"Soy el hijo del Negro Tripiana, pero soy Mariano Tripiana"

Hoy se cumple un nuevo aniversario del Golpe de Estado del ´76 y elegimos entrevistar a Mariano Tripiana. El hecho de ser hijo de un desaparecido explica la razón por la que nos sumergirnos en una interesantísima charla en la que Mariano no esquivó ningún tema.

¿Cuándo naciste Mariano, qué día?

El 27 de julio de 1975.

O sea que ya habías nacido cuando tu papá…

Sí, yo tenía 8 meses cuando se lo llevaron a mi papá, cuando lo detiene el ex teniente Guevara. 15 días antes de su detención ya lo habían ido a buscar, lo habían amenazado, le hicieron la seña de que lo iban a “limpiar”. Después de eso lo van a buscar directamente. Él en realidad era un militante de la JP muy activo en su militancia social, trabajaba en los barrios para los que menos tenían.


¿Dónde vivían?

Mis viejos vivían en Pueblo Diamante. 

¿A esa casa lo fueron a buscar?

Ahí lo fueron a buscar. Él vivía en Ortiz de Rosas entre Colón y Segovia. Vivían ahí con mi abuela. Mi viejo tenía 33 años.

¿Tenía estudios tu viejo, terminó el secundario?

No, tenía primario. Pero en su profesión era un excelente profesional en la pintura, pintura de obra. Inclusive pintó la farmacia sindical. En el medio del juicio me enteré de todas esas cosas (la que estaba al lado de la Municipalidad).

En tu historia personal, ¿Cuándo empezás a tomar conciencia de lo que pasó?

Empecé a tomar conciencia cuando empiezo a tener uso de razón. Iba a la escuela con mi mamá, me faltaba la imagen que otros tenían. Lo que siempre me quedó muy grabado era cuando yo iba a jugar, la canchita de barrio, que ahora eso se ha perdido, que iba a jugar a la cancha y que faltaba esa figura, que te fueran a buscar. Pegabas y venía el padre de otro a decir “por qué le has pegado” y por ahí a mí me pegaban una cachetada y no había nadie. Y no es para victimizarme, no lo uso para eso, pero mi viejo me faltó y fue algo muy importante y voy reconstruyendo en la vida de los militantes que estuvieron con él, quién era mi viejo. Hoy en día mis hijos le preguntan a su abuela quién era su abuelo, hasta las pequeñas cosas, “tu abuelo nos cargaba en un Citröen y nos llevaba a pasear”.


¿Tenés hermanos?

No, hijo único.

Ahí tomaste conciencia de que te faltaba tu padre, ¿cuándo tomaste conciencia de las razones por las que no tuviste a tu padre?

A los 12 años salí a trabajar a la calle. Primero fui a un horno de ladrillo, después salí a vender escobas, a veces dormía en las estaciones de tren con las escobas al lado. Yo vivía en Venado Tuerto, Santa Fe, nos habíamos ido porque mi vieja fue muy discriminada por la sociedad de aquella época acá en San Rafael. López, uno de los imputados que murió estando detenido en el 2006, le sacó la tarjeta cuando trabajaba en la fábrica y la dejaron sin trabajo, en el ’76. No pudo trabajar más en la fábrica Valle de Oro, en Pueblo Diamante. Este mismo López le dijo “vos no podés trabajar más porque tu esposo tiene problemas con la justicia”, y cosas así. Después ella hacía changas y a mí me dejaba en la casa con mi abuela o con una perrita que me cuidaba y no dejaba acercar a nadie.

Me fui a Venado Tuerto a los 10 años y allá empecé a trabajar.

Ayer cumplimos 18 años de casados con mi esposa, me pasó eso de casarme muy joven, ella quedó embarazada de nuestra hija, que el año que viene se va a la universidad, Marianela y después tenemos a Karen, a Franco y a Brisa, y eso fue una etapa en la que me dediqué a mi familia. Mi preocupación era cómo “parar la olla” todos los días y fue algo que con el tiempo dije “si hubiese estado mi viejo hubiera aprendido otras cosas”. Desde ese ámbito trabajaba por mi familia. Fue una etapa bastante dura en los ’90, no teníamos trabajo, vendía pan casero en la calle.

