Vivir de viaje, vivir del arte, vivir del Circo

El circo Rodas está en San Rafael, luces, música y grandes artistas sobre un escenario “móvil”. Pero hay vidas detrás del telón, entrá en esta nota y enterate cómo se vive en el circo, el día a día de esta gente “nómade” que tiene un estilo de vida propio y que lleva el espectáculo, literalmente, a todos lados.

Cual si fuera un pequeño “pueblo móvil”, los artistas de un circo se mudan juntos y llevan su trabajo y su pasión a donde quiera que vayan. Es un estilo de vida diferente que sólo quien vive en estas comunidades puede entender verdaderamente.

El circo Rodas tiene tres carpas separadas en distintos puntos del país, a medida que van viajando. Sólo en la que visita ahora San Rafael, hay 114 personas, entre administrativos, ordenanzas, bailarines, payasos, malabaristas, contorsionistas y el resto de los roles necesarios para crear un espectáculo de estas características.

Mediamza.com habló al azar con algunos de los artistas que componen el Rodas para que nos cuenten cómo es vivir sin poder arraigarse a un lugar, vivir sobre ruedas.

Agostina tiene 26 años, es bailarina y no duda de decir que “ama lo que hace”

¿Cuál es tu rol en el circo?

Soy bailarina y tengo dos números de “altura”, uno en “telas” y el otro de “esmeraldas” que es con otro chico.

Agostina en su casa rodante


¿De dónde sos?

De Tandil, provincia de Buenos Aires. Ahora venimos de Mendoza (Capital) y después de San Rafael, nos vamos para San Juan.

¿Hace cuánto tiempo que estás en el circo?

Hace 3 años. En realidad yo no soy del circo. Me sumé al mundo del circo hace 3 años por medio de un casting en otro circo y acá hace 9 meses.

¿Cómo llegaste?

Por medio de contactos. Tenía ganas de cambiar, de trabajar en otro espectáculo. Los fui a ver una vez a ellos que actuaban en Rosario y me gustó lo que tenían y bueno, me sumé. Hablé con el representante y me propuso venir a trabajar.

¿Cómo es la vida diaria en el circo?

Normal, como en cualquier lado. Es como si fuese un barrio grande donde te levantás, hacés tus cosas, hay ensayos, por lo general tres veces por semana. Se ensayan las coreografías que son del ballet, después cada uno ensaya sus números y hasta la hora de la función es tiempo libre para lo que cada uno decida hacer, como conocer los lugares donde estás. Nosotros somos mucho de salir, de conocer, hacer excursiones hasta la hora de la función que en general es a las 19:00 o a las 21:30 dependiendo de las funciones que haya ese día. Hasta esa hora tenemos el día para salir a pasear o para estar en casa, como uno decida.

¿Cuál ha sido el lugar más lejos donde te has ido de tu casa?

Paraguay. Con el Rodas estuvimos en Asunción. Dos meses y medio en Asunción y después fuimos a Ciudad del Este y a algunos lugares cerca, como Encarnación, Oviedo… fue una gira de 6 meses y medio.

¿Cómo se vive lejos de la familia?

En principio me fue difícil. El primer tiempo yo no había estado más de un mes lejos de mi familia. Soy de Tandil y me había ido a estudiar a Buenos Aires y estuve un año viviendo ahí entonces lo tenía cerca y viajaba cada vez que podía. La primera vez que me fui fueron cuatro meses lejos y me costó, pero ahora lo vivo diferente, por ahí los veo cada 6 meses o ellos vienen a verme si estamos cerca, ese es el tiempo. Es cuestión de costumbre. Yo amo lo que hago, amo el espectáculo entonces es lo que elegí. No me pesa tanto porque no lo hago por obligación, lo sobrellevo bien porque me enriquezco todos los días de lo que hago.

¿Qué te hizo llegar al circo?, ¿te gustaban los circos de chica?

En realidad es algo que nunca me imaginé. Amo el espectáculo, el escenario, estar ahí, trabajar y hacer funciones. Es para lo que me perfeccioné porque de chica que hago danzas. Me recibí de bailarina, después estudié en la Facultad de Artes en mi ciudad, me recibí de profesora de Teatro… todo el tiempo estuve buscando eso. En Buenos Aires trabajé en distintos teatros pero era mucho más espaciado, es decir uno trabaja los fines de semana o dos o tres veces al mes, es como más tranquilo. Yo estaba buscando poder hace todo el tiempo lo que me gustaba y vivir de eso, y en un espectáculo que mezclara la danza, las telas y lo teatral. Cuando tuve la posibilidad de entrar al circo, que fue mediante un casting, no lo dudé. Me arriesgué a ir de enero a marzo y después me quedé encantada porque encontré lo que quería. Empecé a crecer, a crecer y a aprender todo el tiempo lo que me gusta. De ahí para adelante.

