"Un gesto de unificación": es lo que pide Armando Camerucci

El senador radical tuvo un infarto en febrero y le diagnosticaron muerte súbita. Un mes después, volvió a la política, con una interna radical en definición. En esta entrevista, confirma su posicionamiento con el sector de Alfredo Cornejo y sugiere a Iglesias que se baje de la candidatura

"Pensé que no me ibas a reconocer", señaló al principio. En efecto, Armando Camerucci está más flaco, uno de los cambios visibles luego de haber sufrido un infarto a mediados del verano pasado. Tras una rápida recuperación, el senador sanrafaelino ha vuelto a esa rosca salvaje que tienen los radicales por estos días de definición, ya más cerca de Alfredo Cornejo y pidiéndole a Roberto Iglesias un gesto para que se baje de la precandidatura a gobernador.

El pasado 3 de febrero, el legislador radical se encontraba trabajando en su finca de San Rafael. No había sido una buena semana. El lunes previo, en esa clásica reunión que tienen los radicales en el restaurante Sancho del Hotel Cervantes, Camerucci tuvo un cruce "caliente" con el intendente capitalino Víctor Fayad por el rol que juega éste último en la interna.

Los médicos diagnosticaron a posteriori que Camerucci había sufrido distress y que debía parar la pelota. Lo reconoce: "A veces en mitad de la noche pienso en algo y me despierto", haciendo referencia al enrosque propio de un animal político en un año clave. 

Hasta ese momento, Armando Camerucci era el vocero del radicalismo en el Senado, uno de los llamados "jinetes del apocalípsis" por el Gobierno provincial. En la interna, formaba parte de la Línea Federal, junto al intendente de Tunuyán, Eduardo Giner, de la que ahora han decidido separarse.

- Después de esta experiencia personal, ¿Cuál es la perspectiva a partir de ahora en un año complicado en lo político? 

- En lo personal, no fue traumático porque no sentí dolor o que me haya quedado una secuela de lo que tuve, que fue muerte súbita. No me pasó lo de Víctor Sueyro de ver en el túnel una luz, más bien vi oscuridad y sombra. Lo que sí me preocupó, cuando tuve un poco más de lucidez, fue la familia. Ahora, lo que no voy a poder dejar es de hacer política y aparte tener una responsabilidad en la Legislatura. Los profesionales me van a ayudar a desenchufarme cuando en estos momentos no puedo. Mis días de trabajo son los siete días de la semana y esto no puede ser. Me aconsejaron fundamentalmente que el cable a tierra tiene que ser mi familia.

- Y en este parate en el que ha estado de reposo, ¿cómo observa la interna en el radicalismo, a partir de los últimos cambios? 

- Los cambios comenzaron antes de lo que me sucediera a mi. Ya habíamos advertido en el ámbito donde estabamos intentando acuerdos mínimos para no ir a la interna -el ámbito de Iglesias y Jaliff- diferencias notorias entre lo que nosotros pensábamos y lo que estaba pasando en la Legislatura y algunas posiciones como es el caso de Fayad. Lo que más lamento es que hayamos entrado en una espiral de agravios con precisiones que no se ajustan a la verdad.

- ¿Se refiere a que Juan Carlos Jaliff haya dicho que ud y César Biffi son "accionistas" del radicalismo?

- No. Jaliff es una persona que respeto y por la cual tengo un agradecimiento muy profundo. No es una contestación en particular, sino en cuanto al sentir de que estos nombres se pasaron ahora al sector de Cornejo. Veníamos marcando la diferencia y así en persona se lo había manifestado a Iglesias que era necesario gestar un proyecto político con su figura pero que no tenía que ser opuesto a lo anterior. Con un discurso amplio y generoso hacia afuera y hacia adentro, abuenarse con todo el partido, generar una masa crítica de confianza. Eso no se hizo. Esa es la realidad.

- ¿Cuál es su presente hoy? ¿En qué instancia está en el partido?

- Hoy estoy, hasta el último minuto del domingo que viene, intentando el acuerdo global. Hoy estamos conversando con Alfredo Cornejo...

- ¿Está más cerca de ese sector?

- Sí, en función de intentar un discurso y un proyecto más amplio de lo que pretendimos con Iglesias. Lo nuestro no fue intempestivo, fue todo un proceso que empezó con algunas diferencias en la Legislatura. Lo del endeudamiento no fue un tema menor. El mismo ímpetu y forma de hacer política de Roberto hace que embista constantemente, y eso es bueno. Cuando fue gobernador aceptábamos porque era el que comandaba la gestión, pero no somos los mismos del 99.  Y él tampoco. Nosotros pretendíamos un ambiente más de consenso.

- ¿Qué rol le adjudica a Fayad en este distanciamiento del sector de Iglesias y Jaliff, e incluso en un plano más general, en la interna de la UCR?

- Tuve un cruce muy fuerte con Fayad el lunes anterior a que tuviera el infarto. Lo intentamos aclarar, pero no pudimos porque él estaba muy ofuscado y allí nosotros hicimos un clic. Fue un impacto muy fuerte de un dirigente muy importante y que el radicalismo necesita, diciendo las cosas que decía desde la silla de (Alejandro) Cazabán, que todos sabemos es el eje político y de gestión del Gobierno provincial. Tuve que decir públicamente por primera vez algo contra Fayad, porque no compartía lo que sentía y lo que decía. No alcanzamos a dirimir ese conflicto. Fayad cumple un rol muy importante en la interna partidaria, pero tiene que compartir con nosotros ese desafío de ser de nuevo gobierno en Mendoza.

- ¿En este momento, la UCR está más cerca de la interna o del acuerdo?    

- Hoy, por lo que siento, vamos a una confrontación. Me parece muy importante bajar los decibeles públicos. Pero también es cierto que una interna, clarificaría mucho al partido. Sí me da temor de que comencemos una escalada que nos haga perder el objetivo. Ha habido muy poca discusión.

- ¿Cree que Iglesias llega a la interna, con toda la fuga de dirigentes que ha tenido en el último tiempo?

- Creo que tiene la oportunidad de sentarse con quién crea oportuno y acordar un proyecto único para el radicalismo. Tiene la oportunidad de hacer un gesto para la unificación. Si el hace eso, va a dar muestra de su grandeza.

- ¿El gesto es que Iglesias se baje, directamente?

- Es muy difícil -señala, asintiendo con la cabeza-.

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