Pampas XV"Jugar acá es un sueño cumplido"

"Jugar acá es un sueño cumplido", decía Mauro Comuzzi, una semana atrás. ¿Qué es, entonces, estar invicto en cuatro partidos en un torneo exigente, en el país campeón del mundo? Así se encuentra Pampas XV, el tercer seleccionado argentino, compuesto únicamente por jugadores del medio nacional becados por la UAR. Ayer superó a Griquas, el puntero de la Sección Norte, por un ajustado y meritorio 32 a 29

"Jugar acá es un sueño cumplido", decía a LA NACION Mauro Comuzzi, una semana atrás. ¿Qué es, entonces, estar invicto en cuatro partidos en un torneo exigente, en el país campeón del mundo?

Así se encuentra Pampas XV, el tercer seleccionado argentino, compuesto únicamente por jugadores del medio nacional becados por la UAR. Ayer superó otro escollo bravo, Griquas, el puntero de la Sección Norte. Pampas, que actúa en la Sur (los choques son interzonales), venció por un ajustado, emotivo y meritorio 32 a 29, en un anticipo de la 4» fecha -se completará hoy- del certamen sudafricano por la Copa Vodacom, y dio un paso valioso en la tabla de posiciones y en la confianza camino a los cuartos de final, la meta que el año pasado, cuando el equipo argentino debutó en esta competencia, quedó fuera de alcance.

El de ayer se pareció en buena parte a los triunfos previos. Oportunismo, raptos de lucidez, buenos contraataques, algo de indisciplina, unas cuantas infracciones. Y mucha garra, como siempre. Porque Pampas y Pumas se diferencian en categoría, no en actitud. Y entre las virtudes colectivas, sobresalió una individualidad: Nicolás Sánchez y su patada segura a los palos (acertó seis envíos). Clave en una victoria tan estrecha.

Pampas fue dominado en el primer tiempo, en territorio y en posesión. Cedió el balón en algunos lines y, pese a la intención de jugar cada pelota, de atacar desde el fondo y con las manos y no con patadas y presión adelante, en varias jugadas los backs atinaron al revoleo ante el menor riesgo de perder la posesión en un sector caliente.

Un magnífico contragolpe colectivo derivó en el try de Martín Landajo, pero un exceso de Agustín Creevy desembocó en la primera conquista ajena inicial: el hooker cabeceó a un oponente mal ubicado en un maul, y del penal consiguiente nació el try. Fueron varias las faltas de los argentinos -¿algún día se desterrará ese vicio?-, pero los locales desperdiciaron las pelotas detenidas: tras el primer intento desviado a la hache, eligieron acercarse al in-goal en lugar de buscar directamente los puntos.

Los envíos a la nada desde el fondo albiceleste sí fueron usufructuados por Griquas, que replicó por los flancos y así molestó bastante. Pero Pampas no estaba dispuesto a inmolar sus penales, a arriesgar si había puntos factibles. En el inicio de la segunda etapa mejoró en posesión y en juego, hasta un 29-24 que duró poco. Los africanos pasaron a dominar y obtuvieron el try del empate, y sobrevino un hecho clave: el intento de conversión fue dudoso -el video-ref no eliminó las dudas- y quedaron 17 minutos por jugar con equilibrio en el resultado y no con derrota. El visitante se agrandó, puso todo lo que quedaba de su corazón, ganó pelotas sueltas, empujó y logró el penal decisivo, a dos minutos y medio del cierre. Muy fácil para un Nico Sánchez certerísimo.

Éxito grande. Otra vez sin bonus, es cierto, pero con otra muestra de temple y un invicto casi impensado (en 2010, a esta altura, había dos triunfos, un empate y una caída). Y, tal vez sin darse cuenta, haciendo subir al rugby argentino al nivel que busca con esta competencia.

(fuente:www.lanación.com.ar)
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22 de octubre de 2017 | 02:29
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