La Presidente digitará todas las candidaturas

Aunque en público juega a la indefinición con su candidatura presidencial, (lo dejó claro en  Huracán) Cristina Kirchner ya impartió las primeras instrucciones para el armado electoral de octubre y definió como objetivo clave recuperar el Congreso para convertirlo en su bastión político. Su obsesión no sólo es reconquistar la mayoría en ambas cámaras, sino, sobre todo, asegurar la fidelidad absoluta de los nuevos legisladores por el Frente para la Victoria ante un posible segundo mandato

Aunque en público juega a la indefinición con su candidatura presidencial, Cristina Kirchner ya impartió las primeras instrucciones para el armado electoral de octubre y definió como objetivo clave recuperar el Congreso para convertirlo en su bastión político. Su obsesión no sólo es reconquistar la mayoría en ambas cámaras, sino, sobre todo, asegurar la fidelidad absoluta de los nuevos legisladores por el Frente para la Victoria ante un posible segundo mandato .

Por eso, la Presidenta resolvió decidir la integración de las listas de candidatos a legisladores nacionales. En las últimas semanas, solicitó a colaboradores de confianza informes sobre panoramas provinciales y referencias de los aspirantes. "Pide todo por escrito y después evalúa", confió a La Nacion un hombre con llegada a la jefa del Estado.

Decidida a prevenir fugas y deslealtades, la Presidenta envió el mensaje a caciques provinciales: no negociará casilleros en las boletas de candidatos nacionales. Ese plan, que adelantaron a LA NACION altos funcionarios y dirigentes, podría generar cortocircuitos en mayo, cuando comience a delinearse la letra chica y los nombres propios.

El Gobierno deberá hacer equilibrio entre el "cristinismo" -al que tributan organizaciones sociales, La Cámpora y agrupaciones de centroizquierda- y el peronismo más ortodoxo, entre los que se incluyen gobernadores, intendentes y gremialistas.

Habrá que ver qué participación electoral les dará la Presidenta a las nuevas generaciones que ganan en influencia. Una pista la dio el fin de semana un miembro del Gabinete. "Hay que asegurarle a la juventud un 25 por ciento en las listas, como concejales, como consejeros escolares, en los espacios provinciales o nacionales", afirmó el ministro de Agricultura y referente del PJ, Julián Domínguez, en un encuentro del sábado. En frente, lo escuchaban el camporista Andrés Larroque y el titular de la JP bonaerense, José Ottavis.

"El kirchnerismo es inclusivo y heterogéneo. Va a haber lugar para todos", vaticinó a LA NACION, optimista, otro ministro de buen vínculo con el justicialismo. En la selección de postulantes, además de la incondicionalidad probada, pesará la experiencia y la estructura. "Para alcanzar una banca, no basta sólo la lealtad; también hacen falta territorio y votos. Hay muchos «cristinistas» que no juntan uno solo", deslizó una encumbrada fuente de la Casa Rosada de fluido diálogo con jefes comunales y gobernadores.

Control de calidad
Por ahora, algunos aceptaron a regañadientes las exigencias presidenciales. Por ejemplo, el candidato a la gobernación de Córdoba, José Manuel de la Sota, fue notificado del deseo de Cristina Kirchner hace poco más de dos semanas, según dijeron fuentes oficiales. El ex mandatario selló un acuerdo preliminar con la Casa Rosada: cederá la lista de diputados nacionales, pero el Gobierno no metería mano en los cargos provinciales en juego. A excepción de Buenos Aires, la Presidenta no se inmiscuirá en los armados locales.

En el estricto "control de calidad" que hará Cristina sobre las listas aplicará su poder de veto. En esa tarea, la acompañaría Carlos Zannini, secretario legal y técnico y de estrecha confianza presidencial. De hecho, ya echó mano a esa atribución cuando el PJ santafecino negociaba los términos de la interna y los postulantes. Rechazó una propuesta que conminaba al intendente de Rafaela, Omar Perotti, de relación ambivalente con la Casa Rosada, a bajarse de la carrera por la gobernación a cambio de obtener un lugar destacado en la grilla de diputados nacionales. "No va a haber espacio para los dudosos", señaló un dirigente al tanto de las negociaciones.

En el Gobierno se ilusionan con que su jefa reviva el éxito de 2007, cuando se impuso en los comicios presidenciales con el 45,2% de los sufragios. Entonces, el Frente para la Victoria se alzó con aplastante mayoría en las dos cámaras.

Pero esta "luna de miel" perduró apenas unos meses. La pelea con el campo y el quiebre que produjo el "voto no positivo" de Julio Cobos derivaron en el éxodo de un grupo de legisladores. Después del mal desempeño en las elecciones de 2009, el oficialismo quedó en minoría.

"Con la base que ya tenemos y si replicamos la elección de 2007, en el Senado obtendríamos clara mayoría, y en Diputados, con nuestros aliados, estaríamos cerca del quórum", se entusiasmó un legislador.

Desde el arco opositor no coinciden con el escenario que pergeña la Casa Rosada. "Están aplicando una campaña psicológica para hacer creer que ya ganaron, pero lo cierto es que llegaron a su techo y la oposición tiene todo para crecer", aseveró el diputado radical Oscar Aguad. Lo mismo planteó Patricia Bullrich, de la Coalición Cívica. "Están más cerca de repetir la elección de 2009, que la de 2007", pronosticó.
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