Arregle sus problemas como Tomás Alva Edison

Cuando todo el mundo mire hacia abajo, pruebe mirando para arriba;esta nota le cuenta cómo innovar a la hora de encontrar soluciones

Thomas Edison, el prolífico inventor norteamericano, tenía un extraño método para reclutar a sus empleados: los invitaba a comer y pedía para ellos una sopa. Si el candidato le echaba sal o pimienta antes de probarla, no lo contrataba.

¿Porqué? Pensaba que si hacía eso era una persona con tantos preconceptos y supuestos en la vida cotidiana -que a la sopa le faltaba sal, por ejemplo-, que le sería muy difícil entrenarlo para que pensara creativamente. Tenía mucha razón. De hecho, identificar nuestras ideas preconcebidas e invertirlas totalmente es una de las mejores técnicas para innovar.

Piense en Henry Ford. El invirtió el supuesto de que las personas deben moverse hacia el trabajo y definió que el trabajo se movería hacia la gente. Inventó la línea de montaje.

Un ejemplo más cercano en el tiempo: la fabricante inglesa de vidrio Pilkinton buscó por años cómo reducir el desperdicio que significa pulir el vidrio para que quede liso. El supuesto que todos en la industria usaban es que al vidrio líquido hay que echarlo sobre una superficie sólida para que se endurezca.

Pilkinton se preguntó: "¿Porqué tiene que ser sólido?" e inventó el "vidrio flotante". El vidrio fundido se echa sobre líquido (un metal fundido), cuya superficie es perfectamente lisa y al secarse no es necesario pulirlo.

Usted puede innovar o resolver problemas del mismo modo. El método, técnicamente, se llama "inversión de supuestos". Esto es lo que debe hacer:
1. Defina cuál es su problema. ¿Qué está buscando resolver o crear? Recuerde que en la correcta definición de la pregunta está la mitad de la respuesta.

2 Liste todos los preconceptos que tiene sobre el tema. ¿Qué está dando por supuesto?

3. Invierta cada supuesto. Pregúntese: ¿Qué sucedería si.?

Si quiere poner un restaurant, por ejemplo, uno de los supuestos podría ser que tiene que hacer una carta con los precios. Si decide invertir ese supuesto puede que invente un restaurante como Pampa Picante, de Palermo, donde el precio lo ponían los clientes.

O si tiene una inmobiliaria, el supuesto del sector podría ser que hay que tener casas en venta para ofrecerles a los clientes. La inmobiliaria holandesa iBlue dijo: "¿Porqué no se pueden comprar las que no están en venta?

Luego creó un novedoso servicio llamado "viva donde quiera". Funciona así: primero le pregunta a su cliente cuál es la casa que quiere y luego contacta al dueño de esa misma casa y lo convence de que la venda. Suelen lograr lo que se proponen.

No importa lo que quiera crear, cuando todo el mundo busque mirando hacia abajo, pruebe mirando hacia arriba. Puede que encuentre lo que buscaba.

 

Eduardo Remolins (*)

(*) El autor es economista especializado en Management de la Innovación, Master in Technology and Innovation Management, Sussex Universitiy Master en Economía, UTDT. Además es autor del libro La Primera Venta del Emprendedor.

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