Japón pide ayuda tras la explosión en Fukushima

La amenaza nuclear en Japón se mantiene tras una doble explosión en la central nuclear de Fukushima I que alimentó hoy el temor en un país devastado. En ese contexto, los responsables del reactor 2 de la central japonesa de Fukushima intentan refrigerarlo, después de que pudiera haber sufrido hoy una fusión parcial por sobrecalentamiento, al igual que enfrían sostenidamente el reactor 3, donde hubo una explosión que no produjo fuga de radiactividad

En medio del creciente número de muertos y desaparecidos tras el feroz terremoto y devastador tsunami, la amenaza nuclear en Japón se mantiene tras una doble explosión en la central nuclear de Fukushima I que alimentó hoy el temor en un país devastado.

En ese contexto, los responsables del reactor 2 de la central japonesa de Fukushima intentan refrigerarlo, después de que pudiera haber sufrido hoy una fusión parcial por sobrecalentamiento, al igual que enfrían el reactor 3, donde hubo una explosión que no produjo fuga de radiactividad.

El temor se centra ahora en los reactores 2 y 3 de Fukushima, mientras que la temperatura en el 1 ha bajado y es estable, según la empresa Tokio Electric Power (Tepco), citada por la agencia local Kyodo.

Pedido de ayuda. El gobierno de Japón pidió al Organismo Internacional de la Energía Atómica (OEIA) el envío de una misión de expertos por los accidentes en algunas de sus plantas nucleares, informó hoy el director general del organismo, Yukika Amano.

"Estamos hablando con Japón de los detalles", agregó Amano, que elogió los esfuerzos de Japón por estabilizar la situación en sus reactores nucleares, fuertemente dañados tras el terremoto de magnitud 9,0 Richter del viernes. "Las corazas de seguridad aguantaron y la emisión de radiactividad es limitada", áfirmó Amano.

La situación. Las barras de combustible podrían haber registrado una fusión parcial a causa del sobrecalentamiento en el reactor número 2 por un fallo del sistema de refrigeración. Y también confirmó que hubo un momento en el que las barras quedaron totalmente expuestas al bajar el nivel del agua que las rodeaba, cuando la bomba que inyectaba el líquido al reactor se detuvo por falta de combustible.

Fue entonces cuando se produjo una situación de sobrecalentamiento que condujo a la posible fusión del núcleo, un proceso que puede provocar la liberación de una elevada cantidad de radiactividad. Posteriormente los niveles de agua se recuperaron hasta cubrir 30 centímetros en la parte inferior de las barras.

También existe inquietud en cuanto al reactor 3, después de que hoy se produjera una explosión por hidrógeno en su recipiente secundario de contención, que no dañó el reactor ni produjo una fuga masiva de radiactividad. A causa de esa explosión, once personas resultaron heridas, entre ellos, un miembro del ejército.

El ministro portavoz japonés, Yukio Edano, aseguró que el recipiente primario del reactor está intacto y que el nivel de radiactividad a cinco kilómetros del lugar era similar al de ayer, por lo que descartó "una fuga masiva". Pese a que se había ordenado evacuar un radio de veinte kilómetros en torno a la central, unas 500 personas que todavía permanecían en ese perímetro en el momento de la explosión fueron trasladadas a otro lugar, añadió Edano.

La deflagración se produjo dos días después de la ocurrida en el edificio del reactor número 1 de esa misma central, que con 40 años, es la más antigua de la zona.

Fusión. Anteayer, se conoció que un reactor de la planta de Fukushima estaba ya posiblemente en proceso de fusión parcial, dijo un alto funcionario, al tiempo que los operadores realizaban esfuerzos desesperados por mantener baja la temperatura en otras unidades del mismo complejo y evitar que empeorara el problema.

El sábado hubo un estallido en la Unidad 1 de Fukushima, y los operadores intentaron evitar la fusión del reactor introduciendo agua de mar. "Si hay una explosión, sin embargo, no habría un impacto significativo en la salud humana'', dijo el funcionario.

Al menos 200.000 personas fueron evacuadas como medida de precaución, aunque el secretario de Gabinete, Yukio Edano dijo que la radiactividad liberada al medio ambiente hasta el momento era tan pequeña que no representaba riesgos para la salud.

Una fusión total -con la paralización de los sistemas de la planta y de su capacidad de controlar la temperatura- podría liberar uranio y otras peligrosas sustancias contaminantes al medio ambiente y presentar riesgos considerables a la salud.

Si el núcleo de un reactor queda expuesto al exterior, las autoridades probablemente comenzarían a verter cemento y arena sobre todo el complejo, como se hizo en Chernóbil en 1986, dijo Peter Bradford, ex comisionado de la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos.

Unas 160 personas podrían haber estado expuestas a radiación, dijo un vocero del organismo nuclear de Japón, Ryo Miyake. Entre esos individuos habría 60 pacientes ancianos y empleados médicos que esperaron ser desalojados en la localidad cercana de Futabe y otros 100 evacuados en autobuses.

Uno más se añadió a la lista hoy, para un total de seis: tres en el complejo de Daiichi y tres en otro. Japón tiene 55 reactores en 17 instalaciones.

En cada uno de esos lugares se han ordenado evacuaciones. La Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) informó que se declaró también un estado de emergencia en otro complejo, después de que niveles de radiación superiores a los permitidos se detectaron ahí.

La OIEA informó que, según las autoridades japonesas, los tres reactores están bajo control.

Una bomba del sistema de enfriamiento en otro complejo nuclear, la planta de Tokai Dai-Ni, falló también a raíz del sismo del viernes. Sin embargo, una segunda bomba operaba normalmente, lo mismo que el reactor, según Japan Atomic Power Co., la empresa que opera la instalación. La compañía no explicó por qué no reportó lo ocurrido sino hasta hoy.

Efecto económico. Además de la preocupante amenaza nuclear, la economía japonesa comenzó hoy a sufrir las primeras consecuencias del devastador sismo y feroz tsunami. La bolsa se derrumbó y el Banco de Japón inyectó 105 mil millones de euros para sostener la situación financiera luego de la catástrofe natural que causó miles de muertos.

"Tomamos todas las medidas posibles, entre ellas el aporte de liquidez, para asegurar la estabilidad de la marcha financiera y facilitar las operaciones", dijo el vocero del banco nipón.
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