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En primera persona: la grave lesión de Carlos Delfino

Tras una grave conmoción cerebral que puso en duda su futuro y le impidió jugar por 75 días, Carlos Delfino pasa por su mejor momento en la NBA; Milwaikee cayó ante Chicago pero él fue figura.

Pasó el triunfo de Milwaukee sobre New York Knicks de anteanoche. Quedaron atrás los minirrecitales y juegos muy entretenidos en que participa el público, especialmente aquéllos que se sugieren desde el gigantesco tablero electrónico en el centro del mítico Madison Square Garden, de Nueva York. Luego de ver cómo la gente se asocia tanto que se convierte en un espectáculo aparte; luego de un mundo fascinante, casi circense; y cuando los y las periodistas entran al vestuario en el que los jugadores están cambiándose, se llega a Carlos Delfino, pieza importante en Milwaukee Bucks. La charla empieza cuando las porristas pasan para dejar sus atuendos en el camarín de al lado.

Ese mundillo no estuvo lejos de ser un mero recuerdo grato para Cabeza Delfino. Vivió dos meses y medio horribles, con semanas que fueron de las peores de sus 28 años de edad. Tras varios golpes durante partidos, sufrió una conmoción cerebral. Debió dejar de jugar, pero no sólo eso: le dolía la cabeza si percibía luces intensas, no podía manejar y hablar a la vez... Estuvo encerrado en una habitación casi sin más actividad que estar en cama, con el sostén de su esposa, la italiana Martina Cortese, y de su perro. No sabía si volvería a jugar a su amado básquetbol. Pero todo cambió, y ahora el santafecino goza su mejor momento en la liga más grande del mundo.

-En los últimos partidos anotaste dos veces 30 puntos, tu récord en la NBA, y fijaste la mayor marca de triples de un argentino en un juego, 8. ¿Es tu mejor momento? 

-Estoy contento porque estoy jugando de nuevo, después de una situación difícil. Tras la lesión no sabía qué iba a pasar, si iba a perderme la temporada o no. Ahora, en cada minuto que juego estoy contento. Todo el mundo mira los puntos, las producciones; yo no. Tomo esto como un regalo. Estoy jugando tranquilo y cuando termine la temporada analizaré qué pasó, que funcionó o no. Fueron 75 días parado. Una situación dura.

-Nadie como vos sabe lo mal que la pasaste. Sin embargo, llegaste al punto en el que querías estar... 

-Sí, contento. Podría haber perdido la temporada y ahora estoy disfrutando cada minuto que juego. Soy un agradecido. Cuando termine la temporada haré un balance. Me siento mejor físicamente; después de la lesión, sentía tal adrenalina que quería jugar todos los días, y cuando se fue esa adrenalina, las piernas empezaron a pesar toneladas por la falta de ritmo.

-¿Aprendiste a disfrutar más? 

-Siempre disfruté. Amo el básquet y el día en que me retire seguiré jugando. Seré un viejo veterano que molestará a los chicos y se prenderá. Pero sí: tras la lesión valoro mucho más donde estoy, lo que hice en mi carrera y los placeres que me he dado. Me siento un privilegiado. Cuando pasa algo así, toca un poco el corazoncito, la parte frágil; uno se da cuenta de quiénes lo rodean. Y no puedo quejarme, porque mi familia es de fierro.

-¿Esos 75 días fueron lo peor de tu carrera? 

-Sí, en un momento se habló de que no iba a volver a jugar. Fue una lesión tan mental que uno se pone a pensar en lo malo, y es peor. Se entra a un túnel, muy psicológico. No podía hacer nada. Y cuando se dijo que quizá no podría volver a jugar a mi edad, pensé: ?Pucha, si tengo que dejar todo acá'... No podía quejarme, de todos modos, porque me he dado muchos gustos.

-¿Te asustaste? 

-Me asusté mucho, porque fue una lesión muy mental. Fue un momento durísimo, pero salí adelante. No me gusta pensar mucho en eso ahora. Me asusté mucho, sí, pero ahora disfruto cada minuto que juego. Y siento que puedo ser el mismo.

-¿Milwaukee entrará por segundo año consecutivo a los playoffs? 

-Es la idea. No hay margen de error, porque estamos tres partidos debajo del 8º [Indiana], pero hasta último momento habrá que luchar y no dar nada por perdido. Estamos mentalizados en jugar cada partido como una final.

-¿Se han ganado un respeto los argentinos en la NBA? 

-Mi padre fue basquetbolista profesional, yo era chico y decía que iba a jugar en la NBA. Como Maradona cuando decía: "Quiero jugar un Mundial". Todo el mundo se reía. Hoy por hoy, hemos tenido ocho jugadores de NBA (cuatro siguen jugando), algo impensado 10 o 15 años atrás. Crecí mirando a Adrián Paenza y decía: "Éste está hablando de extraterrestres". Los argentinos tenemos que estar contentos.

-Tu recuperación es una buena noticia para el seleccionado... 

-Sí, estoy chocho. Entre todas las cosas que podría haber dejado por la lesión estaba el seleccionado, en el que me gusta estar siempre. Es un lugar donde me siento comodísimo. El preolímpico será una linda oportunidad de jugar ante mucha gente que espera vernos en persona y por los porotos. Algo hermoso para todos.

-Llegará dentro de tres meses. ¿Estás pensando ya en eso? 

-Más adelante, hay tiempo. Sabemos de la motivación y la adrenalina que hay en la gente, pero estoy concentrado en mi laburo de hoy. Va a ser espectacular porque vamos a jugar delante de la gente que queremos, que nos espera hace mucho tiempo, pero falta. Habrá tiempo para concentrarse en eso.

-¿Qué extrañás de Argentina?

-Mi familia. Mi hija [Milagros], los afectos.

-¿Y Unión? 

-Seguramente. Acá no me dejan entrar a Internet pero antes de empezar el partido [vs. New York] me metí un rato y vi que ganamos, 2-0. Estoy chocho. No veo la hora de que termine esto para ir a ver al tate en la cancha...
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