La influencia de Verbitsky: ¿Puede un periodista estar en el centro de la escena política?

Los diarios hablan de él. La asunción de Nilda Garré, el avión de Estados Unidos, las críticas a la policía bonaerense y la puja con Ricardo Casal. Su polémica con Nelson Castro, la respuesta a un dictador, el agradecimiento al diario La Nación, el pedido de renuncia de un ministro y la confusión en torno al empresario Mario Montoto.

Desde diciembre del año pasado, el periodista Horacio Verbitsky sale en los diarios como si fuera un actor más de la realidad mediática. Su nombre se puede leer en notas que alcanzan los títulos principales de los matutinos Clarín y La Nación; es mencionado con frecuencia en diversos análisis políticos y columnas de opinión de otros colegas; fue señalado por los matutinos como el vértice de la polémica entre el Gobierno nacional y el bonaerense por “la inseguridad” y hasta se dijo que en los pasillos de la Casa Rosada le cambiaron su apodo de “El Perro” por el más literario “El hombre de crepúsculo”, supuestamente porque en ese momento del día se reúne con la Presidenta.

También sale al aire por radios, polemiza con dirigentes políticos y es entrevistado por los semanarios de actualidad. Discute con otros colegas y lanza acusaciones a otros medios. En juicios por delitos de lesa humanidad es mencionado en los alegatos de los represores. Además, sus columnas en Página/12 suelen tener tanta información que obliga a los otros matutinos a referirse a ellas. Así ocurrió cuando reveló detalles poco conocidos del “crimen de Tolosa”, cuando difundió el accionar policial en la represión a los habitantes de la villa La Cárcova en José León Suárez y cuando hizo público el contenido del avión militar estadounidense requisado en Ezeiza.

Sus menciones figuran en las secciones “duras”, más precisamente en Política. Y como son noticias que forman series y alcanzan las portadas, Verbitsky es hoy un periodista en el centro de la agenda.

Hay otro matiz a tener en cuenta en términos de presencia periodística en los diarios. El columnista de Página no es sólo “un periodista”. También es presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), un organismo cuyos pronunciamientos en temáticas relacionadas a los derechos humanos cada tanto logran visibilidad mediática.

Un hecho inédito

Diario sobre Diarios (DsD) hizo consultas informales a veteranos periodistas que participaron de distintas redacciones. Todos coincidieron en afirmar que es inédito, en estos años de democracia, la presencia mediática de un colega entre los títulos de tapa de los diarios. Los consultados, sin embargo, evitaron cuestionar este protagonismo ya que según coinciden “es el periodista más importante de los últimos 30 años”. Otros en igual sentido destacaron la dilatada trayectoria del “Perro” y las diversas batallas que libró por beneficios hacia la profesión.

Uno de ellos recordó ante DsD que ya había tenido otro gran pico de presencia mediática en los 90, cuando salió su libro “Robo para la Corona”. En aquellos días, el entonces presidente Carlos Menem además de querellarlo en los tribunales solía dedicarle filípicas públicas. Sobre Verbitsky cayeron -luego de la salida del libro- una docena de juicios de funcionarios menemistas, tal como él mismo lo cuenta en otra obra, “Un mundo sin periodistas”.

En aquellos años de menemismo, fue cuando recibió los primeros embates públicos por su militancia juvenil en la organización Montoneros. Pese a esa fama repentina y no buscada, así y todo, aseguran sus colegas que nunca alcanzó los actuales centimetrajes.

Pero bien vale destacar la coincidencia: en 1991 se editó Robo para la Corona, y este 2011 lo sorprende como un actor de la agenda. Veinte años pasaron entre el primero y el segundo pico de presencia mediática, ambos con distintas características.

Durante todo 1997 hubo un colega que también estuvo en el centro de la agenda pero por cuestiones diametralmente opuestas: el reportero gráfico José Luis Cabezas. Su asesinato y las repercusiones fueron temáticas de las tapas de los diarios durante varios meses y uno de los motivos de la ruptura entre Menem y quien fuera gobernador bonaerense, Eduardo Duhalde.

