Control de la central nuclear de Fukushima, a cargo del estado japonés

El gobierno nipón intervendrá mediante la inyección de fondos públicos. Militares sacaron los cadáveres que estaban en las costas y en territorios cubiertos por el mar

Es poco probable que el gobierno asuma una propiedad superior al 50% en la compañía, dijo un funcionario no identificado. "Si la participación supera el 50%, será nacionalizada. Pero eso no es lo que estamos evaluando", dijo el funcionario del gobierno nipón.

Tepco ha sido criticada por su manejo de la emergencia en su complejo nuclear Fukushima, provocada por un terremoto y tsunami del 11 de marzo que dejaron más de 27.500 personas muertas o desaparecidas. Mainichi citó a un funcionario de Gobierno no identificado diciendo: "Será un tipo de inyección que permitirá al gobierno tener un cierto nivel de participación (en la administración)".

Una serie de pasos en falso y errores, combinados con escasas señales de liderazgo, han socavado aún más la confianza en la compañía. La mala comunicación ha motivado acalorados intercambios en conferencias de prensa cuando los periodistas exigen información.

Tepco podría enfrentar pagos por compensación de daños que superen los 130.000 millones de dólares si el peor desastre nuclear de Japón se extiende, estimó esta semana el Bank of America-Merrill Lynch, aumentado las expectativas de que el Gobierno busque salvar a la mayor eléctrica de Asia.

Los inversores preocupados sobre el futuro de Tokyo Electric aumentaron después de que su presidente, Masataka Shimizu, fue admitido en un hospital y la firma dijo el miércoles que los 2 billones de yenes (24.000 millones de dólares) que consiguió en préstamos de emergencia de los grandes bancos de Japón no cubrirían sus crecientes costos.

Sólo su responsabilidad en el pago de compensaciones podría llegar a los 11 billones de yenes (133.000 millones de dólares) –casi cuatro veces el valor de Tepco– si la crisis nuclear se prolonga por dos años, dijo un analista de Bank of America

Soldados japoneses y de los Estados Unidos buscan cuerpos de desaparecidos

Miles de soldados japoneses y norteamericanos lanzaron una gran operación aérea y marítima para recobrar los cuerpos de los muertos por el terremoto y el tsunami que golpeó la costa noreste de Japón hace tres semanas.

En la búsqueda de los cuerpos, las tropas japonesas y de los EEUU desplegaron 120 aviones y helicópteros y 65 navíos a lo largo de la costa noreste, donde casas, barcos, autobuses y trenes yacen aún dispersos bajo el fango.

Un total de 24.000 militares de los dos países aliados participan en esta masiva operación que debe durar tres días, según la prensa japonesa."Vamos a concentrarnos en las costas, las desembocaduras de los ríos y los territorios aún cubiertos por el agua del mar", explicó un oficial de las Fuerzas Japonesas de Autodefensa, como se llama el ejército nipón.

"Los cuerpos que el mar se llevó se hundieron, pero deben salir a la superficie en algunas semanas", añadió el portavoz. Las búsquedas no podrán hacerse sin embargo en un perímetro de 30 km en torno a la central accidentada de Fukushima Daiichi, donde el nivel de radiación es peligroso.

Unos mil cadáveres que yacen en la zona de evacuación en torno a la central de Fukushima no han podidos ser recogidos, informaron el viernes los medios de prensa.

Las autoridades habían previsto en un primer momento recuperar y sacar esos cadáveres fuera del perímetro de 20 km de donde fueron evacuados los sobrevivientes, pero luego reconsideraron ese plan, precisó la agencia Kyodo citando fuentes policiales.

Los cadáveres, en efecto, han quedado sometidos "a fuertes niveles de radiaciones post mortem", indicó una de esas fuentes, no identificada, por lo que la policía local, en consecuencia, decidió no recogerlos.

Diversos problemas se plantean: descontaminar los cuerpos en el lugar hará aún más difícil su identificación posterior, y entregarlos tal cual están a sus familias acarrearía riesgos de contaminación radiactiva aérea durante su incineración, según la agencia de prensa Kyodo.

El primer ministro japonés, Naoto Kan, debe pronunciar un discurso a la nación y luego viajar el sábado al devastado puerto de Rikuzentakata y a la base donde centenares de personas de los equipos de emergencia luchan, corriendo grandes riesgos, para impedir una catástrofe nuclear.
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