Renacimiento de un brasileño inmortal: Adriano

Al borde de su segundo retiro, Adriano espera una nueva oportunidad a los 29 años. En Vila Cruzeiro, donde creó una fundación para ayudar a los niños sin recursos, lo aguardan con los brazos abiertos y él intentará, una vez más, recuperar una carrera caracterizada por los constantes altibajos. Fiel a su estilo, tendrá que renacer futbolísticamente. Ya lo había hecho: "Adriano no está muerto"

"Murió Adriano". En los primeros días de abril de 2009, la prensa brasileña lo buscó por cielo y tierra. Goleador en Inter, de Italia, el delantero de por entonces 27 años desapareció tras una doble fecha con la selección y jamás se presentó en los entrenamientos del equipo neroazzurro. Tras romper lazos con su novia Joana Machado, al Emperador se le cayó el Imperio de naipes en el que vivía y se recluyó en Vila Cruzeiro, Brasil, su lugar en el mundo. Las sospechas por la desaparición llegaron a tal punto que la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) fue avisada de que debería mandar a alguien para identificar el cuerpo del delantero.

Joana reveló, en una entrevista con el diario Extra, que el portento goleador tenía una debilidad: el alcohol. "No es feliz con la vida que lleva, él se siente el Emperador cuando está descalzo, remontando barriletes en la favela", señaló. Cansado, Adriano se escapó y apareció ante los medios tras 72 horas de intensa búsqueda. Tiempo suficiente para decidir que la práctica profesional del fútbol había llegado a su fin. Presionado desde joven, eligió el retiro pensando en su felicidad. Una felicidad que perdió durante su estadía en Italia, en donde, hasta ese momento, había vestido las camisetas de Inter, Fiorentina y Parma. Pero en Inter pensó en dar un paso más allá del fútbol y caer al vacío, según confesó Doña Rosilda, su madre. "Un día estaba en Italia, me llamó y me dijo que no quería continuar jugando y que estaba pensando en el suicidio", contó, por entonces.

Jamás superó la muerte de su padre. Su potencia física dentro del campo poco tenía que ver con una cabeza minada por la depresión. "Adriano ha ido hundiéndose en esa esquizofrenia: ídolo de oro en Europa, pandillero salvaje en América. El chico dejó la favela, pero la favela no dejó al chico", lo describió, sin medias tintas, el periodista Enric González, en su columna de El País de España. El padre de Adriano tenía una bala incrustada en su cabeza, a causa de un tiroteo, y murió cuando él empezaba a romper redes en Inter. "Pasó varios años con mareos y vómitos por ese problema. Siempre nos quejamos porque no teníamos dinero para pagar la operación. Y cuando lo tuve no quería operarse porque estaba viejo y tenía miedo", reveló. Su corta pero rápida historia de vida lo llevó a publicar un libro a los 23 años: "Anatomía de un Emperador". El texto, a modo de biografía, fue editado por La Gazzetta dello Sport.

En Inter gritó más de 60 veces, con un pico de rendimiento en la temporada 2004/05, cuando anotó 28 tantos, entre torneo local y copas. A partir de allí, los números cayeron en una relación inversamente proporcional a su peso y a sus problemas fuera del verde césped. De dedicarle un gol al hijo del DT, pasó a ser ninguneado por el mismo entrenador. "Adriano ya no tiene arreglo", sentenció José Mourinho, el míster en cuestión.

Apuntado, quedó marcado por sus dichos, sus relaciones y sus actitudes. Fuera de la cancha, lo consideran amigo de delincuentes y lo relacionan con los narcos. "No tengo contacto con ellos. Sé que en la favela hay gente buena y otra que eligió otro estilo de vida. Si dijera que nunca los vi, sería mentira, pero una cosa es saber quiénes son y otra es juntarse con ellos", avisó. Señalado, no se salvó de los buitres de turno dentro de su propio país. "Su situación es mala para la nueva generación", fue la bajada de línea de Pelé, en Globoesporte. Sutil, como cuando definía dentro del área, su amigo Ronaldo salió a defenderlo: "Son más tristes los que hablan de Adriano". Un golazo.

Y un día decidió volver. Un mes después de su retiro, el 6 de mayo de 2009, firmó con Flamengo. "No me quedaba otra, sino mi abuela, fanática del Fla, me mataba", explicó. Con 19 goles, Adriano hizo olvidar los problemas y regresó a los primeros planos. Campeón del Brasileirao, encontró la plataforma perfecta para ser feliz y el regreso le sirvió de trampolín para el fútbol de elite. En Flamengo compartió ataque con Vágner Love, otro muchacho en apuros. Mientras el Emperador salía en los medios con una ametralladora AK-47 y el gesto de CV, la sigla de la organización Comando Vermelho, su compañero era filmado en una fiesta en la temible favela La Rocinha, junto con amigos armados hasta los dientes con fusiles suecos usados por las tropas estadounidenses en Irak y Afganistán. "Lo de Adriano son armas de paintball y lo de la sigla fue una broma", explicaron desde su entorno, tras la divulgación de unas fotos que podían complicar su llegada a Roma. Además, según el registro de infracciones de la Dirección de Tránsito, su carnet llegó a acumular 26 infracciones. El retiro de la tarjeta de conductor le llegó tras negarse a realizar un control de alcoholemia, informó el popular periódico O Dia.

Pero por la capital italiana pasó sin pena ni gloria y se complicó solo. Las lesiones minaron su rendimiento y hasta se hizo acreedor del Bidón de Oro, el premio del Calcio que ironiza al FIFA World Player. Fue el peor jugador de 2010, según la votación de los fanáticos. "Ya escuché que soy un vago, que no tengo capacidad y que nadie me iba a dar una nueva chance. Adoro eso porque el que ríe último ríe mejor", dijo hace cinco días en una extensa entrevista con TV Globo. Con sed de revancha, tras su último mal paso, firmó con Corinthians para ocupar el lugar que dejó su mejor amigo. Confesó que ya quedó atrás "la época de exageración con el alcohol" y que le llegó al tiempo a "sólo una cervecita para almorzar o cenar con amigos".

Al club llegó de la mano de Ronaldo y su nueva agencia 9ine Sports and Entertainment y hasta aceptó firmar un contrato en el cual figuran posibles multas por situaciones escandalosas. Mientras, su ex representante Gilmar Rinaldi ensució la cancha por sentirse excluido de la negocación: "Espero que no vean a alguien que necesita contención psiquiátrica como una jugada de marketing". La bienvenida fue tal que recibió la camisa 10 del Timao y hasta el fanático corinthiano Luiz Inácio Lula da Silva se animó a grabarle un video en Youtube: "Sabés que todo depende vos", fue el mensaje del ex mandatario brasileño. Al borde de su segundo retiro, Adriano espera una nueva oportunidad a los 29 años. En Vila Cruzeiro, donde creó una fundación para ayudar a los niños sin recursos, lo aguardan con los brazos abiertos y él intentará, una vez más, recuperar una carrera caracterizada por los constantes altibajos. Fiel a su estilo, tendrá que renacer futbolísticamente. Ya había dejado un recado en aquella emotiva conferencia de prensa de abril de 2009: "Adriano no está muerto".
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21 de agosto de 2017 | 19:33
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