En estos años de kirchnerismo, en especial desde que se agudizó el conflicto con el Grupo Clarín, varios periodistas vieron sus nombres en las páginas de los diarios. Jorge Fontevecchia por su pulseada con el Gobierno por la publicidad oficial; Joaquín Morales Solá por haber recibido “amenazas” o por una “campaña sucia” en su contra “por parte de la SIDE”; otros del Grupo Clarín en el célebre afiche anónimo en vía pública o Alfredo Leuco cuando denunció “amenazas de muerte” y alcanzó a salir en la tapa de Clarín. Pero sólo eso: apariciones esporádicas.

Consultado por DsD, Verbitsky aseguró que esta situación le resulta “absolutamente indiferente” y que su aparición en los diarios es mero “reflejo de la frivolidad del periodismo político argentino”.

En el comienzo de la conversación con DsD, Verbitsky expresó cierto fastidio ante la consulta: “La verdad es que no me gusta referirme a estas cuestiones”. Y haciendo honor a su apodo canino, gruñó: “hablo con ustedes porque son una página seria, pero esta nota que están haciendo no es seria”. Merece consignarse que después de ese inicial ladrido, la conversación transcurrió con total cordialidad.

Diario sobre Diarios presenta aquí un relevamiento de las apariciones mediáticas de Verbitsky desde diciembre hasta estos días. Se incluyó en el relevamiento los diarios Clarín y La Nación (y Página/12 sólo cuando publicó réplicas). Para facilitar la comprensión, las menciones no están ordenadas de manera cronológica sino por ejes noticiosos. A continuación del relevamiento la palabra y las reflexiones del columnista.

Menciones y ejes

Asunción de Nilda Garré

El 12 de diciembre de 2010, en Perfil, Gabriel Ziblat remarcó que la creación del Ministerio de Seguridad de la Nación “contó con la autoría intelectual del periodista y titular del CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales), Horacio Verbitsky”.

A renglón seguido, Ziblat resaltó que “hay quienes consideran este movimiento como un triunfo suyo” en un supuesto enfrentamiento con el Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. Asimismo, especuló con que “tampoco es casual” el nombramiento de Nilda Garré al frente de la cartera, dada la relación de larga data que mantienen.

Al día siguiente, en La Nación, Carlos Pagni remarcó un “sesgo ideológico” tras el nombramiento de Garré en Seguridad, puesto que “iniciará una reforma policial inspirada en los criterios de las organizaciones de derechos humanos” para luego destacar que “la seguridad interior pasaría a estar, entonces, bajo la influencia que ya ejercieron el Centro de Estudios Legales y Sociales y su líder, Horacio Verbitsky, sobre el Ministerio de Defensa”.

Verbitsky en su columna dominical se refirió a esas versiones sobre su influencia en la designación de Garré y señaló que “corren por cuenta de quienes las propalan” sin confirmarlas ni desmentirlas.

Mención de Videla y respuesta

El martes 21 en un juicio por delitos de lesa humanidad, el ex dictador Jorge Videla afirmó en su alegato: “Fui objeto de seis atentados contra mi vida. No cumplieron su cometido. El primero fue cometido por (Horacio) Verbitsky, el Perro”.

El columnista respondió y sus palabras se publicaron en Clarín y Página: “Cualquier cosa que Videla diga de mí me enaltece. Me parece muy importante y muy positivo que hablen los represores en general y Videla en particular. Como pasaron tantos años, los que no los sufrieron en persona tienen, escuchándolos, una pequeña muestra de lo que estos personajes infligieron a toda la sociedad”.

Adiós a Joaquín Da Rocha

El 23 de diciembre los matutinos dieron cuenta de la salida del Procurador del Tesoro Joaquín Da Rocha. Según publicó Clarín, “en los mismos despachos de Balcarce 50 indicaban que los principales argumentos los venía dando Horacio Verbitsky en sus columnas de Página 12, donde hace semanas describía a Da Rocha como un hombre que auspiciaba la candidatura presidencial de Daniel Scioli y que jugaba a favor de los intereses del Grupo Clarín”.

