nadie le enseña si la mamá no lo sabe, ni el papá tampoco, y si lo saben no tienen la posibilidad de estar al lado de ellos, porque hay que salir a trabajar, porque hay que comer, entonces yo no digo que “bajemos el nivel”, pero sí que digamos dónde estamos.

Una vez que yo lo tengo en el sistema, en todo lo que me superó el chico de la 25 de mayo, tengo tiempo de equipararlo. Primero lo que hago es no expulsarlo. Yo le tomo esa evaluación, el tipo me rinde mal, repite, no va más a la escuela. Y yo necesito que vaya a la escuela. Una vez que lo tengo en la escuela tengo que protegerlo de todas las maneras que pueda, de todas. Me parece que desde ahí no se puede pensar una educación para todos igual, porque no tienen todos las mismas posibilidades.

Dejame que los tenga acá adentro, desde afuera no los voy a poder tener nunca. Después viene la multiplicación con un número imparable. A mi hay un dicho que me gusta mucho que dice “más vale pájaro en mano que padre a los 14 años”. Porque a los 14 años ya tienen 4 bebés, ¿y después?, empezá a multiplicar...

Políticas de Estado hacen falta para esos casos en que, si una empresa familiar es deficitaria, tengo que subsidiarla, porque necesito que te quedés en tu lugar, porque si vos te me venís a la ciudad, me complicás la vida, entonces tengo que gastarme la plata en generar autopistas, puentes aéreos, semáforos, centros de salud…

¿Qué incentivo tienen los jóvenes para volver después de que a la vuelta de la esquina al padre o al abuelo, que se rompieron el lomo laburando todo un año, les pagaron el producto final a $0,50 el kilo de ciruela?, por decir algo.

Y nosotros gustosamente, los que tenemos la suerte de estar adentro de este tema, no nos afectaría que paguemos un peso más la luz, el gas o lo que sea con un destino apropiado que vaya a tal cosa.

El tema es que hay que depurar todo el sistema porque no solamente se trata de atraer, porque cuando vienen y llegan los que los reciben también tendrán que estar preparados, es una mejora continua. ¿Cómo es el concepto de “mejora continua” acá en la universidad?, ¿cómo es la “evaluación continua”?

La evaluación continua está de la mano con quién debe hacerla, ahí tenés recursos humanos, y los recursos humanos también tienen limitantes, entonces no lo podés hacer con números gigantes, entonces las grandes universidades como en Buenos Aires donde tienen 14.000 alumnos, tienen 150 primeros años, estamos fritos.

Pero es un problema que lo tiene Buenos Aires, que lo arreglen como lo tengan que arreglar o que piensen otro sistema, pero nosotros no nos contagiemos de ellos en algo que nosotros podemos hacer distinto.

La evaluación continua es el día a día, es el sentarme como cuando viene un profesor acá con un alumno. Todos tenemos un poco esa sensación de que cuando vos conversas conmigo y yo converso con vos ya más o menos sabemos para qué lado tiramos, qué podemos hacer y a un chico igual hay que descubrirle si cortó ese cordón umbilical, si el chico ya piensa, si se equivocó, o lo hizo bien, esa es la mejora continua. Hay que hacer una revolución sin armas, tenemos que tener una cuota de transgresión.

No hay que hacer una obediencia debida, sino una obediencia elegida.

Ser transgresores sin perjudicar a los demás. Hay que tener una cuota de locura.

¿Qué significa locura?

Buscar una nueva lógica. Eso está en función de cómo va la evolución de la cosa, lo que vos te planteabas como locura, hoy ya es una cosa natural. Hoy sos un loco pero mañana no serás tan loco.

Los japoneses juegan mucho con eso, con la idea de romper el dogma del paradigma establecido. Es la famosa pregunta del “¿qué pasaría si…?”

Cuando fui candidato a Intendente, yo tenía la idea de que en San Rafael no tenía que haber semáforos. En esa época valían mucha guita y me decían que estaba loco. ¿Loco por qué?, lo que es loco es andar en una ciudad en donde no me demoro en llegar de un lugar a otro más de 5 minutos, si ando a 40 km. No tengo ningún problema y siendo respetuoso de que el que viene por la derecha pasa, y el otro frena y el otro avanza y todos vamos andando..

Yo creo que eso es posible, porque si no, nos encontramos que tenemos tremendas ciudades diseñadas para los autos, y yo me pregunto,... ¿Y las personas...? 

Y bueno, será una locura…

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Sencillamente apagamos el grabador, porque la charla siguió un rato largo todavía.

El Ingeniero Pessano nos mostró con orgullo el Acta en la que consta que por primera vez sesionaron juntos los consejos académicos de las Universidades Tecnológica y de Cuyo y no pudo con su genio, "es una barbaridad que andemos cada uno por su raya, tenemos que juntarnos y hacer las cosas unidos. Afortunadamente Roberto (por el Ing. Battistón, decano de la FACaI de la UNC) lo entendió muy bien y pudimos lograr esta reunión, que fue histórica".

Es imposible interrumpir o pretender darle fin a una charla con el "Bocha". Quizás sea por la profundidad de sus conceptos, la complejidad de sus enunciados, la brillantez de su inteligencia o por el simple placer de escucharlo, pero uno simplemente debe darse cuenta que hay que irse, y detrás de la despedida siempre quedará la promesa de seguir el encuentro en otro momento, "porque hay que hablar de estas cosas, siempre hay que hablar, de todo hay que hablar", dice en la despedida.

 

El título de la nota expresa rotundamente lo que experimentamos en esta charla con el Ingeniero Pessano.

Algo que no se puede describir con palabras.

Opiniones (4)
17 de agosto de 2017 | 11:38
5
ERROR
17 de agosto de 2017 | 11:38
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  1. Me parecio buena la nota, sobre todo por su contenido y su mensaje, tambien utopico porque lo de los semaforos en una ciudad como San Rafael donde el parque automotriz se a incrementado un porcentage alto, seria suicidio no tenerlos. Los niveles educativos de nuestra sociedad no nos permite poder tener una sociedad sin semaforos, donde los valores basicos del respeto a las autoridades y sistema van decayendo cada vez mas???
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  2. Increible nota a nuestro decano, gracias a MDZ por mostrar lo humano, lo genio y la sencillez de quien maneja el barco.
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  3. PODER SENTARSE A TOMAR UN CAFE Y DESCUBRIR EN SU MIRADA LA HUMILDAD Y LA SABIDURIA DE UN LIDER HUMILDE (sera como su abuelo ) ESTE CABALLERO ES UN EJEMPLO DE AMISTAD ... LASTIMA QUE ES DE BOCA Y MUESTRA EL CARNET DE SOCIO Y LA TARJETA DE CREDITO DE BOCA .. PERO TODO SE LE PERDONA A UN GENIOO
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  4. No son muchas la oportunidades que tengo para hablar con Pessano, pero cada vez que nos encontramos me deja un pensamiento, dias pasado en el aeropuerto entre charla y charla me dijo: "el problema no es que pais le vamos a dejar a nuestros hijos, sino que hijos le vamos a dejar a nuestro pais, cuanta razon, la juventud lo debe tener como ejemplo, nosotros tambien. Un verdadero profesional, un lider. Gracias Mauro
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