"Te lo juro": ¿tiene valor la palabra empeñada?

En su admirable ensayo "El sacramento del lenguaje. Arqueología del juramento", el filósofo Giorgio Agamben analiza desde la perspectiva de la filosofía y de la historia la doble pertenencia del juramento al ámbito religioso y al político, sin dejar de lado su dimensión en lo privado como escenario vital de una batalla personal.

El sacramento del lenguaje. Arqueología del juramento, de Giorgio Agamben. Buenos Aires, Adriana Hidalgo Editora, 2010. 116 páginas.

Todos juramos. Con distintas fórmulas, que pueden o no incluir a Dios como testigo, juramos desempeñar el cargo, la profesión, el mandato que se ha elegido o para el que se ha sido designado. Se jura por la Patria y por el honor sostener una lealtad a la bandera, a la medicina, al rey, a la fuerza militar, al partido político, el equipo deportivo. Se jura por la salud de la madre, por la vida de los hijos, por la propia vida.

El juramento ha tenido una importancia capital en la historia política de Occidente, porque situado entre la religión y la política ha cimentado el diálogo entre estos poderes desde el comienzo del cristianismo hasta la formación del Estado moderno. Basta como ejemplo cualquier acto de características “solemnes” de asunción de una presidencia, una gobernación, un ministerio o cualquier cargo público de gran responsabilidad. De ahí que el juramento sea el sacramento del poder político. Pero, ¿qué tipo de valores juegan en el acto de jurar?

En su admirable ensayo El sacramento del lenguaje. Arqueología del juramento, Giorgio Agamben, editado por Adriana Hidalgo, analiza desde la perspectiva de la filosofía y de la historia la doble pertenencia del juramento al ámbito religioso y al ámbito político, sin dejar de lado su dimensión en lo privado como escenario vital de una batalla personal.

Agamben repasa, abundando en certeros ejemplos, la función del juramento y de su decadencia actual, más allá de los resabios “litúrgicos” de las ceremonias oficiales, alimentada, provista por la pérdida del valor de ese lenguaje como vínculo solemne que comprometía a la totalidad de individuo.

La investigación que Giorgio Agamben lleva a cabo en El sacramento del lenguaje no es tanto una indagación sobre el origen, sino más bien una arqueología filosófica del juramento. “En un momento en que todas las lenguas europeas parecen condenadas a jurar en vano y en el que la política no puede sino asumir la forma de una oikonomía, es decir, de un gobierno de la palabra vacía sobre la vida desnuda, la indicación de una línea de resistencia y de cambio todavía puede venir de la filosofía, en la sobria conciencia de la situación extrema a la que ha llegado en su historia el viviente que posee el lenguaje”, reflexiona el filósofo italiano en su contundente trabajo.

Patricia Rodón

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7 de Diciembre de 2016|16:57
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