Ariel tiene 20 años y es de los “chicos heavy” del grupo.

¿Qué hacés vos en el circo?

Soy motociclista en el globo de la muerte y hago un número de acrobacia que se llama “Hamaca Rusa”.

¿Cómo llegaste al circo?

Ariel, un temerario

Tuve la suerte que por ahí no todos tienen, que fue nacer en esto. Nací en un circo y tuve la suerte de criarme dentro de esto. Mi papá es nacido en circo al igual que mi abuelo y mi bisabuelo y así varias generaciones. Mi mamá no, ella entró a los 20 años a hacer patinaje sobre hielo y ahí lo conoció a mi papá y surgió una nueva generación.

¿El Rodas es el único circo en el que has trabajado?

No, he tenido la posibilidad de trabajar en circos de afuera, de Chile, Brasil, Paraguay, conozco Bolivia y Uruguay.

¿Cómo fue crecer acá?, por ejemplo la escuela, ¿cómo se hace?

La posibilidad está. Se complica un poco, pero hay una ley que ampara a los chicos de circos y de parques de diversiones para que estudien igual, las escuelas los tienen que recibir aunque no tengan banco. Por otra parte uno crea más relaciones al conocer tanto. Cuando era más chico en todos los pueblos me hacía un amigo, me relacionaba con gente distinta. Gente que hablaba otro idioma o que tiene otras costumbres, y eso a un chico que está estable en una ciudad no le pasa.

¿Hay niños también acá?

 
Sí, hay un montó de niños. Muchos. Desde chicos de meses hasta 5 años. El artista más chiquito tiene 11 años y es payaso. Por lo general es por lo que empiezan, siendo payasos o entrando a la pista en la presentación. Ellos ven todos el tiempo eso y les llama la atención. Pero se pierden los nervios muy temprano por la costumbre, por ejemplo yo, estuve en una pista por primera vez al mes y medio de vida. Nunca tuve vergüenza. 

¿20 años y te metés en el “globo de la muerte”?

Pasa que uno está acostumbrado. Hago trapecio desde los 11 años, soy acróbata desde los 9. Siempre a muy corta edad haciendo cosas muy extremas como quien dice. Meterme con una moto en el globo y dar vueltas me parece completamente natural, es como andar en la calle.

¿Nunca te pasó nada?

Lamentablemente sí. He tenido accidentes. No muchos igual, no es que todos los días uno se cae, pero sí, hay accidentes. Ha habido accidentes en ensayos y en funciones, pasan porque tienen que pasar. Pero he tenido accidentes no sólo en el globo sino en muchos aparatos, por negligencia mía, porque el aparato se rompe, a todos les pasa. Uno trata de tener las mayores medidas de seguridad, revisar el aparato en que se sube. Yo reviso siempre la moto o el aparato en el que yo salto.

¿Se llevan bien todos?

Sí. Igualmente es un vecindario pequeño con mucha gente. Somos 114 personas entonces siempre te vas a llevar mejor con uno que con el otro, discusiones y peleas en todos lados hay. Vos te podrás dar cuenta que acá hay menos de 5 metros de casilla a casilla, entonces uno quiere escuchar música, el otro quiere dormir siesta, el otro le dice, el otro discute por cuestiones así o porque el perro se soltó.

Ricardo es un hombre de 62 años, que en la noche, cuando se pinta un poco deja de llamarse así y se transforma en “Choricito”.

Ricardo es "Choricito"
¿Cuál es su trabajo?

Soy payaso junto con mi hijo que además está encargado de la electricidad del circo. Él ahora está en Mendoza trabajando en la carpa grande. Éste circo tiene 3 carpas, hay una en Mendoza, una en San Juan  y ésta.

¿De dónde es usted?

Yo soy chileno. Mis hijos también, y también los chicos que hacen el “péndulo de la muerte”. Además en este circo hay paraguayos y brasileños trabajando dependiendo de los lugares por donde sea la gira. Este año estuvimos en Paraguay y se contrataron algunos artistas allí.

¿Cuántos años hace que está en el circo?

Soy nacido y criado en el circo, mi generación ya está en la tarcera junto con mi hermano. Está la cuarta que es mi hijo y la quinta que ya está tomando camino para seguir el circo. Tengo 7 nietos, entre ellos uno de 14 que ya está haciendo un acto de alto riesgo, pero él está en otro circo en La Plata.

¿Siempre fue payaso?

