4 años más los subsidios energéticos

Los subsidios que el Estado destina para que los argentinos puedan tener el consumo energético más barato de la región seguirán figurando en al menos los próximos cuatro presupuestos nacionales, sea quien fuere el próximo ocupante de la Casa Rosada. Desarmar el actual esquema, que el año pasado demandó más de 26.000 millones de pesos, requerirá todo un mandato presidencial, advirtieron ayer los ex secretarios de Energía que actuaron entre 1986 y 2003, en un extenso informe

Los subsidios que el Estado destina para que los argentinos puedan tener el consumo energético más barato de la región seguirán figurando en al menos los próximos cuatro presupuestos nacionales, sea quien fuere el próximo ocupante de la Casa Rosada. Desarmar el actual esquema, que el año pasado demandó más de 26.000 millones de pesos, requerirá todo un mandato presidencial, advirtieron ayer los ex secretarios de Energía que actuaron entre 1986 y 2003, al presentar un documento con duras críticas a la política oficial y algunas propuestas para elaborar una política de Estado.

"Los precios de la energía en la Argentina están divorciados de las referencias regionales e internacionales", advirtió Daniel Montamat, ex funcionario del gobierno aliancista. Los precios del petróleo y sus derivados, dijo, son aquí dos tercios de los internacionales; las tarifas de electricidad, un tercio, y el precio del gas domiciliario, entre un cuarto y un quinto.

El punto 10 de los 13 que componen la propuesta de política de Estado aclara que la recomposición de precios y tarifas para eliminar los subsidios se deberá hacer con un régimen de tarifa social para los sectores de bajos recursos. "Al resto le vamos a tener que aplicar un ajuste gradual que va a llevar los cuatro años de la próxima administración", advirtió Montamat, que estaba acompañado por Jorge Lapeña, Roberto Echarte, Julio César Aráoz, Emilo Apud, Alieto Guadagni y Enrique Devoto. Raúl Olocco, el octavo firmante, no pudo asistir.

Basado en datos oficiales, el documento traza un análisis sumamente crítico de las dos presidencias kirchneristas: entre 2003 y 2010, las reservas comprobadas de petróleo cayeron 11%, y las de gas, 43%; la producción de crudo bajó 18%, y la de gas, 8%. De hecho, la Argentina es el único país de la región en que la producción primaria de energía ha decrecido en el período 2003-2009 (-7%), contra importantes crecimientos de Perú (68%), Bolivia (51%), Colombia (34%) y Brasil (28%), entre otros. Allí reside parte de la explicación de por qué el país se volvió cada vez más dependiente de la importación de gas y combustibles líquidos.

Con nombre y apellido
Los especialistas pusieron especial hincapié en la falta de inversión energética en la Argentina, pese a que el precio del barril de crudo saltó de 30 dólares en 2003 a 80 en 2010. Mencionaron la incertidumbre y el alto nivel de retenciones como desincentivos a la exploración, pero en particular apuntaron a una empresa.

"La caída de la exploración en la Argentina tiene nombre y apellido: YPF", denunció Guadagni. Entre 2005 y 2009, explicó, la cantidad de pozos terminados por año en la Argentina pasó de 62 a 59, pero YPF bajó de 16 a 6. "O sea que las demás crecieron", sostuvo. En producción de petróleo y de gas natural, añadió, toda la caída del país equivale a la reducción que experimentó YPF, con lo cual el resto se mantuvo.

Según Guadagni, todo se origina en el esquema que utilizó el grupo Petersen, de la familia Eskenazi, "para comprar un paquete accionario [del 15%] sin plata". Como YPF tiene que maximizar sus dividendos líquidos para que Eskenazi pueda repagar los créditos, la empresa tiende a minimizar la exploración de riesgo, concluyó el ex secretario. Fuentes de YPF evitaron anoche hacer comentarios sobre los dichos de Guadagni.
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