Diez mensajes “oscuros” que la ciencia no ha podido descifrar

A lo largo de la historia, civilizaciones enteras han dejado para la posteridad cientos de mensajes codificados. Muchos han sido descifrados, pero muchos otros no han podido ser decodificados, quizá con la secreta intención de que jamás fueran revelados.

A lo largo de la historia, decenas de hombres y civilizaciones enteras han dejado para la posteridad cientos de mensajes codificados. Gracias al avance de la ciencia y la tecnología, hoy en día se ha podido conocer el significado de algunos.
Pero existen muchos otros que aún mantienen la virginal distinción de no ser descifrados, quizá con la intención de que jamás fueran revelados, ya que siguen reglas y patrones de codificación que ni las más altas tecnologías logran desencriptar.

Con base en pijamasurf.com y mezvan.blgosome.com, en De10.mx te mostramos 10 objetos compuestos por signos que a lo largo de los años, siguen sin ser develados. 

Manuscrito de Voynich. Wylfrid Voynich fue un químico y farmacéutico lituano que sentía cierta atracción por libros y manuscritos de la antigüedad. Tenía una pequeña tienda en Londres en donde vendía este tipo de ejemplares. En 1912, viajó a Italia con la intención de comprar libros antiguos para su negocio. Fue en la biblioteca del Colegio Jesuita de Villa Mondragone, ubicado en Frascati, muy cerca de Roma, donde se topó con lo que ahora se le conoce como el Manuscrito de Voynich.

Este libro fue escrito por alguien hasta ahora desconocido hace más de 500 años y a lo largo de sus 232 páginas, encontramos diversas ilustraciones de plantas, astros y figuras humanas, acompañadas de palabras escritas en un lenguaje que hasta ahora no ha sido descifrado.

En la actualidad, se encuentra bajo el resguardo de la Biblioteca Beinecke de Libros Raros y Manuscritos de la Universidad de Yale. El llamado "Santo Grial de la Criptografía" ha sido sometido al análisis de decenas de expertos en el tema, quienes lo han dividido tentativamente en cinco partes: Herbolaria, Astronomía, Biología, Farmacéutica y Recetario.

Edith Sherwood es una de las estudiosas en el tema y afirma que el texto en realidad fue hecho por Leonardo Da Vinci en sus años de niñez y juventud, ya que la caligrafía es muy similar a la del artista, entre otras cosas que ha cifrado del contenido y que se relacionan con la vida del polímata, así lo narra Marcelo Dos Santos en su libro "El Manuscrito Voynivh".

Gordon Rugg, un ingeniero informático de Reino Unido, creó un lenguaje similar al de este código y con él ha revelado cierto contenido del mismo y su creación se la atribuye a Ramón Llull. Todas estas teorías han quedado en meras suposiciones.


 

 

 

 

 

 

La Clave de Agapeyeff. "Codes and Cyphers" es un libro de criptografía del ruso Alexander D' Agapeyeff de 1939. Al final de la primera edición de esta publicación apareció el siguiente cifrado numérico:

Al preguntarle al autor el significado de esto, D' Agapeyeff simplemente dijo que olvidó que cosa era lo que estaba encriptado. A lo largo de los años, diversos científicos han intentado descubrir el misterioso mensaje; sin embargo, todos los intentos han sido fallidos y creen que esto se debe a que el criptógrafo cometió errores en la serie.

Algunos aseguran que la respuesta podría obtenerse a través de algoritmos genéticos y métodos computacionales, pero hasta ahora, este código se mantiene impenetrable.


Lineal A. Adoptando el mecanismo de los egipcios, los habitantes de Creta crearon por el año 2000 A.C. en dos lenguajes denominados Lineal A y Lineal B. El B ya ha sido decodificado; del A sólo se conoce el significado de 170 caracteres, de los cuales se cree se originó el lenguaje eteocretense, el cual también es desconocido.

Comparando ambas tablillas de arcilla, los científicos han concluido que el Lineal A era utilizado para transmitir instrucciones religiosas o que es el predecesor del lenguaje fenicio, pero no pueden afirmarlo al cien por ciento, pues creen que mucho material fue escrito en pergaminos los cuales se perdieron con el paso del tiempo y por lo tanto, seguirá siendo un gran misterio.



Kryptos. Este es el nombre de una escultura situada en los jardines del cuartel general de la CIA en Langley, Virginia. La obra artística de Jim Sanborn está compuesta de 865 caracteres cincelados y que, en teoría, guardan cuatro mensajes cifrados. En un principio, se creó para honrar la memoria de científicos y expertos en criptografía. Hoy es todo un reto para decenas de especialistas y apasionados al tema de todo el mundo.

David Stein, físico que labora en la agencia, logró romper con el código en tres de las cuatro secciones en las que está dividido. Un ingeniero de CalTech, por medio de lenguaje computacional, apoyó lo encontrado por Stein y gracias a ellos es como se conocen tres de los cuatro "supuestos mensajes" que guarda la pieza.

El asunto se torna más divertido, pues Sanborn distribuyó otras pequeñas piezas en la agencia de la CIA en clave Morse que podrían ser parte del mensaje elaborado en la principal y además ha dicho que si alguien logra descifrarlo por completo "no significa necesariamente que tenga resuelto el misterio".

 Disco de Festos. El arqueólogo italiano Luigi Pernier halló este disco durante su expedición al palacio de Festos, al sur de Creta. Data de finales de la edad de bronce y en ambas caras se aprecian 242 signos en relieve que fueron preformados sobre arcilla blanda, siguiendo una secuencia en forma de espiral.