No, acá en el circo uno pasa por muchas etapas. Los inicios de uno prácticamente son de payaso, cuando uno es niño a uno lo pintan y sale a la pista y hace rutinas con los más grandes. Yo estuvo durante mucho tiempo trabajando de payaso, después fui músico y tocaba instrumentos de viento, y después fui capataz. Durante muchos años fui trapecista junto con mi hermano y eso nos dio lugar a recorrer Sudamérica y nos cotizamos. Ahora retomé lo que hacía cuando joven, el payaso. Volví a este circo, porque yo había estado mucho antes. Estuve 14 años en Argentina trabajando en varios circos, entre ellos el Rodas y después me fui a Chile donde trabajé 5 años en un circo allá, el circo “Timoteo”, que es un “circo gay”, como capataz y como payaso con mi otro hijo.

Ricardo, en uno de los camarines.
 
¿Qué se siente hacer reír?

Hacer reír es el arte más difícil del mundo y uno tiene que tomarlo con mucho profesionalismo y empeño, porque tú entras a la pista con todos tus problemas y tienes que hacer reír. Ves a los niños, a algún adulto, a un abuelo reír y es una satisfacción muy bonita, muy grande. Es muy difícil hacer reír.

¿Es complicado ser payaso?

No, todo lo contrario. Hay que ser profesional solamente. Lo que se complica a veces es el tema de la ropa, el vestuario. Cuesta hacer estos zapatos o conseguirlos (muestra los zapatos de payaso, esos anchos y encorvados hacia arriba).

¿Hubo algún lugar al que fue con el circo y se dijo “acá me gustaría volver de vacaciones”?

Uno siempre quiere regresar al lugar que conoció, o que hizo amistad. Dicen que cuando uno muere regresa a todos esos lugares, uno con el circo los va recorriendo nuevamente. A mí me gusta mucho salir en las horas libres. Anoche salimos con mi mujer a caminar después de la función, fuimos al casino, a ella le fue bien, a mí me fue mal (risas), es así.

Julio César es otro de los “arriesgados”.

¿De dónde sos?, ¿qué hacés en el circo?

Soy de Cipolletti , Río Negro. Tengo 33 años, estoy en el circo desde hace 32, era chiquito cuando mis padres vinieron a vivir a uno. Mi función en el circo es “equilibrio sobre cilindro”, la “hamaca rusa” y “el globo de la muerte”.

Julio César, otro de los "chicos rudos"
¿Cómo se lleva la vida acá?

La vida en el circo es una vida en la que no hay lugar fijo. Para mí es normal, algunos dicen que es difícil, pero para mí es normal. Nosotros llegamos y tratamos de no acostumbrarnos al lugar, entonces como sabemos que estamos de paso tratamos de no aferrarnos ya que sabemos que tenemos que irnos. No hacés grandes amistades para no sentirte mal cuando te vas.

¿Estas con tu familia?

Estoy casado y tengo una nena de 15 años. Ella aún no trabaja. Es chica todavía aunque tiene ganas. Ensaya varios números y pretende trabajar.

Estás en el “globo de la muerte”, uno de los números más riesgosos, ¿alguna vez tuviste un accidente?

Ha habido pero muy poco. Siempre puede fallar y uno es consiente de eso porque estás arriba de una máquina. Tratamos de que no falle pero siempre puede reventarse una cubierta o algo y viene el accidente. Igual hay una persona que se encarga de tener todo en condiciones. Pero todo número es arriesgado, la “hamaca” o cualquier cosa que sea en altura. A veces el cuerpo no te da y puede pasar algo.

¿Cómo es un día tuyo?

Me levanto a las 9 o 10 y después hay que estar preparado para la función. Salgo y todo, pero los ensayos son muy importantes. Hay ensayos tres veces por semana, pero cuando hay tiempo libre salgo a recorrer la ciudad. Justamente ayer fui al dique y vi que hay para hacer parapente y otros deportes extremos, obviamente me encanta todo eso (risas).

Francisco y su familia son de Paraguay y son todos artistas del Rodas.

¿Qué hacés en el circo?

Hago malabares y equilibrio. El primer número lo hago con pelotitas, antorchas, clavas y aros, y el segundo número es equilibrio sobre bicicleta de una sola rueda, monociclo.

Francisco, en pleno show.
 
¿De dónde sos?

Paraguayo. Mi familia completa es de Paraguay y todos trabajamos en la pista. Somos 5 y los 5 trabajamos. Mi hija es contorsionista, otra trabaja conmigo en la bicicleta, mi señora trabaja conmigo en los malabares. Somos “La familia Martins”

¿Cuándo llegaste al mundo del circo?

Hace 9 años que estoy en Argentina y uno que estoy en el Rodas, me incorporé en Argentina.

¿Por qué dejaste el circo en el que estabas antes?

Porque se dio, el Rodas es un circo más grande, más renombrado. Es un circo importante y acá uno se destaca más, se siente más artista en uno como este.

¿Cómo es la rutina?

