Un mundo a ciegas: reclaman en Alvear una ciudad más "inclusiva"

Walter Álvarez vive en General Alver; es no vidente. Perdió su vista cuando tenía 19 años y tuvo que adaptarse a vivir en un nuevo mundo

Walter Álvarez es no vidente, perdió su vista cuando tenía 19 años y tuvo que adaptarse a vivir en un nuevo mundo, ejercitar su memoria para recordar las cuadras del centro, dónde se encontraba cada local y cada rampa para bajar de la vereda, Walter se adaptó pero ¿la ciudad está preparada para albergar a personas con esta discapacidad?, y nosotros, los ciudadanos ¿lo estamos también?

Walter está casado y tiene tres hijos, generalmente se lo ve caminando por las calles céntricas de General Alvear sólo y sin necesidad de ser auxiliado por los demás transeúntes aunque a veces tiene algunas dificultades.

“No estamos al nivel de las grandes ciudades, que están diseñadas para personas tanto con discapacidad como los que no las tienen, caminar por la vereda es complicado, hay desniveles, perros y veredas rotas” dice Walter, quién para realizar el recorrido desde su casa hacia el centro debe transitar por la calle para no tropezar

Las obras nuevas tampoco están pensadas para personas no videntes, según Walter, “La Avenida nueva (el acceso norte), es linda, pero la calle es demasiado ancha, faltan semáforos y a veces las personas dejan los vehículos estacionados en marcha dificultándome el audio para saber si se acerca algún otro auto” dice

Pero los vehículos no son el único problema; la inconsciencia de los ciclistas que dejan las bicicletas estacionadas en el medio de la vereda mientras compran en algún comercio también es una complicación. “Uno pasa y sin querer toca la bici, se cae al suelo y todos se quedan mirando, entonces pienso en qué hacer, si la levanto o si sigo” dice

Álvarez recorre la ciudad casi sin dificultad, pero necesita ayuda en algunos casos determinados, como por ejemplo al momento de cruzar alguna calle, “La gente se acerca más que antes, y lo bueno es que los vehículos paran, pero siempre hay algún apurado que le toca bocina para que se apure, falta un poco de respeto hacia los derechos de todos, hacer una ciudad inclusiva”.

Respecto a cruzar la calle, Walter recuerda una anécdota que le sucedió hace ya tiempo: “Quedé en encontrarme con otra persona no vidente en una esquina del centro, en eso pasa una persona que me agarró apurado del brazo y me cruzó la calle, cuando llegamos al otro lado me preguntó hacia dónde me dirigía y le dije que a la esquina dónde estaba antes porque no tenía intenciones de cruzar”

Para desenvolverse sólo Walter realizó un curso de orientación y movilidad, él no se quedó esperando a que la ciudad se adapte pero hay otros que no asimilan el hecho de ser no videntes, “Hay gente que no tuvo iniciativa o la madurez para ver los mecanismos que le sirven para integrarse, eso pasa mucho en las personas que quedan ciegas de grandes, pero es importante que sepan que hay técnicas que nos ayudan a caminar por zonas desparejas o a encontrar las rampas de acceso” dice

Más allá de que la ciudad esté preparada infraestructuralmente o no, es importante que nosotros como sociedad aprendamos a actuar de manera adecuada, siendo respetuosos con los demás, más allá de que tenga alguna discapacidad o no, para eso es necesario conocer las normas que existen y respetarlas.

 “Lo ideal es no hacer algo que no nos gusta que nos hagan, si hay una rampa es lógico que no hay que estacionar el auto frente a ella, uno que no tiene problemas pasa rápido pero nosotros, entre que buscamos un puente, encontramos una pasada, tardamos una eternidad, y ni te cuento una silla de ruedas” cierra Walter Álvarez quien busca generar un mínimo de conciencia en la gente

(Corresponsalía General Alvear - imágenes ilustrativas)

Opiniones (0)
21 de agosto de 2017 | 22:00
1
ERROR
21 de agosto de 2017 | 22:00
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes