Todas las apostillas sociales del Agasajo de la Vendimia

Es uno de los meetings empresariales y políticos del año. En una carpa especialmente preparada para la ocasión, y enmarcados en el bello paisaje de la bodega Dante Robino, las charlas y los grupitos se multiplicaron. Todas las perlitas, y la mejor galería de fotos, aquí, en MDZ.

El agasajo de la Vendimia estuvo a pleno. Todos los presentes -aunque retrasado- disfrutaron el encuentro empresarial y político que es un clásico del calendario vendimial. La cita, en esta oportunidad, fue en la recientemente inaugurada Bodegas Dante Robino.

Los ministros Enrique Meyer y Julián Domínguez llegaron con el gobernador Celso Jaque y fueron recibidos por Angel Vespa -presidente de Bodegas de Argentina- y los hermanos Ignacio y Rafael Squassini, dueños de Bodegas Dante Robino.

Las apostillas del encuentro, que fueron muchas y jugosas, las acercamos en esta nota de Sociales, además de una nutrida galería de imágenes con todos los presentes. 

Pino Solanas llegó acompañado de su llamativa esposa.

Sofocante. La carpa en donde se celebró el ágape no fue fácil de sobrellevar. Es que el pesado clima -por la conjugación del calor y la humedad-, sumado a la lluvia que amenazó caer en todo momento -hubo finas lloviznas- transformaron la estadía en el improvisado salón en un horno que pocos resistieron. ¿La solución? Escuchar los discursos y conversar afuera, en los jardines (muy agradables, por cierto.)

El día en que los políticos tomaron Robino. A pesar de que las invitaciones cursadas contemplaron a empresarios, artistas, miembros de la sociedad civil mendocina y bodegueros; esta vez el rubro político acaparó el protagonismo. Quizás debido al fuerte año electoral, el comentario periodístico generalizado fue la masiva asistencia de funcionarios nacionales, provinciales y municipales, legisladores y posibles candidatos.

Beodos tempraneros. Quizás el calor antes mencionado, el clima festivo propio de la Vendimia o las charlas y acuerdos políticos que evidentemente se generan fueron algunas de las causas para que muchos de los invitados bebieran sin moderación. ¿El resultado? A las 16, todavía no se servían los platos principales y muchos ya estaban con naricitas rojas cantando y saludándose como amigos entrañables.

El ministro Raúl Mercau acompañado por dos parejas que posaron para la foto. Mercau, como siempre, muy sonriente.

Chau corbata. La constante en el look de los caballeros fue la informalidad. Si bien la mayoría uso camisa y saco, casi ninguno optó por usar corbatas. 

Falta de respeto. Cdo el Ministro de Agricultura Julián Domínguez tomó la palabra al momento de los discursos, antes debió pedir enérgica y encarecidamente que todos hicieran silencio y que por favor prestaran atención.

El momento fue bastante incómodo, pero el bullicio y la falta de interés de los presentes fue notable. Ya Angel vespa, que había hablado antes, hizo incapié en la necesidad de "aguantar un poquito para que los oradores se expresen", a pesar del hambre y el cansancio.   

¡Mozo en apuros! Imposible resistirse a las bondades del vino argentino y más en un acontecimiento del rubro. Un joven mozo era el encargado de sostener una bandeja con varias copas e Malbec, dispuestas sólo para el brindis entre las autoridades al término de los discursos. Pero, algunos apresurados en beberlo, se acercaron a la bandeja con intención de retirar una copa y el responsable del servicio tuvo que ejercer el autoritarismo para no perder ninguna copa. 

El menú. Bajo el concepto de la finger food y los pequeños platos, que permiten almorzar de pie, la chef Graciela Hisa y su equpo prepararon una variedad de empanadas -mendocinas, de conejo, pasteles de carne fritos y de trucha y verduras en juliana con masa philo-.

Luego, las tentaciones gastronómicas continuaron con bruschetas de rúcula, jamón crudo y virutas de queso regiano; focaccia de hierbas con tomaticán cuyano y jabalí ahumado, verduras al rescoldo gratinadas con queso fontina y duela crocante con carpaccio de lomo y alcaparras fritas.

No faltó nadie al Agasajo de Vendimia.

La variedad de tarteletas está compuesta de mini quiche de ricota asada, lomito ahumado y especias, mini pastel de papas, pastel de humita y caprese con albahaca y tomate fresco. Los pinchos, entretanto, son de queso de cabra, tomate cherry y albahaca; mollejas al verdeo y oliva con cascaritas de limón, mini brochette de lomo y salsa criolla, pollo y panceta ahumada con crema ácida y ciboulette y bondiola de cerdo y salsa de mostaza de Dijon.

Finamente las cazuelitas que se sirvieron fueron de choclo amarillo y carne de cerdo, trucha fileteada y risotto de quinoa con hongos, escabeche de conejo, carne a la olla con salsa pebre y cordero braseado y papitas plomo.

Los postres, lo más esperado. Muchos se confesaron "dulceros", y más al conocer los diferentes mini-postres a degustar: sopa de melón y albahaca, granita de Chardonnay y maracuyá, ciruelas al Malbec y crema helada, flan de coco y dulce de leche, mini rogel, mini torta de chocolate y el clásico postre vigilante.       

La perlita del final. El regreso fue bastante accidentado debido a la lluvia que, finalmente, llegó. Para trasladar a los invitados al sector de estacionamiento, un simpático carrito de la bodega permitía que no se mojaran. Una de las tantas parejas que lo esperaba bajo un paraguas era la de Omar Parisi y Marisa Garnica. 

De golpe, Marisa dijo:"Omar, vamos, empecemos a caminar. ¡Mirá quienes están atrás! A ver si todavía encima, nos toca compartir el carrito con ellos".  Y ahí nomás arrancaron. ¿Qui{enes eran los que se acercaban? Omar De Marchi y amigos.

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