Corrupción argentina denunciada en el exterior

Cuidadosos hasta el extremo en sus comentarios públicos, a puertas cerradas las quejas sobre la presunta corrupción en el Gobierno se amontonaron durante los últimos años. Tanto, que funcionarios y diplomáticos de Estados Unidos, Alemania, España y Finlandia cruzaron información sobre los pedidos de coimas que afrontaron sus empresas en la Argentina, y, en algunos casos, le reclamaron al Gobierno, según surge de cables confidenciales de WikiLeaks

Cuidadosos hasta el extremo en sus comentarios públicos, a puertas cerradas las quejas sobre la presunta corrupción en el Gobierno se amontonaron durante los últimos años. Tanto, que funcionarios y diplomáticos de Estados Unidos, Alemania, España y Finlandia cruzaron información sobre los pedidos de coimas que afrontaron sus empresas en la Argentina, y, en algunos casos, le reclamaron al Gobierno, según surge de once cables confidenciales que obtuvo WikiLeaks

Las irregularidades habrían llegado a tal punto que el embajador estadounidense Earl Anthony Wayne afirmó, en febrero de 2008, cuando Cristina Fernández de Kirchner llevaba poco menos de dos meses de mandato, que el nivel de corrupción oficial detectado parecía "tan malo o peor que con [Carlos] Menem", quien había lanzado el denostado y sospechado proceso de privatizaciones.

"En el área petrolera, dos viejos amigos de Néstor Kirchner han ganado muchas de las concesiones ofertadas públicamente", ejemplificó Wayne. Aludía a Lázaro Báez y a Cristóbal López, quienes se quedaron con 14 de las 15 áreas petroleras adjudicadas por Santa Cruz en marzo de 2007. "Las reglas licitatorias se diseñaron para que ellos ganaran", informó a Washington. Antes, mientras Kirchner concluía su presidencia, Wayne había enviado otra alerta sobre las prácticas detectadas en ciertos despachos oficiales. "En un sentido casi perverso, cuando los funcionarios del gobierno argentino dicen constantemente que «hay dinero para hacer en la Argentina», quizás el verdadero mensaje es que, sí, hay dinero para hacer, siempre que sepas cómo -y con quién- realmente se «hacen negocios» en la Argentina."

El entonces embajador de Alemania, Wolf Rolf Schumacher, aportó otra vivencia específica de lo que definió como "corrupción generalizada". Detalló que el presidente de una compañía germana "fue a ver al ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, para quejarse porque uno de sus segundos había pedido una coima y el CEO se había negado".

En vez de indignarse y pedirle explicaciones a su colaborador o radicar una denuncia penal o siquiera prometerle una investigación interna al ejecutivo teutón, relató Schumacher: "De Vido no demostró interés en obtener el nombre del funcionario involucrado y, en cambio, le recomendó al CEO que filmara y grabara el siguiente pedido de coima".

Una diplomática finlandesa y un alto funcionario del gobierno español de José Luis Rodríguez Zapatero aportaron visiones similares sobre lo observado en Buenos Aires.

Reunido con el entonces máximo responsable del gobierno de Estados Unidos para las Américas -y actual embajador en Brasil-, Tom Shannon, el secretario general de la Presidencia española, Bernardino León, expresó su "preocupación" por el "tono populista" del gobierno argentino y su "nivel de corrupción", según surge del reporte que envió el encargado de negocios norteamericano en Madrid, Hugo Llorens, en mayo de 2008.

León apuntó a la Casa Rosada. Dijo que había "gente y movimientos complicados" alrededor de la presidenta Kirchner. Y, según Llorens, "sugirió que algunos viven según el viejo adagio que dice que «un político pobre es un pobre político»".

"Altos niveles"
Ocho meses antes, la encargada de negocios de la embajada finlandesa con jurisdicción en la Argentina y Uruguay, Petra Theman, señaló la corrupción como causa determinante del conflicto por las papeleras que abrió el enfrentamiento diplomático entre Montevideo y Buenos Aires, con la firma Botnia de por medio.

Theman afirmó que la Argentina -y Entre Ríos, en particular- había procurado llevar las papeleras a su territorio, pero que los "altos niveles de corrupción" locales, "comparados con los mucho más bajos en Uruguay" fueron uno de los factores por los que las inversiones optaron por radicarse al otro lado del río fronterizo.

Tres meses después del encuentro con Theman, cuando en diciembre de 2008 Siemens reconoció ante la justicia norteamericana el pago de sobornos o la violación de sus registros contables en varios países alrededor del mundo, incluida la Argentina, Wayne reportó a los departamentos de Estado, del Tesoro y de Comercio, entre otros destinatarios, que la "administración CFK" no había usufructuado lo ocurrido para cargar las tintas sobre Menem y la corrupción durante los 90.

Esa "reticencia", estimó Wayne, podía responder a las "extendidas sospechas de que no todo está completamente bien en los procesos de licitaciones públicas del actual -y del anterior- gobierno". Para que no quedaran dudas sobre su interpretación sobre el silencio oficial, abundó: "La corrupción oficial en la Argentina no es competencia de un ex gobierno [por el de Menem] o de un ala de los peronistas, y demasiada atención en el caso Siemens quizá teman [dentro del Gobierno] que podría alentar al público a exigir una revisión aún más grande y amplia de los contratos" firmados por el kirchnerismo.

Por entonces, el escándalo de la valija con Guido Alejandro Antonini Wilson y Claudio Uberti como protagonistas volvía a escena con el arresto de cuatro "agentes" venezolanos en Florida. Pero a diferencia de las sospechas de que los US$ 800.000 de la valija eran para la campaña presidencial de Fernández de Kirchner que afloraron durante el juicio en Miami, para Wayne "probablemente era para algún acuerdo por debajo de la mesa". El motivo, razonó, fue que "ella tenía mucho dinero fluyendo de varias fuentes en el país, incluyendo el Gobierno", algo, a su vez, prohibido por las leyes electorales.

SOSPECHAS QUE SALEN A LA LUZ
Entre 2005 y 2010, los cables del Departamento de Estado sobre la Argentina registraron las denuncias y quejas de distintos países sobre la corrupción local

Estados Unidos
Embajador Earl Anthony Wayne, septiembre de 2007: "En un sentido casi perverso, cuando los funcionarios del gobierno argentino dicen constantemente que «hay dinero para hacer en la Argentina», quizás el verdadero mensaje es que, sí, hay dinero para hacer, siempre que sepas cómo -y con quién- realmente se «hacen negocios» en la Argentina".

Alemania
Embajador Wolf Rolf Schumacher, febrero de 2008: "El CEO de una compañía germana fue a ver al ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, para quejarse porque uno de sus segundos había pedido una coima y el CEO se había negado. De Vido no demostró interés en obtener el nombre del funcionario involucrado y en cambio le recomendó al CEO que filmara y grabara el siguiente pedido de coima".

España
Secretario general de la Presidencia, Bernardino León, mayo de 2008: "Las empresas españolas en la Argentina estaban preocupadas por el tono populista del Gobierno, la polarización política y el nivel de corrupción. Hay gente y movimientos «complicados» alrededor de la Presidencia. Sugirió que algunos viven según el viejo adagio que dice que «un político pobre es un pobre político».

Finlandia
Encargada de negocios, Petra Theman, septiembre de 2007: "Theman discutió algunas de las razones por las que Botnia eligió Uruguay para su planta [.]. Mencionó los ampliamente citados altos niveles de corrupción en la provincia de Entre Ríos y de la Argentina en general, comparados con los mucho más bajos en Uruguay".
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