Messi, el jugador del pueblo para Sergio Batista

"Para mí, Messi debería ser ya, ¡ya!, el jugador del pueblo. Pero mi idea de juego está por encima de Messi. Si mañana se lesiona, voy a seguir igual. Por ejemplo, jugaría 4-4-2 sólo si tengo que cerrar un partido". Entre otros conceptos, Batista habló de Messi, Tévez, y los jugadores convocados para la Selección.

En el hall del edificio del que dispone la Selección mayor, en Ezeiza. A espaldas del entrenador, los dos murales que reflejan las dos Copas del Mundo ganadas

—¿La Copa América es tu gran objetivo de este año?

—También están las Eliminatorias, que clasifican para lo más importante, que es el Mundial. Pero es cierto que Argentina necesita ganar algo. Igual, hay que ir con tranquilidad, porque muchas veces se dijo que ya éramos campeones antes de jugar. Hay que ganarla, pero como tiene que ganar la Selección.

—¿Cómo?

—Yo como sea no gano, no me gusta. Hablo de ganarla de la mejor manera futbolística. Además, no sé qué es como sea… ¿qué es, les pregunto a ustedes?

—Hay equipos que ganan y que no necesariamente juegan bien.

—Sí… Ahí está la forma en que ustedes informan. Hay equipos que ganan pero no gustan. Sí, ganó, ¿y? Si no vamos a analizar, listo, no juguemos más al fútbol.

—¿La gente entiende de fútbol?

—La gente también quiere ganar como sea. A todos nos gusta ganar, y hay que ganar, pero vamos a hacerlo de la mejor forma. Hay que educar a la gente. Decirle que hay otro fútbol, que se pueden ver otras cosas.

Hablemos de fútbol. El tema es la pelota. Si la charla viene por ese lado, Checho no mirará el reloj. Sigue. “Juego con tres número cinco porque yo quiero poner un ocho, técnico y de buen manejo, y no lo tengo. Quiero jugar con un diez, y no lo tengo. Nos fuimos a otro lado: hoy tenemos carrileros que corren, van y vienen, que son obedientes. No me gusta el fútbol de hoy. Golpes, fricciones, correr… eso no es fútbol. El Barcelona juega al fútbol, pero jugar como juega le llevó años. ¿Por qué no lo hacemos acá? Pasa que nosotros no queremos cambiar, acá parece que está todo bien. Hoy es todo ganar, todo”, remarca las palabras.

—¿Ese discurso no viene de los entrenadores también, a los que vos no criticás?

—Esta es mi idea de fútbol, pero respeto otras. Tendríamos que cambiar. Hoy en el fútbol argentino se festeja cuando un jugador se tira al piso. Me pasó: en un partido de un equipo mío que jugaba en el Ascenso, el nueve nuestro cabeceó solo en el área chica, y el arquero en el medio del arco la sacó; el nueve se levantó, corrió, se tiró a los pies, sacó la pelota al lateral y la cancha se vino abajo.

—Pero criticás al periodismo, no a los entrenadores.

—Todos somos culpables. ¿Por qué vas a ser mejor vos que yo si me ganaste en el minuto noventa con una pelota parada? ¡Cómo vas a ser mejor que yo por eso! El que gana no siempre es el mejor.

—El secretario de selecciones (Carlos Bilardo) no debe estar de acuerdo con vos…

—Yo pienso así. Que cada uno piense lo que quiera.

—¿No le das importancia a la pelota parada?

—Sé que hay que tomar recaudos, pero no me quita tiempo de entrenamiento. Me río cuando escucho: “La práctica de la pelota parada”. Y vos ves que es un centro al punto del penal y entran cuatro grandotes a hacer el gol. Informemos bien: ésa no es una pelota parada, es un centro.

Messi y compañía. De pronto, en el discurso de Batista hay espacio para la autocrítica. “De los jugadores que no convoqué para el amistoso con Portugal, llamé a Heinze y a Demichelis, y les dejé un mensaje. Me puse mal por Demichelis. Yo no creo que un técnico deba andar dando explicaciones cada dos minutos a los jugadores, pero con Martín me equivoqué. Estaba lesionado y viajó igual a Qatar para estar con nosotros. Me equivoqué en no citarlo”, se sincera, convencido.

