En un acto masivo, CFK eludió hablar de la reelección

Un homenaje a él. Esa fue la fórmula que encontró la Presidenta para eludir ayer una definición sobre su candidatura, ante una multitud que desbordó el estadio de Huracán y que entonó una y otra vez: “Para Cristina, la reelección”. Siempre fueron los jóvenes los que protagonizaron las gestas patrióticas”, recordó. “Pero esta generación del Bicentenario es la primera que se está incorporando a la política no contra alguien sino por alguien, para cambiar la historia de un país”

Un homenaje a él. Esa fue la fórmula que encontró la Presidenta para eludir ayer una definición sobre su candidatura, ante una multitud que desbordó el estadio de Huracán y que entonó una y otra vez: “Para Cristina, la reelección”.

Cobijada por sus más fieles y con sus hijos mezclados en la tribuna, Cristina anticipó apenas tomó el micrófono que no iba a “hablar como Presidenta” sino “como compañera” , como en aquel postrero acto con la juventud kirchnerista en Luna Park, el último que compartió con su esposo.

Si aquel escenario fue la presentación en sociedad de la juventud K, y el funeral de Kirchner su manifestación más contundente, ayer Cristina los consagró como los encargados de llevar su bandera a la victoria. Néstor y los jóvenes fueron el eje de su casi media hora de discurso, con un tono disfónico, al borde de las lágrimas.

Evocó el 11 de marzo del 73 que compartió con su esposo. “Siempre fueron los jóvenes los que protagonizaron las gestas patrióticas”, recordó. “Pero esta generación del Bicentenario es la primera que se está incorporando a la política no contra alguien sino por alguien, para cambiar la historia de un país”, aseguró.

La multitud pidió entonces por primera vez su reelección.

“El gran desafío es la construcción política que no haga depender la transformación de una o dos personas” , pareció desentenderse Cristina.

A diferencia de los viejos actos de Kirchner, plagados de dirigentes del PJ que no querían perderse la foto, ayer Daniel Scioli (Buenos Aires), Sergio Urribarri (Entre Ríos) y José Luis Gioja (San Juan) fueron los únicos tres gobernadores sobre el escenario. La delegación de intendentes del conurbano fue escueta y los caciques sindicales, de Hugo Moyano para abajo, brillaron por su ausencia.

A algunos de ellos pareció enviarles un mensaje cuando reclamó “abandonar las vanidades y las disputas dirigenciales”.

“La política no debe ser una feria de vanidades”, insistió la Presidenta siempre de negro, mientras un pequeño ventilador blanco, a un costado del estrado, la refrescaba de la tarde sofocante.

Otra toma elíptica de distancia del aparato del PJ fue cuando pidió que a los que quieran acompañar “no les pregunten de dónde vienen; sólo si están de acuerdo” con las medidas que se tomaron durante los años kirchneristas.

La precedieron en los discursos Edgardo Depetri, Fernando “Chino” Navarro, Francisco “Barba” Gutiérrez, Agustín Rossi y Sergio Urribarri, todos integrantes de La Corriente Nacional de la Militancia, de la que también forman parte Daniel Filmus, Jorge Taiana, Mariano West y Mario Oporto, que completaron el estrado.

El líder de “La Cámpora”, Andrés “Cuervo” Larroque, fue la voz de los jóvenes ante el micrófono.

Hacia el final de su discurso, la Presidenta se internó en un recorrido emotivo. Contó que en el primer acto de ese núcleo ultra K de La Corriente, el año pasado en Ferro, Kirchner creía que había nacido “algo diferente, vínculos, cercanías”. Ese espíritu continuó en los festejos del Bicentenario –agregó– y explotó el 27 de octubre, cuando falleció su marido. “Descubrimos cuántas cosas había hecho y qué poco lo habíamos reconocido”, balbuceó antes de que el llanto la quebrara. “Tengo que decirlo porque se me va a romper el corazón si no lo digo”, se justificó enseguida, antes de pedir “recordarlo con alegría” y “construir la victoria de la buena onda y el amor”. No fue más allá.

Quedó en la pantalla de led, al fondo del escenario, el mensaje: “Todos con Cristina, para seguir cambiando la Argentina”.

A los costados, dos gigantografías proponían una opción binaria: “Pueblo o corporaciones”. Cristina ya no estaba en el escenario cuando comenzó a sonar la Marcha Peronista. Reapareció instantes después como una rock star saludando a la gente en el césped. Sonaban los acordes de “Juguetes perdidos” de Los Rendoditos de Ricota.
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