Aunque algunos jeroglíficos se asemejan a las escritura lineal A y B, los expertos no creen que sea de origen cretense.

Existen muchas hipótesis sobre el significado de su contenido: que si se trata de plegarias religiosas, de inventario de soldados, narraciones épicas, teorías científicas de la época y otros hasta lo han relacionado con mensajes extraterrestres. Otro problema para poder descubrir lo que quiere decir es que los expertos no se han puesto de acuerdo en el sentido en el que debe ser leído. Los investigadores serios de este objeto aseguran que será imposible de descifrar si no encuentran otros objetos con inscripciones similares.

 La Inscripción de Shugborough. Shugborough Hall es una gran mansión ubicada en Staffordshire. Aunque por fuera parece una casa más, es Patrimonio Nacional inglés, ya que esconde un gran misterio que ha atraído a millones de personas durante más de dos siglos.

George Janson fue el dueño de la propiedad por ahí del siglo XVIII. Mandó a poner en el jardín el Monumento de los Pastores, réplica del cuadro de Nicolas Poussin titulado "Los Pastores de la Arcadia". En ella se encuentran dos frases enigmáticas: "Et in Arcadia Ego" (También en la Arcadia Yo existo) y un criptograma en bajorrelieve, conformado por diez letras (D.O.U.O.S.V.A.V.V.M), cuyo significado no ha sido descubierto y se cree, está relacionado a la masonería, e incluso con el Santo Grial.

En 2004, adquirió popularidad gracias a que el Best Seller "El Código Da Vinci" hace referencia de este. Fue así como los actuales encargados de la mansión, en conjunto con Bletchley Park crearon un concurso para que con ayuda del público, se descifraran de una vez por todas esos caracteres. Sólo dos del total de 120 propuestas recibidas son las que los expertos consideran como las más acertadas.

La primera dice que se trata de un mensaje romántico. Esos 10 símbolos en latín podrían ser las iniciales de esta frase: "Optima Uxoris Optima Sororis Viduus Amantissimus Vovit Virtutibus, que significa "La mejor esposa, la mejor hermana, el viudo más amoroso, se prometen virtuosamente". La segunda explicación es la que más llama la atención, pues concluye que aquello representa una gran oposición a la idea tradicionalista de la divinidad de Jesús. Aún así, no existen elementos suficientes para avalar cualquiera de estas dos ideas.

 Las cifras en las Barras de Oro Chinas. La historia cuenta que en 1933, alguien le regaló a un general de apellido Wang siete barras de oro, que pudieron representar un certificado de un depósito bancario realizado en el U.S. Bank.

En ellas se aprecian íconos, signos de la escritura china y criptogramas en latín que en teoría, revelan el monto real de cada una. Nadie ha podido decir con certeza lo que significan, aunque los símbolos chinos sí han sido interpretados y todo indica que la cantidad depositada superaba los 300 millones de dólares.

 Las Cifras de Beale. En neoteo.com se dice que en 1820, un hombre llamado Thomas J. Beale se alojó en un pequeño hotel en Lynchburg, Virginia. Llevaba una caja cuya llave para abrirla la encargó al Robert Morris, administrador del lugar. En ella se guardaban tres mensajes encriptados que supuestamente indicaban el sitio preciso en Santa Fe en donde se hallaba un gran tesoro. Beale le dijo a Morris que en diez años recibiría una carta con la clave para poder comprender el texto.

Pasó el tiempo y el hotelero no volvió a saber nada del viajero, así que se decidió a abrir la caja. En su interior, encontró tres hojas repletas de números separados por comas. En 1862, en un intento desesperado por que alguien le ayudara a encontrar tan semejante fortuna, Morris hizo público el secreto y un amigo suyo pudo descifrar dos de los tres mensajes, basándose en que los números hacían referencia a un libro. El tesoro aún aguarda al nuevo dueño.

 El Cifrado Dorabella. El músico británico Sir Edward William Elgar el creador de las Variaciones Enigma, envió en 1897 una carta a su amiga Dora Penny. Lo curioso del manuscrito es que está compuesto por 87 caracteres formados por la unión de semicírculos, repartidos en 3 líneas.

La destinataria no fue capaz de entender su significado y no se supo de ella mucho tiempo después, a través de la publicación de sus memorias tituladas "Edward Elgar: Memories of a Variation".

Algunos interpretaron el mensaje como una declaración de amor, pero Elgar al ser mucho mayor que Penny, no se atrevió a hacerlo de manera directa. Eric Sams realizó una interpretación y según el músico, el mensaje dice lo siguiente: "¡Alondras!, esto es caótico, pero una capa obscurece mis nuevas letras. Poseo la obscuridad haciendo... Suspiro cuando tú te has ido demasiado lejos". Otro interesado en el tema, Javier Atance, asegura que se tratan de notas musicales. En 2007, La Elgar Society organizó una competencia para descifrar la nota. A pesar de los intentos, ninguna solución los convenció.


 
El Chaocipher. En 1918, Jhon F. Byrne inventó un mecanismo con el cual, aseguraba que cualquier texto encriptado podía ser descifrado de una manera sencilla. Intentó convencer al gobierno de los Estados Unidos de adquirirlo, pero nadie apostó por su trabajo.

A pesar de los reveses, Byrne no se rindió y para demostrarle a todos la utilidad de su aparato, decidió publicar un folleto con textos cifrados y pagaría una recompensa de cinco mil dólares a quien lograra interpretarlos de manera acertada. Nadie se interesó en la convocatoria y Byrne murió un par de años más tarde.

Fuente: http://de10.com.mx

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