¿Cuándo tomaste conciencia de que lo de tu viejo fue una cuestión política y qué significó la política para vos?

Empezamos a trabajar no en política pero sí en lo social. Yo estaba totalmente en desacuerdo con la política, para mí en aquel momento la política era sinónimo de traición, porque mi vieja quedó sola, en la calle. Hoy escucho gente hablar que son “grandes progres de la política” y digo “mi vieja se la tuvo que bancar sola y ninguno de ellos estuvo nunca”.

¿Ella tenía un referente a quién pedir ayuda?

Ella fue muchas veces a tribunales a pedir que me dejaran a mí ver a mi viejo. Después de que se lo llevaron tuve convulsiones, lloraba todas las noches.

¿Y políticamente?

Los compañeros de militancia de mi viejo estaban desaparecidos y ya se había generado este terrorismo de Estado. Tenían mucho miedo los compañeros de hablar. Esto que hizo esta gente fue muy nefasto.

Los demás gobiernos que estuvieron nunca más se acordaron de esto. Obediencia debida, punto final todas esas cuestiones sí.

¿Y cómo viviste vos eso?

Yo me dediqué mucho a mi familia. Uno reprime esas cuestiones. Después empecé a trabajar en Venado Tuerto con algunas ramas del peronismo. Me acuerdo que empezamos a militar porque me vinieron a buscar. Me reconocían en la pampa húmeda como hijo de un desaparecido. Era remisero y no podía hablar mucho. Hubo una época en la que quisieron sacar los remises, por lo que puse la cabeza al frente de todos y organicé marchas en repudio a eso, presentamos notas al concejo deliberante, hice una movilización…

¿El gobierno de Néstor Kirchner cambió tu vida?

Si, absolutamente. Además fue una historia increíble. Allá por el 2006 yo estaba trabajando en Venado Tuerto como camionero en la cosecha de granos y empezaron a haber algunos problemas y finalmente perdí mi trabajo. Me acuerdo que un día llegué a mi casa, trastornado porque me había quedado sin trabajo. Le pedí a mi mujer que fuéramos a dar una vueltita para tomar un poco de aire y pasar el mal rato y ella me acompañó. Esa noche, sonó mi teléfono y era una llamada de la Presidencia de la Nación para pedirme que estuviera presente en un acto que se iba a hacer en San Rafael y en el que se iba a homenajear a los desaparecidos, entre ellos mi viejo y querían saber si yo iba a poder estar.

Te imaginás que justo en ese momento yo no entendía nada. Lo hablamos con mi mujer y con un amigo mío, muy especial, porque yo ni siquiera tenía el dinero para el viaje. Mi amigo me dijo que yo no podía faltar a eso y tenía que venir a cerrar esa herida, nos prestó $100 y decidimos viajar.

La gente de Presidencia siguió en contacto permanente con nosotros y mientras íbamos viajando, nos llamaban a cada rato para saber cómo estábamos y por dónde íbamos. Finalmente llegamos, nos hicieron ir a un Hotel muy lindo, que después supe que era el Tower, pero imaginate lo que fue ese momento para nosotros, llegamos y salieron a encontrarnos dos personas que nos tomaron el equipaje y nos dijeron que había una habitación doble para nosotros. Yo no lo podía creer, con decirte que me dieron una tarjeta para abrir la puerta y yo estaba esperando una llave, tuve que pedirles que me explicaran cómo se hacía para abrir la puerta.

Todo eso fue cuando la visita de Néstor en el 2006. Nos llevaron al acto y nos ubicaron junto a otros familiares de desaparecidos y cuando terminó el acto, Néstor se me acercó y me dio un fuerte abrazo, nos abrazó a los dos con mi esposa y detrás de él llegó Cristina que no pudo aguantar el llanto y ahí lloramos todos juntos. Después Néstor me pregunto “¿Qué necesitás?” y yo no sabía que decirle. Me salió decirle “Un trabajo necesito”, por aquello de la dignidad que todo hombre necesita y porque nosotros siempre salimos de cualquier problema trabajando, con mis hijos y mi mujer tenemos muy arraigado eso del trabajo.