Verbitsky le había dedicado dos notas a Da Rocha de fuerte carga negativa. Luego, como no renunciaba, lo llamaba “el resistente”.

Elogios de Fontevecchia

El 26 de diciembre, Jorge Fontevecchia elogió a Verbitsky porque “cuenta con la autoridad de quien actuó siempre de igual manera”, en comparación con “muchos de los opinadores que hacen de periodistas en esos programas oficialistas”, con la cuestión de la pluralidad informativa de trasfondo y el fallo de la CIDH ordenando al Estado argentino a acatar las disposiciones previstas sobre las denuncias efectuadas en los ’90 por el ex presidente Menem.

Se pelea con Nelson Castro

El 28 de diciembre, en un recuadro Verbitsky publicó: “Nelson Castro le preguntó al jefe de gabinete Aníbal Fernández por su presunto nexo con negocios turbios de la Policía Federal, afirmación que me atribuyó. Cuando Fernández negó que yo le hubiera formulado tal cargo, Castro le dijo que le mandaría un mail con mis notas. Le agradecería que me lo enviara también a mí, a ver si me entero”.

Un mes y medio después volvería a cargar contra el conductor radial: “Castro agregó que nunca hablaba off the record con funcionarios, lo cual torna inexplicable su columna dominical, que tiene por principio no citar nunca una fuente”.

Primera puja con Casal

El 30 de enero, Verbitsky publicó una nota con fuertes críticas a la política de seguridad del Gobierno con eje en el caso conocido como “el crimen de Tolosa”. Una semana después reveló datos sobre la represión policial en José León Suárez y nuevamente cuestionó al Ejecutivo provincial, en especial al titular de Seguridad y Justicia, Ricardo Casal.

Ambas notas generaron una réplica en off del ministro bonaerense. El 7 de febrero, Leonardo Mindez señaló en Clarín que “cada domingo, cuando toma Página 12, Ricardo Casal, enfurece. El columnista principal de ese diario, Horacio Verbitsky, tiene en la mira hace tiempo al ministro de Justicia y Seguridad bonaerense. Pero lo que más inquieta a Casal es la influencia creciente que Verbitsky tendría en el Gobierno, sobre todo en el área de seguridad” y “apunta al dinero que la provincia le asigna a la Comisión Provincial de la Memoria, en la que pisa fuerte el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) presidido por Verbitsky”. Puso en boca de Casal la frase “¡No puede ser! ¡A este tipo le damos 10 millones por año y encima nos pega y nos quiere fijar la política de seguridad!”.

La contrarréplica de Verbitsky llegó al día siguiente en Página: “La cínica frase que reprodujo ayer Clarín refleja a la perfección sus equívocos valores. Fuera de las cárceles del Servicio Penitenciario, en las que Casal se formó y donde la vida no vale nada, no todo se puede comprar”.

“Consejero” y “hombre del crepúsculo”

El 25 de diciembre de 2010, Paola Juárez trazó una semblanza sobre los movimientos políticos en torno a la presunta reelección de CFK e identificó a la “mesa chica” de la Presidenta. La cronista resaltó que “el único hombre nuevo en el entorno presidencial es el periodista Horacio Verbitsky. Ministros y legisladores cercanos a la Presidenta cuentan que lo escucha mucho y su impronta se ve en las medidas que tomó el Gobierno en el tema seguridad”.

Cinco días después en el mismo diario, Julio Blanck afirmó que hay “una nueva y fuerte influencia sobre Cristina, que es la que ejerce el periodista Horacio Verbitsky. A él se atribuyen, por ejemplo, el ascenso y estrellato de Nilda Garré y la decapitación sumaria de Joaquín Da Rocha como procurador del Tesoro. Celosos de su relevancia, otros habitantes del poder llaman al prestigioso Verbitsky ‘el hombre del crepúsculo’, por la habitualidad de sus reuniones con la Presidenta al caer el día”.

El 8 de febrero, Gustavo Veltri afirmó en El Cronista: “En medio del tira y afloje también cobró protagonismo el periodista y titular del Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels), Horacio Verbitsky, cercano a la presidenta Cristina Kirchner y consejero informal en materia de seguridad. Verbitsky y Casal mantienen una pelea sorda, debido a que cada uno representa posturas antagónicas con respecto a las políticas de seguridad”.

