Jorge Edwards: "Ser embajador es revisar el parqué y mandar las alfombras a limpiar"

El gran autor chileno, auscultado por el diario español El País en su rol de diplomático.

Jorge Edwards se asoma al ventanuco de un torreón en su nuevo libro. Hace lo propio, en paralelo, el ensayista Michel de Montaigne. Si alguien se detiene más de 10 segundos -una proeza en tiempos de lectura fragmentaria y mirada acelerada- observará con sorpresa que Montaigne y Edwards comparten caída de nariz y caída de pelo. Así que el fotomontaje elegido para la portada del último libro del chileno, desde la que Edwards y Montaigne otean al lector asomados a sendas ventanas de un torreón, se convierte en el guiño de dos almas hermanas.

En La muerte de Montaigne (Tusquets), la última obra de Edwards (Santiago de Chile, 1931), queda clara su admiración por el filósofo francés que vivió durante las tumultuosas guerras de religión del siglo XVI y que se hizo grabar sobre una viga de su lugar de trabajo varias máximas. Entre ellas: "Yo me abstengo". Montaigne le divierte como literato y como personaje. Le reconoce además aspectos precoces: la literatura del yo, la atinada mezcla de lenguaje popular y citas latinas o la exploración de la memoria como material narrativo. "Siempre me pareció que sus ensayos son novelas modernas, puedo leerlo cada noche, como hacen los curas con los breviarios", sintetiza el escritor en el hotel donde se ha prestado a una ronda de entrevistas más repetitivas de lo que habría deseado.

La nota completa sobre Edwards, haciendo clic aquí para ingresar a la edición digital de El País.

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7 de Diciembre de 2016|09:53
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