"Espero que este no sea mi último Mundial"

Se baja del auto y camina con pasos lentos, pero firmes. Son las 4 de la tarde y Juan Martín Hernández cumple su segundo turno de rehabilitación en el centro de terapia física Jorge Bombicino, en Villa Urquiza. Los puntos de sutura en ambas rodillas, que le serán retirados mañana, se perciben como dos grandes cicatrices, tras la operación a la que fue sometido en la rodilla derecha

Se baja del auto y camina con pasos lentos, pero firmes. Son las 4 de la tarde y Juan Martín Hernández cumple su segundo turno de rehabilitación en el centro de terapia física Jorge Bombicino, en Villa Urquiza. Los puntos de sutura en ambas rodillas, que le serán retirados mañana, se perciben como dos grandes cicatrices, tras la operación a la que se sometió por la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha que sufrió hace 25 días jugando para Racing-Métro en el Top 14 francés, una lesión que lo obliga a estar al menos seis meses fuera de las canchas y con la posibilidad de perderse el Mundial de Nueva Zelanda, que comienza el 9 de septiembre.

"Lo primero que hay que hacer es que la rodilla esté bien para jugar mucho tiempo más al rugby. Si llego al Mundial, será un bonus; si no, trataré de estar en los Pumas en las próximas ventanas y en el Cuatro Naciones, además de intentar ir a una eventual próxima Copa del Mundo", dice Juani, mientras realiza su rutina de ejercicios. Sube las piernas y muestra signos de dolor al exigirse, pero el crack de los Pumas, de 28 años, no se queda quieto. Camina, levanta pesas. No lo dice, pero su cuenta regresiva rumbo a Nueva Zelanda parece activada.

Juani se recupera ante no más de diez jóvenes que dejan atrás diversas lesiones. El pequeño gimnasio está adornado por 22 camisetas enmarcadas, entre ellas la de Hernán Crespo o Diego Forlán, hombres que también estuvieron entre estas cuatro paredes cuando las lesiones frenaron sus carreras. El ex Deportiva Francesa, que en dos semanas continuará con la rehabilitación en París, donde vive junto a su mujer María Emilia y su hijo Beltrán, de 2 años, se recuesta sobre una colchoneta y, mientras habla con La Nacion, su esfuerzo puede palparse .

Hernández llegó a nuestro país el 14 de marzo y dos días después Mario Larraín, ex médico de los Pumas, lo operó. Le realizó una reconstrucción del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha, para lo cual necesitó hacerle también una intervención en el tendón cuadricipital de la rodilla izquierda. Las lesiones se han convertido en un karma para el apertura, quien en enero del año pasado fue intervenido para solucionar una avanzada espondilolistesis lumbar, que lo mantuvo 10 meses fuera de las canchas. Los dolores lo acorralaron al punto que luego de la histórica gesta de Francia Juani apenas pudo jugar seis test matches con los Pumas.

-¿Cómo atravesás este momento? 

-Estoy muy bien. Ya pasó lo peor.

-¿Sentís que avanza la cuenta regresiva por el Mundial? 

-No, no tanto. Lo más importante es este primer mes. La rodilla está bastante bien. Si llego o no al Mundial, lo decidirán Tati [por Santiago Phelan, entrenador de los Pumas] y los médicos. Hago todo para ayudarlos.

-¿No te dieron plazos de recuperación más allá de este primer mes? 

-Lo más importante es recuperarme; seguro voy a volver a jugar.

-Pero estás enfocado en recuperarte para jugar el Mundial, ¿no? 

-Si te digo que no, te miento; me encantaría. Voy a hacer todo lo posible por estar en Nueva Zelanda. Falta mucho y, a la vez, muy poco.

-En 2002 tuviste una lesión similar. ¿Sentís que podrás completar la rehabilitación a tiempo? 

-En esa oportunidad volví a jugar a los siete meses y medio, así que si me guío por eso no me dan las cuentas.

-¿Creés que el de Nueva Zelanda puede ser tu último Mundial? 

-No, la verdad es que no lo pensé. Tengo 28 años, cumplo 29 en agosto. En el próximo Mundial voy a tener 33 años. Hay que ver si me lo permiten las lesiones. Espero que no sea mi último Mundial.

-Por las declaraciones de tus compañeros tras conocerse tu lesión, ¿creés que si no llegás serías una baja irreemplazable? 

-Lo que dijeron me enorgulleció. Somos amigos, tampoco esperaba otra cosa [risas]. Hay tres cuartos de mucha calidad que pueden jugar en esa posición. Están Felipe [Contepomi], el Chelo [por Marcelo Bosch] y Santi [por Santiago Fernández]. El equipo va a andar muy buen.

-¿Cómo ves a los Pumas? 

-Están bien y pueden dar un montón. Pero lo importante es el tiempo que vamos a pasar juntos, como en 2007.

-¿Se completó la transición tras el Mundial de Francia? 

-Entramos en el tema de siempre: no tenemos competencia. El resto de los equipos juegan juntos el doble de tiempo. Igual, la transición se terminó. Ya se sabe cuáles son los jugadores, la base está.

-¿Coincidís con Pichot en que si los Pumas llegan a cuartos será un éxito? 

-Las victorias duran menos que las derrotas. Clasificarnos sería espectacular, pero una vez que estás ahí querés más. No quedaría satisfecho. No sería sorpresa ganarles a Inglaterra y a Escocia. Los Pumas ya probaron que esto es así.

-¿Sentís que se formó un equipo? 

-Hay un gran equipo.

-¿Lo que ocurrió en 2007 puso la vara muy alta? 

-Altísima.

-¿Están para repetir? 

-Hay que llegar a cuartos. Después, todo puede pasar.

-¿Jugar contra Nueva Zelanda en su Mundial sería un sueño? 

-Sería espectacular, ni hablar si les ganás; lástima que no podemos cruzarnos en una final.

-Cuando te recuperaste de la lesión en la espalda dijiste que fue tu segundo debut. ¿Éste sería el tercero? 

-No, la lesión de la espalda fue mucho más complicada. Ahora, ¡mirá el kinesiólogo que tengo! ¡Mirá si no voy a jugar el Mundial!
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