Mientras que el 27 de febrero, Mariano Obarrio se refirió a Verbitsky y León Arslanián y aseguró que ambos “fueron bautizados ‘los hombres del crepúsculo’: visitan a la Presidenta cuando cae la noche”.

El avión de Estados Unidos

El domingo 13 de febrero Verbitsky sacudió la agenda periodística. Ese día Página estampó en su portada “La Valija de Obama”, en referencia a la nota del columnista que reveló el contenido de una maleta que venía en un avión militar de Estados Unidos y que fuera requisado por autoridades argentinas en Ezeiza.

Al lunes siguiente, todos los matutinos se hicieron eco mencionando tanto a Página/12 como al propio Verbitsky como origen de la información. El caso, que con los días se transformaría en un “conflicto” entre EE.UU. y Argentina hizo que unos días después de la primera nota Verbitsky publicara otra para cuestionar el tratamiento que le dieron al asunto los diarios Clarín y La Nación y el sitio Infobae: “Avalaron de modo acrítico la posición estadounidense”, acusó.

Un “agradecimiento” a La Nación

El 24 de febrero Verbitsky publicó una nota en la que irónicamente le “agradeció” al diario La Nación haber decidido no publicar una nota del diplomático Hernán Patiño Mayer, que había querido publicar en el matutino de los Saguier para responderle al ex presidente de Uruguay Julio María Sanguinetti.

La pulseada por Casal y la seguridad

El 24 de febrero los diarios Clarín y La Nación se hicieron eco (en breves espacios y sin menciones en las tapas) de una conferencia de prensa del CELS en la que se pidió la renuncia de Casal como responsable de la seguridad bonaerense. La conferencia la encabezó Verbitsky, presidente del organismo, según consignaron los diarios.

Pese a que la acusación fue en espacios escuetos, la réplica del gobierno bonaerense alcanzó los títulos de portada de los diarios.

El sábado 26 La Nación editó como título principal: “Scioli defendió a Casal ante la presión de la Casa Rosada”. En la bajada, agregó: “Ordenó ratificar enfáticamente al ministro de Seguridad, al que el kirchnerismo quiere reemplazar”. Juan Pablo Morales dio cuenta que Scioli salió a responder las acusaciones de un “espacio” encabezado por “el diputado Martín Sabbatella, el ex funcionario León Arslanián y el periodista Horacio Verbitsky”. Agregó: “Como informó ayer La Nación, en La Plata acusan a la Casa Rosada de ‘alentar una embestida ideológica’ contra Casal: Arslanián y Verbitsky hoy son hombres de consulta de la ministra de Seguridad nacional, Nilda Garré”.

La réplica mediática del gobernador se mantuvo el domingo en el título principal de Clarín: “Scioli defiende su política: ‘La gente quiere firmeza’” y Santiago Fioriti aseguró que Verbitsky es “muy cercano a Garré”. Ese mismo día, desde un espacio secundario de tapa, La Nación tituló: “Reforzará Scioli políticas que cuestiona la Casa Rosada”.

Clarín sostuvo el lunes 28 en la portada el tema al consignar en su título secundario que “Scioli ratifica su plan de seguridad pese a la presión K”, en el marco de una “interna cada vez más tensa”. Ese día, La Nación editó en su tapa una nota de Carlos Pagni titulada “La seguridad, sólo un dilema electoral”, en la que analizó las fricciones entre ambas administraciones.

Por último, el martes 1º de marzo, nuevamente Clarín decidió llevar el tema en su tapa, y desde su espacio secundario imprimió: “Seguridad: réplica muy dura del ministro de Scioli”, en referencia a Ricardo Casal quien mencionó a Verbitsky como“difamador”.

Una simpática confusión con Montoto

Entre esas respuestas bonaerenses, el jefe de gabinete de la provincia, Alberto Pérez, desmintió que su gobierno haga negocios relacionados con la seguridad con los empresarios Daniel Hadad y Mario Montoto, como acusó que había dicho el CELS.

