Caruso Lombardo y su paso por el "cervecero"

Al referirse a Ricardo Caruso Lombardi, el inevitable detenimiento en su histrionismo eclipsa el desempeño como entrenador. Al frente de Quilmes, en una tarea que habrá sido ciclópea si logra salvarlo del descenso, se quejó por los arbitrajes y evaluó la leve mejoría en el rendimiento del equipo. "Hay que  sentir la impotencia que genera ver que hay un penal y que quieran cobrarlo"

Pese a que asegura estar más tranquilo y mesurado, su imagen al borde del campo de juego corporiza la exaltación. Gesticulación nutrida y protestas grandilocuentes delinearon un perfil que se terminó de configurar con declaraciones altisonantes. Entonces, al referirse a Ricardo Caruso Lombardi, el inevitable detenimiento en su histrionismo eclipsa el desempeño como entrenador. Al frente de Quilmes, en una tarea que habrá sido ciclópea si logra salvarlo del descenso, se quejó por los arbitrajes y evaluó la leve mejoría en el rendimiento del equipo.

"Hay mucha gente que me envidia. Dicen que soy llorón y mediático. Lo que hago es defender a mi equipo. Sé muchísimas cosas que nadie conoce, por eso no se meten conmigo ni salen a contestarme", advirtió.

-¿Hubo una renuncia y una posterior marcha atrás? 

-Pareciera que siempre están buscando algo conmigo. Simplemente hablé con el hijo de Aníbal (Fernández, jefe de Gabinete de Ministros de la Nación y vicepresidente de Quilmes) y como estaba caliente le dije que tenía ganas de irme. Nada más. Fue un comentario, el resto fueron todas conjeturas. En ningún momento dije que renunciaba.

-¿Tiene un vínculo cotidiano con Aníbal Fernández y su hijo? 

-Tengo una relación normal: hablé después del partido (ante Argentinos) sobre lo ocurrido, porque estaba enojado y mal. Nosotros peleamos por mantener la categoría y estamos haciendo las cosas bien. Me hago cargo si erramos goles, pero no si nos perjudican, como pasó en los últimos tres partidos. Trabajo para que las cosas salgan bien, pero a veces no te dejan.

-¿Siente que su imagen durante los partidos, con gestos continuos, y muchas de sus declaraciones han condicionado la visión que se tiene de usted como entrenador? 

-Puede ser, pero cambié un montón de cosas. Intento mejorar ese aspecto cumpliendo con todo lo que se nos pide a los técnicos; entonces pretendo que a mi equipo no lo perjudiquen. Hay que ponerse en este lugar y sentir la impotencia que genera ver que hay un penal y no lo cobran; porque no es que no lo ven: no lo quieren cobrar.

-Cuando se por TV, ¿se arrepiente de algunas conductas? 

-Hubo momentos en que me dio vergüenza, pero no ahora. Desde que llegué a Quilmes estoy tranquilo. Simplemente me quejo cuando entiendo que se equivocan, no lo hago porque sí. Cuando se queja otro técnico no pasa nada, pero si lo hago yo se hace una polémica. Siempre me apuntan a mí; yo estoy apuntado de por vida.

-¿Por qué se siente apuntado? 

-Por mi manera de ser. Porque a muchos les molesta que tenga tanto lugar en los medios y porque me quejo. Pero de cada diez veces que protesto, en nueve tengo razón. Entiendo de esto y sé cuándo me van a perjudicar. Muchos me caen porque digo la verdad.

-¿Qué proceso se dio para que trabajara en modificar su conducta? 

-A veces los problemas personales se trasladan a la cancha. A mí me afectó mucho la muerte de mi viejo. Tampoco creo haber hecho cosas tan malas. Mi preocupación pasó por no dar una imagen pública distinta a la que tengo en mi vida cotidiana, en la cual soy un tipo muy tranquilo.

-Siempre se habla de las posibilidades matemáticas, pero están las circunstancias reales. ¿Cuál es la situación de Quilmes en la lucha por la permanencia? 

-Es muy difícil. Tenemos un plantel con muchos chicos. Se mejoró, pero lamentablemente no encontramos los resultados que necesitamos. Estamos condenados, según todo el mundo. Yo sé a qué me llamaron, que era para algo imposible. Pero si hubiesen cobrado bien en los últimos partidos estaríamos cerca de llegar a la Promoción, que es lo que pretendo.

-¿Hay algo contra Quilmes? 

-Todos dicen que Quilmes ya está descendido desde hace 15 fechas. Parecería que Quilmes no juega más. Estamos haciendo todo para zafar. Si nos toca irnos al descenso lo asumiremos, pero que no nos pisen la cabeza cuando nos queremos levantar.

-¿Continuará en su cargo si el equipo pierde la categoría? 

-Estoy muy bien y muy tranquilo en el club. Si tengo que dirigir de nuevo en la B Nacional no tendría problemas. Yo soy humilde, no como otros que por haber estado en la selección, en River o en Boca se creen que saben todo.
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