Entonces Néstor levantó una mano y vinieron como quince tipos  y les dijo “Necesita un trabajo, solucionen su problema” y se retiró. Ahí tomé contacto con Luis Zacarías que me dijo “quedate tranquilo, lo tuyo ya está solucionado, decime en qué querés trabajar y en qué lugar del país querés el trabajo”. Entonces, después de hablarlo un minuto con mi mujer elegí venir a San Rafael para continuar la tarea de mi viejo.

Después acompañamos a toda la comitiva a despedir a Néstor y Cristina y antes de irse, Néstor volvió a abrazarme y me dijo otra vez, “quedate tranquilo, lo tuyo ya está solucionado”.

Asi fue como empecé a trabajar en el Banco Nación y mi vida empezó a cambiar rotundamente, hasta que llegó el juicio.


¿Qué significó el juicio para vos?

El juicio fue un proceso muy importante para nosotros porque ahí pudimos cerrar una herida muy fuerte, elaborar un proceso que de alguna manera nos deja un poco más enteros ahora. Ver la cara de esos tipos mirarlos a los ojos y sostenerles la mirada fue una experiencia muy fuerte.

Tuviste la oportunidad de encontrarte con el hijo de Guevara, ¿como fue ese momento?

Bien, él se me acercó y me saludó sin que yo supiera quién era, después se presentó y coincidimos en que ambos teníamos que superar esa historia y luchar para construir un país distinto más completo. La historia de nuestros viejos no es la nuestra, pero tampoco la podemos negar ni olvidarla.

Muchos de los que declararon en el juicio dijeron que Guevara era un joven de 25 años, que nunca ocultó su identidad y que jamás se mostró violento, como que era un tipo que estaba preso de un sistema y no podía hacer otra cosa, ¿qué pensás de él?

Para mi Guevara está donde tiene que estar y yo no guardo odio, porque el odio es malo. Él sabía perfectamente lo que hacía, además hay testimonios de que presenció torturas y cosas así. No es inocente, sabía perfectamente lo que pasaba. Repito, no guardo rencor ni odio, pero creo que está donde tiene que estar.

Yo debo transimitierle otra cosa a mis hijos porque debemos construir una sociedad sana. Ya los palos y el dolor nos los comimos nosotros, yo debo transmitirle a mis hijos otra cosa.
En medio del juicio una de mis hijas me escribió una carta que me tocó muy profundamente en la que me preguntaba: ¿por qué a nosotros? Y la leí cuando declaré y a esta gente no se le movió un pelo nunca, ¿me entendés?.

¿Qué hubiera pasado si en el juicio la sentencia hubiera sido absolutoria para los imputados?

Yo no esperaba la sentencia que hubo, con lo cual te digo que este tribunal me hizo reconciliar con la Justicia, y no es que estuvieran a favor de nadie, porque muchos dijeron que este juicio fue un circo, pero yo estoy muy satisfecho porque además, en este juicio también se hizo la instrucción, que en San Rafael no se había hecho y eso es muy grave. Yo creo que fue Justicia y que había muchas pruebas, muchos testigos, muchos amigos y familiares que se acercaron a declarar y todo eso fue muy doloroso. Muy doloroso, pero sanador.

Es como que fue la sutura de una herida muy profunda y sin anestesia, pero reconfortante. Yo al otro día de la sentencia, era otro. Me levanté y vi la vida de otro color. Además, tener tanta gente a nuestro alrededor que nos acompañó fue muy importante para mi, especialmente mi familia. Tener a los míos conmigo fue muy importante.

¿Cuándo hablás de tu familia, también te referís a tu familia extensa, hermanos de tu papá? ¿Qué piensan ellos de todo esto?

Si, ellos también estuvieron con nosotros. Yo tengo a mis tíos en Jaime Prats y ellos bueno, también sufrieron mucho y tuvieron mucho miedo, también tengo una tía en Mendoza. Mi viejo en realidad era un militante social, joven en la JP y con mucha actividad, pero en la familia él era como una mosca blanca, porque sus hermanos no estaban en lo mismo.