Al día siguiente Página publicó un recuadro en el que señaló: “El Centro de Estudios Legales y Sociales respondió al jefe de Gabinete de Daniel Scioli, Alberto Pérez, quien había descalificado las afirmaciones de Horacio Verbitsky realizadas durante la presentación de un documento del Acuerdo para una Seguridad Democrática. ‘Según Pérez, Verbitsky endilgó al gobierno bonaerense una relación con el empresario Mario Montoto. La grabación completa de la conferencia’, aclaró el CELS, ‘demuestra que Verbitsky nunca dijo tal cosa. Sólo se refirió a la consultora de Alejandra Rafuls, contratada a sugerencia del empresario Daniel Hadad, que supervisa cada palabra del gobierno bonaerense, como esta declaración de Alberto Pérez’”.

En un reportaje radial con María O´Donnell Verbitsky insistió que en la conferencia de prensa del CELS nunca se mencionó a Montoto e ironizó: “no se que mecanismo inconsciente se le habrá activado a Pérez para mencionar a Montoto cuando nosotros nunca lo hicimos”.

Y efectivamente, en la conferencia del CELS no se mencionó a ese empresario. Quien sí lo hizo fue Carlos Pagni en una columna de La Nación del 21 de febrero, en la que se refirió a un “esquema de negocios que montaron alrededor de la policía bonaerense las empresarios Mario Montoto y Daniel Hadad”.

Finalmente, los diarios consignaron que “bajaron los decibeles” de la pulseada entre el gobierno nacional y el provincial por la seguridad. “Garré baja el tono” señaló Clarín y recordó la conferencia de “Sabbatella y Verbitsky”.

El discurso de Scioli, Blanck y Laborda

El 1º de marzo el gobernador Scioli dio su discurso de apertura de las sesiones ordinarias ante la Legislatura provincial. Las crónicas de Clarín y La Nación del día siguiente incluyeron una vez más referencias explícitas al rol que le adjudican a Verbitsky.

Julio Blanck firmó el 4 de marzo una nota en la que habló del equipo cercano a la Presidenta y señaló que lo integran el “secretario de Comunicación Pública, Juan Manuel Abal Medina” y el “periodista y presidente del CELS, Horacio Verbitsky”.

Ese mismo día en La Nación, Fernando Laborda habló de los “ataques” al gobierno bonaerense por parte de “figuras asociadas a la ministra Nilda Garré, como León Arslanián y Horacio Verbitsky”.

Río Negro y Mendoza

En su nota del domingo pasado, Verbitsky cuestionó a dos precandidatos del Frente para la Victoria, uno a intendente de San Rafael (Mendoza) y otro a gobernador de Río Negro. La nota repercutió en medios de las dos provincias, Los Andes y Río Negro respectivamente, ambas con menciones taxativas al columnista de Página.

La mirada de Verbitsky

Consultado por DsD por esta situación de continuas apariciones periodísticas en medio de la agenda que imponen los matutinos, Verbitsky afirmó que le resulta “absolutamente indiferente”.

Consideró que “es reflejo de la escandalosa frivolidad del periodismo político argentino. Cuando escriben las notas que me mencionan jamás me llaman para tener mi palabra. Sólo después de diez notas me llamó Mariano Obarrio de La Nación. Los demás escribieron sin consultarme”.

“Además –continuó- cuando me mencionan como partícipe de reuniones o de apodos que me ponen nunca citan a nadie. Estoy esperando que alguna vez haya una fuente. Son siempre generalidades del tipo ‘un funcionario’ o ‘en los pasillos de la Casa Rosada’. Entonces, si nunca mencionan una fuente que diga públicamente algo sobre mí, yo tengo derecho a poner en duda la información y a no creerla”.

Preguntado por su negativa a desmentir o confirmar las versiones periodísticas, el columnista señaló que “nunca salí a desmentir las cosas que los diarios me atribuyen porque no creo que tenga ningún sentido. La frivolidad del periodismo a la que hacía mención crea una imagen determinada y después, de tanto repetirla, la naturaliza como un hecho de la realidad”.

