Dos Carruseles: el de Cristina y el de la gente

La mandataria fue la protagonista del palco oficial. Los justicialistas y las reinas le obsequiaron sus mejores sonrisas. El desfile se hizo interminable, por lo que Jaque pidió rapidez en el paso de los carros. Ese fue uno de los carruseles. El otro, fue el que vivieron los mendocinos y turistas en las calles, y que sólo se enteraron de la visita de la presidenta, porque escucharon la noticia.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner fue la estrella del Carrusel Vendimia. Por lo menos fue así para los justicialistas sin importar sector al que pertenezcan; para las reinas, que le dieron la bienvenida y le obsequiaron los mejores regalos y para los militantes, que desde muy temprano se agolparon cerca del palco oficial, ubicado frente al Park Hyatt  y que no dejaron de vitorearla hasta el momento en que la mandataria se retiró, ni bien pasó el último carro.

Ese fue uno de los carruseles, el de Cristina. El otro, fue el que vivieron los mendocinos y turistas en las calles mendocinas, quienes disfrutaron del paso de los carros y que sólo se enteraron de la visita de la presidenta, porque escucharon la noticia de su llegada.

Este año se repitió lo que ya es una tradición vendimial: el Carrusel se hizo interminable, hubo que esperar mucho entre el paso de las asociaciones gauchas y los carros, y desfilaron vehículos que no tenían demasiada relación con la fiesta.

Los carromatos de sus majestades no se lucieron por sus diseños, que fueron en extremo sencillos, en algunos casos muy pobres. Pero el color lo pusieron la música, los papelitos y las soberanas que bailaron, saludaron y tiraron obsequios a su paso.

¡Apuren los carros!

Las comparsas le pusieron color a la mañana del sábado.

Lo interminable del desfile fue una de las preocupaciones del gobernador, Celso Jaque, quien pedía a sus colaboradores que apuraran el paso de los carros, porque hacía una hora que la presidenta estaba en el palco y aún no podía ver a ninguna reina.

La mandataria llegó al sector de autoridades poco después del comienzo del desfile, que abrieron la Banda de Música de la Dinaf y niños del Programa de orquesta infantiles y juveniles. Poco después fue el turno de la Banda de Música de la Policía y en ese momento la mandataria, recién llegada al palco, aplaudió la interpretación de la Virgen de la Carrodilla.

La presidenta, íntegramente vestida de negro, se ubicó junto a Jaque y al gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, a quien no le sacó una sonrisa ni siquiera una de las reinas cuando le dio la bienvenida.

El primer carro que vio aparecer la presidente fue el de la Secretaría de Turismo, en el que desfilaron la reina y virreina Nacional de la Vendimia, María Flor Destéfanis y Tamara Otero. La soberana nacional saludó con gran desenvoltura a las autoridades y agradeció especialmente a Cristina Kirchner por compartir la fiesta con los mendocinos. Después hizo gala de su inglés y saludó a los turistas y les pidió que disfruten de todas las bellezas naturales de la provincia.

La reina de Capital le regaló un cuadro absolutamente peronistas a Cristina.
 

El solcito mendocino hizo un poco irrespirable el ambiente en el palco oficial. La presidenta se abanicó para escaparle al calor y se asomó en varias oportunidades desde el palco, para ver cuándo venía la próxima reina.

Uno de los carros más coloridos fue el del PAMI en el que desfilaron reinas de la tercera edad, que bailaron durante todo el recorrido. Al verlas, la presidenta se animó y las aplaudió.

El gobierno también aprovechó el momento para promocionar el Metrotranvía y puso en el desfile un vagón en el que todavía se podía leer “San Diego Trolley”. Jaque se preocupó por explicarle a la presidenta de qué se trataba, e inmediatamente, el ministro de Infraestructura, Francisco Pérez, le dio detalles del nuevo sistema.

Por fin, y casi al mediodía, se vislumbró en el horizonte el carro de Capital, con su reina Natalí Calderón, quien es la anfitriona de la fiesta. La soberana –de la comuna del cacique radical Víctor Fayad- le regaló a la presidenta un cuadro con la imagen de Evita y Perón fundidos en un abrazo, y más abajo la figura de la mandataria y Néstor Kirchner. Ese fue uno de los obsequios que emocionó a Cristina K.

Luego comenzó el paso de las diecisiete candidatas al cetro vendimial. Todas repitieron la misma escena: saludaron especialmente a la presidenta, le enviaron obsequios y le agradecieron su presencia.

En el palco también se repitió la misma escena. Cerca de Jaque y de la mandataria se colocaba el intendente del departamento al que correspondía la reina que desfilaba, esto no sólo pasó con los justicialistas sino también con los caciques de la oposición. Hubo pocos ausentes: entre ellos los jefes comunales de Capital, Víctor Faday y el de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo.

La reina de Malargüe saludó al público ubicado en las calles del microcentro.

Los custodios nacionales se desesperaron al descubrir una de las tradiciones vendimiales: que las reinas arrojan obsequios a los invitados especiales y que no son sólo souvenires sino botellas, melones, cajas con frutas.

Los hombres de seguridad, siempre con cara de pocos amigos, se pusieron delante de la mandataria para “defenderla” de los proyectiles. Pese a estos, hubo momentos peligrosos: el paso del carro de Lavalle, desde donde arrojaron un melón que interceptó muy cerca de la presidenta el intendente, Roberto Righi. Otro tanto pasó con el paso de la soberana de Tupungato, ya que el jefe comunal, Joaquín Rodríguez alcanzó a parar un paquetito de nueces, que iba directo hacia el rostro de la mandataria.

El paso del carro de Guaymallén también se diferenció del resto, porque cuando desfiló por el palco oficial, una de las princesas desplegó una bandera que decía “Fuerza Cristina, militancia social”. El intendente, Alejandro Abraham sonrió complacido.

El de Las Heras también tuvo un  toque distintivo, ya que luego del paso de la soberana, quien saludó a Cristina, bailó un grupo de artistas, que serán protagonistas del carnaval en esa comuna. El intendente, Rubén Miranda, aprovechó para regalarle a Cristina una remera que promociona la celebración que ella misma alentó decretando dos feriados para festejarla.
La mandataria también se animó con el paso de los bailarines de distintas colectividades, especialmente la boliviana, quienes se lucieron pese al intenso sol y a los trajes calurosos que vestían.

Cuando concluyó el desfile de carros, la mandataria se sacó las últimas fotos, besó a los últimos niños y firmó las últimas remeras y se internó en el Hyatt. Mientras tanto, en las calles seguía la fiesta, en donde muchos de los vecinos nunca la vieron y sólo se enteraron por los diarios que la presidenta estaba en tierra mendocina.

Opiniones (1)
22 de agosto de 2017 | 09:04
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22 de agosto de 2017 | 09:04
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  1. La reina de la capital no fue la que regalo el cuadro a la Sra Presidente. Fue la Candidata de la Cuarta Seccion, Como podria ser Natalia Calderon si gano x intereses politicos ya conocidos x todos (radical)??? Seria el colmo y un golpe muy duro para su intendente....Lo hecho, hecho está a pesar de no haber sido claro. Que desilusion y asombro de que exista tamaño fraude en cosas q deberian ser tan claras...!!! Municipalidad de capital no comentan errores tan grosos!!!
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