En tren de realizar sus sueños, la Escuela "El Molino" estrenó su nombre

Un histórico molino harinero es la piedra fundacional de la Escuela 4 - 195 que celebra diez años, un edificio remodelado y que desde el último 5 de marzo se llama "El Molino". Una historia con un puñado de sueños relizados y una montaña de otros por concretar.

La Escuela 4 - 195, hasta el pasado 5 de marzo carecía de nombre.

Aunque todos, la comunidad que la contiene en su seno, y el resto de quienes conformamos la sociedad sanrafaelina, la identificáramos  como "la escuela del Molino", oficialmente, y por Resolución Nº 2447/10 de la Dirección General de Escuelas de la Provincia, recién desde ese día se  denomina "El Molino".

Quizás es parte de la realidad o del origen de esta institución educativa, el "pasar casi inadvertida". En el sencillo acto de imposición del nombre oficial, acto en el que se inauguraron las remodelaciones ansiadas y requeridas desde una década atrás, el acto contó sólo con la presencia de un funcionario provincial del ámbito educativo, pero no hubo quien representara al municipio.

Si estuvo acompañando a directivos, alumnos y padres una de las docentes que empeñó su palabra una década atrás y logró que el octavo y noveno año que requerían los alumnos de la Escuela Armada Argentina comenzara a ser una meta cumplida: la Profesora Inés Aliotta. Junto a ella, el delegado regional de la Dirección de Escuelas, el profesor Nelson Batista.

Y sumaron emociones, y recuerdos silenciosos los padres del alumnado que hoy asiste y que ayer transitaron por las casillas de chapa acondicionadas como "módulos" del aula satélite, acondicionadas en el patio de la otra escuela del sector, la "Armada Argentina". Y los docentes que, aún en la precariedad de casillas de lata, cumplieron, en estos años hacia atrás, su vocación de enseñar a caminar por senderos prometedores de mejores realidades.

La marginalidad de la zona, las deficientes condiciones económicas, laborales, las infinitas historias que se entrecruzan en el "Barrio El Molino" y en sus callejones de tierra son la realidad de esta Escuela, que desde hace dos semanas estrena nombre y celebra refacciones en el  edificio que ahora cuenta con nuevas comodidades.

Y luce, porque así lo decidieron quienes pretenden ser protagonistas del futuro, el nombre "El Molino"

Un poco de historia

Ese sector populoso del sur este sanrafaelino comenzó a llamarse "El Molino" precisamente porque un inmigrante originario de Asturias, don Máximo González construyó un molino harinero, como una de las patas necesarias para su otra tarea: la de fabricar fideos, en los primeros años del siglo pasado.

Esta asturiano voluntarioso, esforzado, solidario, estableció su industria en la confluencia de lo que hoy conocemos como calles Vélez Sarsfield y Federico Cantoni. Por las distancias y las dificultades del lugar, los obreros del molino conformaron el núcleo primigenio del histórico barrio.

Y aunque don Máximo falleció en 1920, la herencia de su esfuerzo quedó inicializada para siempre, allí en esa esquina de canal  marginal arrancado al Diamante. Inicio de un barrio conocido como "El Molino"

Y más historia

La hoy escuela 4 - 195 El Molino inició sus actividades en el año 1999, a instancias de la necesidad planteada por la planificación escolar de los octavos y novenos como vínculo entre escolaridad primaria y nivel secundario.

 En la imposibilidad física que la escuela primaria del lugar contuviera a sus alumnos, y como una forma de evitar la deserción escolar que significaría la asistencia de los niños a escuelas del centro de la ciudad, la profesora Aliotta y la directora de la Escuela secundaria Antonio Garbin, la docente Susana Izaguirre, coincidieron en crear un "anexo" para articular la escolaridad de los egresados de séptimo.

Fue la celadora de la escuela Armada Argentina, Juanita Caballero, quien cedió una vivienda de su propiedad, en la margen izquierda del canal marginal, donde iniciarían el ciclo lectivo dos cursos de octavo. Vendrían más tarde los módulos de chapa en el patio de la escuela Armada Argentina. Y cuando esta institución estrena su propio edificio, las antiguas aulas, diseñadas casi cincuenta años atrás, pasaron a ser "local propio" para la 4 - 195 "sin nombre"

Una ceremonia sencilla

La imposición del nombre a la escuela 4 - 195 "El Molino" significó, para el vecindario de la zona, un momento de emotiva fiesta. Que fue sintetizado en el mensaje del Director del Establecimiento, Horacio Muros,.. "Las palabras del nombre parecen el más apropiado ya que encierran es si una metáfora increíble porque cada escuela no es otra cosa que un misterioso “molino”; un lugar donde la energía se utiliza para moler y triturar; para sacar de esta manera lo mejor, lo más refinado y lo más valioso que esconde cada grano. La escuela representa un enorme y magnifico molino donde se tritura la ignorancia, sacando de cada alumno lo mejor de sí para que pueda plenificar su existencia. Bendito sea entonces tu nombre de: “El Molino”  porque en el silencio y en el trabajo de cada día transformas a las personas invitándolas a sean gestores de sus propios proyectos personales, a que brillen con una luz que les sea propia".

La Escuela 4 - 195 El Molino ha cumplido diez jóvenes años. Su comunidad educativa espera que, como ocurre en la naturaleza, los vientos hagan girar las aspas y lleguen tiempos promisorios, de generoso caudal desde los ámbitos educativos.

Con presencias que signifiquen compromiso. Con la responsabilidad que debe existir en la relación gobierno - pueblo. Con vocaciones arraigadas, como las que manifestaron en sus inicios quienes hoy evocan aquellas jornadas.

Un "Molino", del que se extraiga lo mejor y más refinado. El barrio lo merece. San Rafael lo necesita.

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