En este sentido puso dos ejemplos: “se ha instalado que el ex presidente Carlos Menem dijo alguna vez que ‘si yo hubiese dicho como íbamos a gobernar, no nos hubieran votado’. Y Menem nunca dijo eso. Lo dijo el tenista Guillermo Vilas cuando le preguntaron sobre el gobierno. Otro ejemplo es la célebre operación de glúteos de José Luis Manzano. Eso nunca ocurrió, alguien lo escribió y quedó como una verdad algo que fue falso”.

Y abundó: “Yo presenté el año pasado el Acuerdo por la Seguridad Democrática, en el que participaron dirigentes de todas las fuerzas políticas, en el CELS hemos publicado infinidad de informes, trabajamos permanentemente con universidades, especialistas y ONGs, hay una enorme cantidad de papers, documentos y libros al respecto. Y para el periodismo político todo eso se reduce a que soy asesor de Cristina Kirchner. Eso es lo que yo llamo frivolidad”.

De todas maneras, aseguró que “una vez más, sostengo que no tengo ningún contrato con el Gobierno, ni ningún tipo de influencia privada, secreta, clandestina. En los temas en los que puedo haber influido, tienen que ver con posiciones públicas o mías o del CELS. También aclaro una vez más que si el Gobierno toma decisiones por influencia de mis pronunciamientos públicos, es para mí un orgullo”.

Recordó que dijo en reiteradas oportunidades que “Néstor Kirchner se enteraba de mis opiniones al mismo tiempo que los lectores de Página/12”.

Con cierto hastío por la situación, señaló que “a mi no me gusta salir a hablar de estos temas, tengo 50 años en el periodismo y me parece lamentable la forma en que se me menciona en los diarios. Es algo que no tiene nada que ver con mi realidad. Y no habla de mí, sino de quienes escriben esas notas que me mencionan”. Añadió que “creo que a ellos habría que preguntarles por qué hacen eso”.

DsD recordó que una charla ante militantes, Verbitsky relató que en el año 1973 al mismo tiempo que trabajaba en Clarín colaboraba con el gobierno de Héctor Cámpora y lo consultó si veía similitudes con la situación de hoy. “No, es completamente diferente. Yo ahora hago periodismo y presido una organización de derechos humanos. Creo que ambas cosas no son incompatibles puesto que hay una gama de temas en común”. Y afirmó que en una charla en la Facultad de Derecho aseguró que “nunca más iba a mezclar la actividad periodística con la militancia partidaria activa”.

Una conclusión esquiva

El obsoleto, trillado y habitualmente mal planteado debate entre “periodismo militante” y “periodismo profesional” además de aburrir a los lectores, no alcanza para encuadrar esta situación de Verbitsky, la de un periodista en el centro de la agenda.

¿Quién puede negar que el columnista de Página tiene una extensa trayectoria como “militante” y como “profesional”?

Todos los periodistas consultados reconocen que el caso de Verbitsky es un hecho inédito en el periodismo en estos años de democracia. No hay por lo tanto un parámetro válido para hacer comparaciones y el riesgo de intentarlo puede dar como resultado una conclusión forzada. Quizá haya que esperar una situación similar y ahí sí tratar de advertir diferencias y semejanzas.

Tal vez la mejor definición sea la que brindó al DsD un periodista que ya peina canas. Que conoce a Verbitsky hace décadas pero no es su amigo. Recordó la influencia que el columnista de Página tuvo cuando ejerció la profesión ante un gobierno adverso a sus ideas (como el de Menem) como cuando encontró afinidades en la Casa Rosada (como el de Néstor y Cristina Kirchner).

Y sentenció: “El Perro es el mejor periodista del contrapoder y del poder”.

La nota completa, en Diario sobre Diarios. Hacé clic.

Opiniones (1)
20 de septiembre de 2017 | 06:21
2
ERROR
20 de septiembre de 2017 | 06:21
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Montero,montonero,montonero¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡,verguenza es lo que te hace falta y a la que tenés al lado también.
    1
En Imágenes