Una nota de “fe y esperanza” llevada al cine

Feyes con sus 42 años de historia es una institución donde concurren chicos especiales, chicos muy especiales, tan especiales que hasta se animaron a filmar una película. Entrá a la nota y conocé a esta gente que demuestra que “no hay excusas para no trabajar”, que “no hay razones para dejar de soñar”.

Feyes es “Fe y Esperanza”. Fue creado en 1969 por un grupo de padres y amigos de las personas con discapacidad que “no tenían cabida” en las escuelas especiales por sus edades, pero que no podían estar sin atención. Ese grupo de padres formó un gabinete integrado por fonoaudiólogos, psiquiatras, neurólogos y kinesiólogos. En 1980 se convierte en un taller porque los chicos, si bien pueden trabajar, no pueden razonar. “Fue un éxito total porque los chicos se sentían contenidos y podían hacer algo con sus propias manos. Entre todo el grupo sacan el producto, porque todos hacen todo en todos los talleres”, explica su directora Silvia Galilea de Riera.

Hoy tiene 60 alumnos, y las edades van desde los 18 a más de 70. Hay casos de autismo, síndromes de down y débiles mentales. Los “chicos” entran a las 9 y salen a las 17. Desayunan, almuerzan y meriendan dentro de la escuela.

Allí trabajan alrededor de 20 docentes, más el personal de limpieza, el cocinero y un gabinete integrado por neurólogo, psicólogo, terapista ocupacional, asistente social y kinesióloga. Las familias de los alumnos sólo hacen un aporte casi “simbólico” de 10 pesos por mes. Es una institución privada y solamente están subvencionados los sueldos de los docentes. Al resto del personal se le paga con el autoabastecimiento de la institución a través de la venta de los productos que fabrican. Se sale a vender o la gente puede concurrir al colegio a comprar en Coronel Campos 367. Hay gente que hace pedidos, muchos llevan los frascos y los encargan. Hasta mayo se genera en cantidad y sostiene el colegio el resto del año. Para ayudar al colegio se aceptan todo tipo de donaciones, ir a comprar es una manera.

Silvia Galilea de Riera

Primero se empezó con el taller de bolsas de residuos, después se sumaron los alfajores que en ese tiempo se compraban las tapas y luego empezaron a fabricarlas ellos mismos.

Actualmente cuentan con taller de repostería, carpintería, envasado de orégano, rayado de pan, actividades prácticas, elaboración de pan y pastas para consumo propio y conservas de frutas y dulces que se venden. Además los chicos tienen todos los días Educación Física, Música, Teatro y Danza.

Los docentes y todo el personal que trabaja en Feyes dan testimonio del cambio que esa institución les generó en sus vidas. “Para mi vida Feyes es todo junto con mi familia. Hace 32 años que estoy acá y amo a los chicos. Son 60 angelitos que nos alimentan con energía y fuerza para poder seguir viviendo”, dice la directora.

Miguel Torres es docente del turno tarde. Da el taller de carpintería en el que aprenden a realizar tareas manuales, lijando, martillando y atornillando para seguir desarrollando y potenciando las capacidades que tienen. “Le ponemos muchas horas trabajando para hacer crecer la institución y que los chicos estén mejor. Buscar por todos los medios los recursos para que ellos tengan una vida digna y se inserten en la sociedad como realmente se merecen”.

María Cecilia Ortega, profesora de música, hace 11 años que trabaja en Feyes, según ella misma señala . “Estoy mucho con ellos porque vengo de lunes viernes 4 horas y ya los conozco a todos. No los consideramos alumnos, ya los consideramos amigos o como de nuestras familias. Influyen mucho en nuestras vidas”.

El sueño del hogar

Muchos de los alumnos por sus edades avanzadas, no tienen más a sus padres y los familiares que les quedan no están preparados para tenerlos en sus casas, por lo que Feyes está construyendo en la Av. Vélez Sarsfield al 2000 su propio hogar, cuya obra, según intentó estimar la directora, tiene un valor cercano a los 700.000 pesos, aunque por falta de fondos sólo llevan construida la 4ª parte.

Para la creación del hogar se hizo una campaña de socios pero no se recaudó lo que se pensaba lo que hace que la obra esté un poco “parada”. Sí se alcanzó a hacer el cierre perimetral. Tuvieron que comprar puertas y rejas porque hubo malvivientes que se metieron a la obra y robaron lo poco que tenían, como inodoros, bidets, el tanque del agua y rompieron vidrios.

Este año empezaron a trabajar para tratar de terminar una o dos casas para ir albergando a algunos chicos que por su edad ya no tienen dónde ir. Ya está hecho un salón de usos múltiples, una cocina, tres baños y una habitación.