Y uno se acuesta tarde por la función, cenás y quizás ves una película o algo así. Te acostas cerca de las 4 de la mañana, y al otro día levantarse tarde no es raro. A la tarde ensayamos siempre, dos horas todos los días, si no es a la mañana es a la tarde y después nos preparamos para el horario de función. Todos los días es igual.

¿Alguna vez pensaste dejar el circo?

Uno ya no piensa en dejar. Soy tercera generación en circo, Mi familia completa está ahí. Yo el circo lo llevo adentro y dejarlo no puedo. Es parte de mi vida, si lo dejara lo haría dos o tres días y después volvería. No es por no saber hacer otra cosa, sino porque me gusta el escenario, compartir con la gente.

Mauro es el coreógrafo y encargado del ballet del circo Rodas, muchos son los ojos que están atentos a lo que él y los bailarines que dirige hacen.

¿Mucha responsabilidad?

Sí, es muy importante este trabajo. Hay chicas profesionales, otras que van aprendiendo en el circo. Tenemos ensayos lunes, miércoles y viernes para repasar coreografías, lo que se hace en el día y lo que se va a hacer más adelante quizás. Se van preparando coreografías u otros montajes para otras producciones, que son bailes antes de los números más importantes o las atracciones del circo.

Mauro, un profesional del baile.
 
¿Cada cuánto se cambia eso?
Según la temporada, si es invierno o verano y la plaza donde uno esté, los lugares de más concurrencia o de menos… si no, se va haciendo la misma rutina, el mismo plan que llevamos a todos lados.

¿Hace mucho que estás en este circo?

Muy poco, hace un año y medio y es mi primera experiencia. Hice un casting en mi ciudad (soy de Rosario) en temporada de invierno, y el circo me propuso venirme con ellos y directamente me subí. Me propusieron quedar a cargo del ballet y fue una linda oportunidad.

¿Qué profesión tenés?

Yo me dedico al baile, antes hacía teatro. En sí el arte es el mismo, la magia es la misma, pero en el circo es diferente porque acá se trabaja todos los días, vivís acá, convivís con tus compañeros de trabajo, ves a la misma gente en todos lados, y en el teatro vas a tu trabajo, y volvés a tu casa, eso es distinto. Que te guste siempre depende de cómo cada uno lo lleve, pero se convive bien.
¿Te está gustando la vida del circo?

Si, en mi cabeza tenía un propósito, que era estar algunos meses. Pero acá te dicen que “el circo no te deja”, y es verdad, me gusta. Me voy a quedar un tiempo más seguro.

¿Cómo se hace si un artista se va, o no quiere trabajar más?, ¿cómo se lo reemplaza?

Se hace un casting y generalmente hay mucho artista y mucho margen para elegir. Constantemente se ofrece gente. Incluso los chicos que están en los semáforos. Tranquilamente un chico de esos puede trabajar acá. Se lo prepara, se lo ayuda, se lo acompaña y se crea un artista. Otros envían un video, o presentan un curriculum.

¿Cómo es viajar tanto?

Es raro. De repente uno se levanta en la mañana y no sabe bien a dónde está. Es como en los dibujitos donde uno ve las casitas que se van. Está bueno, te acostumbrás a las necesidades básicas de un mundo totalmente reducido. Pero no te falta nada. Hay luz, agua, calefacción, aire acondicionado, Direct TV, Internet, todo. Entrás a esas casitas y encontrás todo.

 
¿Cómo la pasan los más chiquitos?

Se adaptan a los cambios, que son muy seguidos. El hijo de una de las chicas fue a la escuela el primer día, y en la escuela dijeron “mañana vamos al circo con el grado”, y al otro día vinieron acá y él se aburrió y se vino a la casa mientras sus compañeros estaban en el circo.

Vivir acá es como un “country”. Yo le digo así, porque el chico está acá, aprende acá y de esto no sale o sea que no está contaminado con el exterior tampoco. No tiene maldad que quizás el chico que está en la sociedad sí lo tiene por otros estimulantes.

El Rodas va a estar algunos días más en San Rafael, después seguramente se irá a llevar alegría a otro lugar, y quizás en algunos años pise nuevamente este suelo, monte su carpa y espere ansioso los aplausos como devolución de una coreografía llena de belleza y armonía, de una carcajada o de un acto que conjugue el valor y la audacia.
Opiniones (0)
21 de octubre de 2017 | 19:16
1
ERROR
21 de octubre de 2017 | 19:16
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Wildlife Photographer of the Year 2017
    18 de Octubre de 2017
    Wildlife Photographer of the Year 2017
    Lo perdí todo víctimas del terremoto en México
    17 de Octubre de 2017
    "Lo perdí todo" víctimas del terremoto en México