Eduardo Galeano recibió el Doctorado Honoris Causa de la UNCuyo

El genial escritor uruguayo fue distinguido en el mediodía de hoy por la casa de altos estudios, en un acto que se llevó a cabo en la Ciudad Universitaria, y que fue seguido por alumnos y docentes.

Con la exquisitez de su palabra y su vocación de rescatar la “memoria secuestrada” de América Latina, el escritor uruguayo Eduardo Galeano coronó el acto en el que la Universidad Nacional de Cuyo lo distinguió con el Doctorado Honoris Causa, con una exposición que tituló “La independencia. Memoria del futuro”.
 
El acto se desarrolló en el Salón de Grados de la Universidad, cuya transmisión tuvo que ser duplicada en otras dos salas por la gran cantidad de asistentes, la gran mayoría de ellos estudiantes, que no ahorraron aplausos para celebrar la presencia y las palabras del nuevo Doctor.
 
Acompañaron al homenajeado en el estrado el rector de la UNCuyo, Arturo Somoza; el vicerrector Gustavo Kent y el decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Juan Carlos Aguiló, unidad académica que propuso la distinción.
 
Junto a las autoridades, docentes y personal universitarios, estuvieron presentes el ex rector José Francisco Martín; el secretario de Ambiente de Mendoza, Guillermo Carmona; el cónsul de Uruguay, Homero Pineda; representantes de las Madres de Plaza de Mayo, y la compañera de vida de Galeano, Elena Villagra. 
 
Tras la interpretación de los Himnos argentino, de la Universidad y de Uruguay, el cuarteto Ambas Voces, integrado por cuatro jóvenes mujeres, deleitó con tres interpretaciones de ritmos originarios de varios países.
 
Aguiló tuvo a su cargo la fundamentación que motivó la iniciativa unánime, a partir de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, como expresión del empeño de toda su diversidad en pos de una “política académica más allá de lo universitario y en consonancia con los temas cuyo tratamiento reclama la sociedad”.
 
Centró, en ese contexto, el enorme aporte de Galeano en la senda de unir “palabra y memoria”, para la “creación de nuevos relatos” en la convicción de la necesidad de “repolitizar la democracia”. En esa perspectiva -señaló- “la UNCuyo y la Facultad toman partido” para que a partir de nuevos discursos “nos expresemos con palabras que permitan contar lo que somos”.
 
El vicerrector Kent hizo una breve referencia a “una experiencia personal”, cuando leyó “Las venas abiertas de América Latina (publicado en 1971) un año después del ajusticiamiento de una decena de detenidos políticos en el Penal de Rawson en agosto de 1972, “y allí descubrí que ese presente tenía mucho que ver con esa otra historia, en la que está anclada la causa de América Latina”. “Galeano -resumió- es una persona que nos proyecta al futuro”.
 
Somoza saludó a Galeano con un cálido “amigo y compañero latinoamericano”, y lo definió como “militante y luchador por la unidad de América Latina”.
 
“Este acto de hoy -añadió- no es casualidad. Es la hora de la unidad de los pueblos latinoamericanos. Los pueblos saben escuchar y actúan y debemos leer estos signos de los tiempos”.
 
Seguidamente, se leyó la Resolución del Consejo Superior que otorga la máxima distinción universitaria a Galeano, texto que el rector le entregó junto con el tradicional diploma de honor. Galeano recibió, además, una placa recordatoria de manos del decano Aguiló y una escultura “Imágenes primigenias”, obra de la artista Vivian Magis, de manos del Vicerrector.
 
Memoria del futuro 

La tradicional exposición magistral de los nuevos Doctorados la comenzó Galeano -en coincidencia con el Día Internacional del Agua, que se celebra el 22 de marzo- con un “homenaje a los militantes del agua aquí y en otros sitios, contra los enemigos del agua, empresas mineras que la contaminan, industria forestal que la seca y todos los que pecan y traicionan a la Naturaleza, convirtiendo al agua en un negocio y no un derecho de todos”. (Al término del acto, representantes de un importante grupo de la Asamblea del Agua le entregaron una camiseta de su campaña “No a la minería contaminante”.)
 
La exposición continuó con una referencia a los Bicentenarios que en estos años celebran distintos países de América Latina. “La independencia -sentenció- sigue siendo una tarea inconclusa y es necesario hacer memoria para completarla”.
 
En relación con la memoria, Galeano exaltó al “primer país independiente y libre de América: Haití”. Aunque Estados Unidos se independizó en 1776, “los 645.000 esclavos siguieron siendo esclavos”, precisó. En cambio, en Haití se liberaron e independizaron los esclavos. Y ese hecho “resultó imperdonable” para los antiguos dominadores y “le exigieron a Haití el pago, durante un siglo y medio de la ‘deuda francesa’ y todavía lo tienen condenado a la soledad, el desprecio y la miseria”.
 
Paraguay: otro ejemplo. “Ese país no obediente y sin deuda fue destruido en nombre de la libertad de comercio”, en cuyo “prontuario” figura “la imposición del opio en China y la destrucción de los talleres de la India, por parte de la Reina Victoria de Inglaterra”. “La libertad del dinero -sentenció- enjaula a la gente”.
 
En el marco del Río de la Plata, evocó las figuras del Mariano Moreno y Juan José Castelli, miembros de la Primera Junta, calificados como “perversísimos” por quienes “secuestraron la Revolución” y defenestrados del proceso.
 
Una especial evocación dedicó al educador venezolano Simón Rodríguez “El Loco”, a quien definió como “el más audaz y querible de los pensadores latinoamericanos”, a pesar de ser “un perdedor” debido a las persecuciones que sufrió, pero no por eso menos importante, porque “en la memoria de los perdedores, allí está la verdad”.
 
Recordó algunas de las iniciativas “prohibidísimas” del maestro de Simón Bolívar -en el contexto de la década de 1820- como su principio de que “sin educación popular no habrá verdadera sociedad”, o su audacia de “mezclar en la escuela a varones y mujeres, y la enseñanza de los oficios manuales con las tareas intelectuales”.
Recordó la famosa frase de Radríguez: “¡Copiones! ¡Copien de Estados Unidos y de Europa su originalidad!”, y se preguntó: “¿Acaso no está vivo ese “Loco” en las ansias y acciones de independencia de nuestros pueblos?”.
 
Finalizó la exposición con la evocación del prócer uruguayo José Artigas, “la voz más profunda de estas tierras” y “primero en realizar una reforma agraria en América”. Ironizó -como apunte- con el recuerdo de que los jefes de la última dictadura militar de Uruguay, al erigir un mausoleo en honor a Artigas, buscaron afanosamente alguna cita del prócer para poner en el monumento. “Pero no pudieron, porque todas sus frases eran subversivas… Entonces, sólo inscribieron fechas de batallas”. Artigas, también “es un perdedor profundamente vivo”, finalizó.

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