Cuando toda la obra esté terminada, la idea es que los chicos se muden allá junto con los talleres. El edificio donde están ahora en la calle Coronel Campos les está quedando algo chico porque son muchos y entran permanente nuevos chicos que provienen de escuelas especiales. “Los padres los mandan acá porque saben que los contenemos 8 horas y están cuidados mientras ellos salen a  trabajar”, explica la directora.

Feyes “la  película”

Evangelina Páez es la profesora de Teatro de la institución. La idea surgió el año pasado cuando entró a trabajar allí. “Me inserté y dije ‘esto es otro mundo, es como una película’. Es así realmente porque salís y encontrás con la realidad y cuando entrás es un submundo divertido. Los chicos siempre están felices y yo me pregunté cómo hacer algo que transmita felicidad, porque uno cuando utiliza la discapacidad es como que ‘golpes bajos’ o ‘tristeza’ o ‘angustia’. Esto no, acá la idea fue hacer algo divertido y también romper este paradigma”, explica.

Evangelina Páez

Trabajaron actuando todos los docentes y todos los alumnos. La idea era que los chicos se sentaran y se vieran, y que el público los viera y que no se diera cuenta de que son chicos discapacitados. “En realidad cuando estás acá adentro nadie es discapacitado: todos hacen, producen trabajan… Entonces esa fue la intención, juntar la realidad, mostrar lo que se hace en Feyes -que los chicos trabajan, hacen conservas, producen- y mezclarlo con la ficción”, dijo Páez y agregó que “con los discapacitados siempre se han hecho documentales y esto rompió la cuestión del documental porque los chicos se caracterizaron. Uno de los chicos hace del intendente y está genial”.

El guión de ese cortometraje fue escrito por esta profesora de Teatro. El argumento trata de que el intendente tiene un subsidio y debe elegir a quién dárselo. Al ver lo que se hace en Feyes decide mandárselo. Envía una carta avisando que va a ir él personalmente y que va a hacer entrega en mano del subsidio, pero la carta se traspapela y nunca llega a manos de la directora.

El día que llega el intendente, por una equivocación los docentes son todos encerrados en un galpón y los chicos se quedan solos. Llega el intendente y los chicos solucionan el conflicto tomando los roles de docentes. O sea que “solos pudieron”.

Comenzaron a trabajar en la película en setiembre del año pasado. Grabaron en las instalaciones de Feyes, e hicieron exteriores en la Municipalidad –Despacho Mayor- y en la calle. Usaron apenas una cámara de fotos digital “tengo que destacar que esto fue posible gracias a Plus Agencia de Marcelo Darío porque si no hubiera sido por ellos la edición nunca hubiera quedado tan bien. Nos limpiaron toda la suciedad de las imágenes. Gracias a Marcelo y la productora quedó impecable”, señala Páez.

Junto a la Profesora Evangelina Páez (al centro) los protagonistas de la película: el Intendente y la Directora de escuela.

Tienen pensado mostrarla a la comunidad. “Hay muchos concursos de cortos, de cine, así que donde podamos la vamos a presentar. No solamente muestra la realidad de un colegio de discapacitados, sino también de que cualquiera puede actuar”, asegura.

Liliana Pérez, chica especial que interpretó a la directora, dice sonriendo “a mí me encantó, me gusta la película, yo decía ‘¿está bien así?’”. Agrega “ahora vamos a hacer otra película, más linda”, porque con un subsidio dado por la Municipalidad luego de que se filmara la película, Feyes compró una cámara mejor para seguir haciendo cine.

 
El próximo cortometraje tratará de que unos científicos encuentran una nave espacial en el patio de la escuela, entonces los extraterrestres se acercan a los chicos y los chicos les empiezan a mostrar las cosas que hacen los humanos. “Vamos a jugar un poco con esto de ‘quiénes son los discapacitados, si los de afuera o los de adentro'", adelantó la profesora de Teatro.

Salimos de las instalaciones de Feyes y descubrimos eso de que se trata de un “submundo” donde uno se olvida de los problemas. Es que el amor desinteresado, el compañerismo, la amistad y la hospitalidad que esos “chicos” hacen sentir es incomparable y generan dos sentimientos: fe y esperanza.

Opiniones (1)
20 de octubre de 2017 | 09:59
2
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20 de octubre de 2017 | 09:59
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  1. YA CONOCIA LA INSTITUCION POR LOS COMENTARIOS DE LAS PERSONAS QUE TRABAJAN ALLI.... QUE DIOS LOS BENDIGA A TODOS Y....ANIMO....A SEGUIR ADELANTE.. FELICITACIONES....
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