Simpleza y calidez para un restaurante italiano

Situado en el tercer piso de un edificio neoclásico de Atenas, se distingue no sólo por las vistas a la Acrópolis, sino por su exquisito diseño interior. Un bar en el centro, paredes blancas, accesorios y adornos en negro, sillas antiguas, y originales luminarias y obras de arte son algunos de los ingredientes de la ambientación del lugar.

Un restaurante italiano, Il Buco, abrió sus puertas a fines de 2010 en Psirri, un distrito de la capital griega, llamado el Soho de Atenas. Diseñado por Sotovikis y situado en el tercer piso de un edificio neo-clásico, Il Buco tiene vistas de la Acrópolis. El restaurante consta de tres espacios independientes agrupados en torno al bar.


Con paredes puramente blancas, pisos y techos ganan estructura. Marcos negros y la suavidad de las delgadas barras de hierro de las cortinas juegan con las cambiantes luminarias danesas. Una veraniega y despreocupada atmósfera griega se crea por la simple adición de las desiguales sillas de madera recogidas en las tiendas de antigüedades del barrio Monastirak.


El propietario de Il Buco, Lucas Papaspirou eligió al estudio de diseño Dionisis+Kirki y  Sotovikis + B para el diseño interior. El lugar no recuerda a un restaurante en absoluto, ya que se logró crear un ambiente moderno y acogedor para comer como en casa, que brinda una sensación de amplitud entre las mesas. El interior de Il Buco parece como si uno y sus invitados fueran los únicos comensales allí.


No hay mucha complejidad en el diseño interior, de hecho su atractivo está en la simpleza y modernidad que combinan a la perfección con el edificio neoclásico de la antigua Atenas en el que se sitúa el restaurante.


Las mesas se ubican alrededor de la barra de cócteles que fue programada en el centro del espacio. El bar funciona como un pequeño “deli” y fue pintado de negro con estantes de madera que no sólo crean un vínculo entre los dos países (Grecia-Italia), también se centran en los diferentes estados de ánimo del espacio. El bar mantiene la homogeneidad, creando un ambiente muy íntimo.


Hay tres espacios que se agrupan alrededor de la barra manteniendo la apariencia minimalista a través de los muros blancos, y los accesorios y adornos en negro. Con poca luz ambiental, las bombillas se utilizan para iluminar el espacio y crear una opulenta araña, donde "menos y más " están unidos en un solo objeto.


Los demás espacios del restaurante son muy brillantes debido a las paredes todas pintadas de blanco. Las mesas blancas con patas de hierro se mezclan con las viejas sillas de madera. Esta simple pero exitosa adición de mezcla y combinación da al visitante una sensación nostálgica. 


Algunas de las sillas con marcos de madera fueron renovadas con tiras de cuero en el lugar del asiento. Además, un aparador antiguo con tapa de mármol juega y se complementa con la cerámica medieval de la ciudad holandesa de Bergen que fue modernizada ya que actualmente se fabrica en un brillante plástico rojo. Este material reemplaza a la original arcilla, pero se incluyeron las imperfecciones de la loza que tenían las auténticas hechas a mano.


Todo este diseño caprichoso se corona con obras de arte de Dionisis Sotovikis, que utilizó papel de calcar, agua y fuego para crear estas piezas que cuelgan de manera impresionante de las paredes.

El restaurante Il Buco busca resaltar la naturaleza intensa de la zona Psirri con una visión moderna y fresca. El nombre –en italiano- significa “El agujero”.

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22 de agosto de 2017 | 03:39
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