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"Mi obsesión es ser considerado el mejor de todos

Mientras se prepara para su primera gran pelea mañana, Sergio Maravilla Martínez arriesga sobre su rival: "Dzinziruk no es peligroso".

Al mejor estilo de un tren japonés, donde la puntualidad y la exactitud se combinan a la perfección, una impactante e interminable escalera mecánica traslada, en sólo 8 minutos, a los miles de apostadores y curiosos que deambulan entre las salas de los dos imponentes casinos que forman parte de la máxima referencia popular de esta región. Pertenecientes a la misma corporación, Foxwoods Casino, por un lado, y MGM Grand at Foxwoods, por otro, estas moles de cemento, que suman 3000 habitaciones entre ambas, trasladan -imaginariamente- a un segmento del estallido de Las Vegas hacia esta zona, calma y llena de reservas naturales, donde el bosque y el paisaje devoran cualquier proyecto de urbanización. Donde las leyendas sobre los indios pequot se ven reflejadas en las visitas constantes hacia el museo indígena de esta ciudad, bordeado por arcos, flechas y pieles de zorro.

Aquí, el bonaerense Sergio "Maravilla" Martínez, a los 36 años, realizará su primera gran pelea, como estrella del boxeo estadounidense y figura central de la cadena de televisión HBO, potencia máxima en las decisiones clave del boxeo en estos días. Se medirá con el ucraniano Sergi Dzinziruk y, consciente de que su pelea por el título mediano de diamantes del Consejo Mundial de Boxeo, valuado en 50.000 dólares, causará mucho más revuelo de marketing que conmoción histórica, el pugilista quilmeño dialogó con La Nacion, tras culminar su conferencia con periodistas estadounidenses, a los que sorprendió con un prólogo en lengua inglesa.

-Sorprendió hablando en inglés en la apertura de la rueda de prensa. ¿Se compara con Carlitos Tevez en su rol de bilingüe? 

-Me dan dos semanas más y me largo (carcajadas). Todavía me falta para llegar al "wonderfoul" de Carlitos Tevez, pero día a día agrego más palabritas inglesas. Voy estudiando, de a poco. Ya vamos a llegar...

-Debuta en las "superligas" del boxeo, con más de un millón de dólares de bolsa general. ¿Qué perjuicios o ventajas puede traer a su carrera? 

-Sólo me agrega motivaciones. Pensar en el saldo final de mi cuenta bancaria de fin de año y cómo puedo ayudar a mi familia, a mis padres y hermanos, me incentiva constantemente. Me da un gran empuje para mi ímpetu personal y profesional.

-Se muestra solitario en estas peleas. ¿Por qué no está su familia junto a usted? 

-Cuesta mucho conseguir el visado de ellos, voy a pedir ahora que tengo algo de peso en este país una mano para que puedan conseguirlo. Sobre todo para mi madre. Quiero que ella vea cómo vivo aquí, porque a veces todo parece salido de un cuento de hadas.

-Aún no llegó su entrenador, Gabriel Sarmiento. ¿Qué ocurre? 

-Está con problemas personales, tratando de solucionarlo en California. Lo esperamos para estas horas. De no llegar, su hermano Pablo será mi DT principal.

-El ucraniano Dzinziruk está considerado un pugilista raro, pero no peligroso. ¿Por qué? 

-Después de ganarles a dos terribles boxeadores como Kelly Pavlic y Paul Williams, y pelear de igual a igual con ellos, tengo derecho a decir que Dzinziruk no es peligroso. Si bien tiene técnica y un gran jab, he superado otro tipo de adversarios y otro nivel de competencia. Por eso baso mi confianza en mi momento y en las conclusiones que he sacado sobre él tras analizarlo viendo muchas horas de sus videos.

-¿Sueños por cumplir? 

-Tengo varios. Soy esclavo de la obsesión de ser considerado el mejor de todos, en el gramo por gramo y libra por libra, sobre Manny Pacquiao. Eso, me puede... me absorbe. Y me resta también ser reconocido en Las Vegas. Me reconocen en todo Estados Unidos pero aún no en Las Vegas. Allí combatí dos veces y fue hace muchos años; primero perdí con Antonio Margarito y luego participé en una pelea complementaria de 4 rounds, a las 3 de la tarde. Siento que debo dar vuelta esta historia....

-Usted parece un ejecutivo. Todavía no peleó y el Consejo Mundial de Boxeo acaba de anunciar su visita a la catedral de Guadalupe, en México. ¿Es agotador todo esto, cómo lo siente? 

-Es el precio que hay que pagar cuando uno quiere ser el N° 1. Son obligaciones, política y compromisos que no se pueden dejar de cumplir.

-Acaba de ser tapa de la revista The Ring , en la que muy pocos boxeadores argentinos pudieron estar. ¿Qué significa en su carrera? 

-Muchísimo, sobre todo orgullo. Firpo, Monzón, Pascual Pérez y no muchos más salieron en The Ring . Y bueno... ahora yo estoy aquí.

-¿Le dolió que el Consejo Mundial de Boxeo reconociera como campeón absoluto en su lugar al alemán Sbick? 

-Me dejó una sensación de vacío. Yo gané sin discusión ese título y él tenía una parte ganada sin mayores merecimientos. Pero a veces, es mejor pensar en lo que conviene y no en aquello que uno quiere expresar por sentimiento o corazonadas. Ya pasó y me lo banqué.
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