—¿Y a Tevez?

—No tengo por qué llamarlo a Tevez. Como no llamé a Agüero o a D’Alessandro.

—¿No lo citaste por lo que dijo Grondona, que no había querido viajar?

—Fue por una cuestión futbolística.

—¿Por qué decís que te gusta el Tevez de Boca?

—A Tevez lo conozco desde los diez años: un jugador técnico, muy inteligente, de dos o tres pases de gol por partido. Ahora, te pregunto, ¿por qué se hizo el jugador del pueblo?

—¿Por tirarse al piso?

—(Carcajadas) ¿Ves? Yo quiero al Tevez de Boca. Es lo que te decía: hoy te tirás al piso y sos un crack.

—¿Tu nueve es Messi?

—También están Diego Milito, Higuaín… Pero Messi se ha acostumbrado a jugar de nueve y definir en el Barcelona.

—¿No tenés miedo de que el equipo devenga Messi-dependiente?

—Tratamos de que no.

—¿No hablás demasiado de él: que es un crack, que es el mejor de la historia, y así?

—Es que ya es uno de los mejores de la historia, con Diego. Dicen que no hace en la Selección lo que hace en el Barcelona… ¿cómo lo va a hacer, si allá está todo el día? Pero hay que ganar lo que ganó él a su edad, ¿eh? Hay que tener personalidad, huevos.

—¿Por qué Messi no es el jugador del pueblo?

—Ya tendría que serlo.

—Pero no lo es.

—Bueno, acá también se discutió a Maradona… Para mí, Messi debería ser ya, ¡ya!, el jugador del pueblo. Pero mi idea de juego está por encima de Messi. Si mañana se lesiona, voy a seguir igual. Por ejemplo, jugaría 4-4-2 sólo si tengo que cerrar un partido.

—¿No es contradictorio? ¿Qué es cerrar un partido?

—Tenés razón, ¿quién te asegura cerrar el partido con un 4-4-2? Pero a veces te tenés que dar cuenta de que te están matando. Tampoco hay que ser inocente.

—¿Tenés en cuenta a Riquelme para la Copa?

—Acá hay jugadores a los que yo les tengo mucha confianza y que no juegan en sus clubes, como Mascherano y Gabriel Milito. Sería mejor que jugaran, pero el único puesto por el que me preocupo si no tiene continuidad es el arquero. Ahora, si vos estás un año sin jugar… Pero mi enganche podría ser Riquelme, está dentro de mis planes. Mi esquema tiene un enganche. Ese es un problema que tengo, y eso lo tienen que decir ustedes: ¡me faltan los jugadores!

—Que le queda a Quinteros en Bolivia, entonces…

—Pero Bolivia es Bolivia, y Argentina, Argentina.

Las críticas. Hay un aspecto que lo corre de sus modos siempre amables. “Aunque se diga que no tengo pergaminos para dirigir a la Selección, a mí me eligieron por algo”, se planta.

—¿Te molesta lo de los pergaminos?

—Yo siempre voy a entender la crítica si es de fútbol…

—No contestaste.

—No, no me molesta. No soy una monedita de oro como para que me quieran todos. No estoy de acuerdo con que tenés que salir campeón del fútbol argentino para dirigir a la Selección.

—Da la impresión de que nunca te enojás.

—Pero me enojo, sí. A veces le digo a Coco (Ventura, jefe de prensa): “No te hagás problemas con lo que dicen”. Un ejemplo de lo que me molesta: en una práctica antes del partido con España, un día en el que llovía, se armó todo acá adentro, con café y todo, para que los periodistas no se mojaran; pero prendo una radio, y hay un gordo que dice que los periodistas se mojaron. Tenía ganas de llamarlo y decirle: “Gordo, ¿por qué inventás?”. Me enojé y le dije a Coco: “¿Para qué les das café si después nos matan?”

—Otra vez: ¿no sos demasiado diplomático?

—Quedate tranquilo que les contesto a todos. Al que me mata, al que no…

—Pensaba en Maradona.

—¿En qué?

—En Maradona.

—No entro en esas polémicas, no quiero. No soy un tipo polémico. Es difícil que me encontrés, difícil que me encontrés…

(fuente: www.perfil.com)
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