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Futsal: Argentina cayó con Colombia en la semifinal del Mundial

El equipo cafetero venció 3-2 a Argentina en la primera semifinal, que se disputó en Bucaramanga. El arbitraje fue muy localista y perjudicó a la Argentina.

Con abrazos en la mitad de la cancha, y rodeados de la euforia de cerca de 7.000 fanáticos que llenaron el coliseo Bicentenario de Bucaramanga, Colombia celebró la clasificación a la final del Mundial de Fútbol de Salón, luego de vencer 3-2 a Argentina.

El partido fue dramático de principio a fin. A Colombia le costó mucho trabajo encontrar los espacios y romper la férrea defensa de Argentina. Apenas a los 17 minutos y 13 segundos de la primera etapa, la figura del equipo colombiano, John Pinilla, pudo romper la barrera visitante y anotar el primer gol de Colombia, después de que el arquero Federico Pérez evitara en siete ocasiones que la Selección se pusiera en ventaja.

El equipo local parecía montarse en el partido, y más cuando Argentina perdió, por tarjeta azul, a tres jugadores. Cuando a los 3:54 de la segunda etapa, Andrés Murillo, quien entró por Pinilla (afuera por doble amonestación), todo parecía mucho más fácil para Colombia.

Pero el toque de drama del juego se reflejó en el marcador luego de la salida de Pinilla. Un cobro de falta y un error de marca de Colombia le permitió a Néstor Endrinal anotar el descuento, a los 13:56 de la segunda etapa. Y a los 14:51, Endrinal tomó un rebote en el horizontal, tras un remate de Facundo Miranda, para conseguir el empate.

Colombia queria evitar, a toda costa, llegar a un alargue de diez minutos frente a un equipo duro, que jugó con el reglamento en la mano para evitar la derrota. Y allí, Murillo decidió ponerse el traje de héroe para darle a Colombia la clasificación a la final: a los 17:04, consiguió el gol que metió al equipo de Jaime Cuervo en el partido final del campeonato.

Argentina trató desesperadamente de evitar la eliminación y los colombianos hicieron lo posible para que los últimos 2 minutos y 56 segundos se fueran sin contratiempos. Incluso, hubo tiempo para algunos lujos, como el remate de rabona de William Estupiñán en los últimos diez segundos. Después, todo fue una fiesta, con un gran círculo de camisetas amarillas brincando en la mitad de la cancha.

El arbitraje fue muy discutido y decididamente benfició a los locales ya que repartió las tarjetas con distinta vara.
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22 de agosto de 2017 | 03:50
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