¿Cómo era la relación de tu papá con sus amigos, eran amigos de militancia, o se conocieron en el cautiverio?

La amistad que mi viejo hizo con gente como Alfredo Porras, era de cada día en la militancia. Alfredo fue padrino de casamiento de mi papá, asi que tenían una relación muy estrecha entre ellos, incluso entre nosotros, digo, entre el hijo de Fagetti y yo tenemos hoy una hermosa amistad, que espero no termine como la de ellos, no?

¿A partir del juicio cobraste una notoriedad importante, te conoce la gente en la calle, te paran para decirte cosas?

Si por supuesto, se me acerca mucha gente y creo que gracias al respeto por el otro que nosotros demostramos en el juicio, toda la gente que se me arrima, lo hace con mucho respeto. Nosotros nos preocupamos mucho por demostrar mucho respeto por el otro, con el que convivimos todos los días, por más que a nosotros nos faltaron el respeto muchas veces, pero el respeto era lo más importante, porque creo que necesitamos rescatar esos valores.

¿Esa notoriedad que tenés hoy por ser Mariano Tripiana, el hijo de un desaparecido, es un privilegio o una responsabilidad para vos?

Hoy con este gobierno, es un privilegio, porque se creó mucha conciencia en el juicio sobre todo lo que pasó. Pudimos comprobar que mi viejo no era ningún tirabombas ni un subversivo, ni nada de eso, como los demás compañeros, que eran todos trabajadores, Berón era camionero, Osorio trabajaba en una farmacia, Sandoval trabajaba en una finca, Fagetti trabajaba en Rentas, entonces te das cuenta que eran todos inocentes, gente común que sacrificaban su tiempo libre por la militancia social.

Por eso creo que hoy mucha gente nos llama por esa clase de problemas que tienen que ver con la contención, con los problemas que tienen cuando reniegan con la Justicia por la tenencia de sus hijos, por ejemplo. Y nuestra lucha es social, Derechos Humanos no es defender delincuentes como muchos dicen, no. Eso es un mensaje de sectores de extrema derecha que quieren instaurar ese mensaje en la comunidad.

¿Los tipos que son de derecha, piensan distinto simplemente, o son enemigos tuyos?

Yo tampoco soy de izquierda, yo peleo por las cosas sociales.

¿Tenés una ideología política?

Si. Soy kirchnerista. Y no porque me hayan dado un trabajo, sino porque este gobierno trajo políticas de Estado que beneficiaron a mucha gente que, por ejemplo trabajó durante toda una vida en las fincas y sus empleadores o empresarios, nunca les hicieron un aporte, y este gobierno le miró las manos a esa gente. Entonces esas cosas son las que a mi me mueven, porque en esa época nadie se acordaba de nosotros…


 (Más adelante en la charla, Mariano vuelve sobre el tema, reflexionando sobre las declaraciones que hizo a Mediamza.com Lucio Olmedo, con las que no está de acuerdo)

…Estas fechas me mueven mucho, y lo que más me duele es pensar cómo lo deben haber matado a mi viejo…(un llanto ahogado le impide seguir el relato, pero se recompone y continúa)… muchas veces en mi soledad como hijo lo pienso, y me duele…, mucho… Yo siempre me imagino lo que debe haber sido la lucha de mi vieja, imaginate, hoy mi vieja tiene 62 años, lo que ella le debe haber tocado vivir en absoluta soledad. Por eso Olmedo esas cosas no las entiende, porque no las vivió, mi vieja estuvo muy sola y ninguno de ellos vino a decirle “¿necesita algo?”.

Ellos tuvieron la suerte de zafar, Olmedo en el juicio comenta que fue a hablar con León Kruk para hacerlo salir en libertad al Negro Baquioni y pudieron hacerlo. Esa misma suerte no tuvo mi mamá, pero porque ellos ya tenían una cobertura política y con la Iglesia también. Tuvieron esa ventaja que no tuvimos nosotros.

No era su deber ayudar a mi vieja tampoco, no los culpo de nada, pero en su mensaje hay un doble discurso, y yo no soy ni de izquierda ni de derecha, yo tengo una convicción política en el Kirchnerismo para trabajar por lo social, pero estos mensajes que siempre dejaron en la sociedad, como que “hay que olvidar, ya pasó, no vivamos del pasado”, pero estuvimos 34 años reclamando justicia. Hoy la justicia llegó y eso es muy importante.

¿Este juicio abrió una grieta que enfrenta a dos sectores de la sociedad?, o creés que sirvió para integrar, porque muchos creen que esa mirada para atrás y el hecho de estar siempre enfocado en el conflicto que tuvo Néstor Kirchner, dividió a la sociedad, más que unirla.

No, yo creo que Néstor tejió muy bien la política y escuchó a muchos sectores, para que despertara hoy la militancia. Desde que llegó Néstor al poder surgieron muchas ONG, muchas uniones vecinales, hoy tenemos la Cámpora, Colina, 17 de mayo, que son agrupaciones de acá, de San Rafael, hoy se está despertando otra vez el tema de las murgas en los barrios. Nosotros este 24 vamos a entregar una donación con tachos de murga para las murgas en los barrios en la memoria de nuestros viejos.

Yo creo que Néstor reconstruyó todo eso y que en otras épocas, muchos que fueron patrones de estancia, no les convenía que esto fuera asi.

¿Esta Argentina que hoy estás viviendo, es la Argentina en la que vos querés vivir o le falta algo todavía? 

Yo creo que es una Argentina que viene creciendo desde el gobierno de Néstor Kirchner, y no lo digo por fanatismo. Yo creo que tenemos que tener memoria de cómo estábamos en aquella época y cómo estamos hoy. No le estoy sobando el lomo a nadie, creo que hay muchas cosas en las que tenemos que seguir creciendo, faltan muchas cosas a nivel de políticas de estado. Creo que hay que ayudar a esta presidenta porque necesitamos seguir creciendo, porque hay mucha gente que le pega a Cristina pero hay que estar en ese lugar, por eso tenemos que apoyarla, porque hay muchas cosas que cambiar todavía.

Creo que hay que mejorar mucho en vivienda, seguir generando fuentes de trabajo, que siga creciendo la educación. Hay que ver que hoy los chicos que antes estaban en las esquinas tomando cerveza, hoy están con sus netbooks chateando y viviendo una cultura diferente. Cristina entregó todo eso y no se fijó si eran peronistas, radicales o demócratas. Se las dio a todos. Hay que seguir creciendo en la Salud y seguir tgabajando con los más marginados, yo quiero que el que vive en una villa salga de ahí, que no viva más en ese lugar, ese es mi sueño.

Así termina nuestra charla con Mariano Tripiana. En el transcurso de la conversación, varias veces las lágrimas generaron silencios profundos llenos de contenidos inefables. La imagen que nos queda, es la de un hombre que se siente feliz junto a su familia por el hecho de haber sellado un capítulo muy doloroso e injusto para él. Pero que no se queda en el pasado, busca construir un nuevo y mejor futuro para sus hijos.

Por eso la frase que nos dejó en la despedida, nos sirvió para titular la nota.

Opiniones (2)
17 de agosto de 2017 | 00:19
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17 de agosto de 2017 | 00:19
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  1. DIGNO HIJO DE SU PADRE,INCREIBLE LA FUERZA, LA VOLUNTAD LA HUMILDAD Y EL COMPAÑERISMO CON QUE SE MANEJA EN LA VIDA, FUERZA Y NUNCA DEJES DE LUCHAR
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  2. Decirte que al segundo renglón de esta sentida nota, ya mis ojos estaban húmedos...Tu dolor tantas veces negado o justificados por quienes vieron a los verdugos como salvadores, te ha convertido en un ser enorme. Gracias por compartir todo esto con nosotros. Que Dios los bendiga a vos, a tu madre y a quienes acompañaron tus días de tanta angustia, incompresión y tantísimo dolor.
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