Preocupación empresaria: trabas a la importación

El próximo miércoles comenzará a regir la resolución 45, que fija trabas para artículos electrónicos, motocicletas, productos metalúrgicos, hilados y tejidos, tornillos, bicicletas, automóviles y autopartes, entre otros. Las licencias, según el Gobierno, se aplicarán sobre sectores en los que el país está en condiciones de satisfacer la demanda local y contempla excepciones para determinados productos, como se decidió anteayer sobre las autopartes

El Gobierno aplicará 200 nuevas licencias no automáticas a las importaciones para tratar de suavizar el deterioro del superávit comercial, en una decisión que generó fuerte preocupación entre los empresarios y escepticismo en los economistas por su impacto negativo sobre la inflación y las inversiones.

El próximo miércoles comenzará a regir la resolución 45, que fija trabas para artículos electrónicos, motocicletas, productos metalúrgicos, hilados y tejidos, tornillos, bicicletas, automóviles y autopartes, entre otros.

Se trata de un salto del 50% respecto de las 400 licencias en vigor desde 2008, que, según el Ministerio de Industria, produjo un efecto positivo de US$ 1550 millones en términos de sustitución de importaciones desde 2008. "Desde el Estado nacional, se aplica la administración del comercio como una forma de orientar a la sustitución de importaciones, generar más producción y más trabajo en la Argentina", dijo la ministra de la Industria, Débora Giorgi, en un mail enviado a La Nacion.

Las licencias, según el Gobierno, se aplicarán sobre sectores en los que el país está en condiciones de satisfacer la demanda local y contempla excepciones para determinados productos, como se decidió anteayer sobre las autopartes.

Se busca, aunque no se afirme en forma explícita, desacelerar la caída del superávit comercial, que pasó de US$ 16.980 millones en 2009 a US$ 12.057 millones en 2010, y está proyectado en US$ 9868 millones para este año, según el presupuesto.

Sin embargo, para los especialistas consultados por La Nacion, los efectos colaterales son extensos: el aumento de los precios internos -pese a las advertencias formuladas por Giorgi a los sectores beneficiados-; la "incertidumbre" sobre las reglas de juego para importar -ya que no hay un plazo único-, y, finalmente, escasos beneficios en el superávit.

Otra consecuencia mencionada en voz muy baja es un posible aumento de la discrecionalidad en la gestión de los permisos para poder ingresar los productos alcanzados por las licencias.

Por supuesto que las empresas más afectadas son las que importan la totalidad de su producción y que no pueden cumplir con el pedido del Gobierno de equilibrar el ingreso y egreso de dólares.

El contexto no resulta aleatorio, ya que, con este instrumento de protección, el Gobierno busca restarle presión al Banco Central en el mercado monetario, mientras la fuga de divisas se mantiene en un promedio de US$ 1000 millones mensuales. Desde una cámara que agrupa a varias firmas multinacionales admitieron que "existe una altísima preocupación porque en los hechos aumentan los plazos de importación de 30 días hasta cinco meses". En 2010, los productos alcanzados por las licencias vigentes demoraron entre 82 y 98 días para ser aprobadas, según las estimaciones privadas.

Pero ahora prevén que, en un año electoral y con un mayor faltante de dólares, el plazo sea mayor. Por esa razón, surgió la versión que indicaba que un importante fabricante norteamericano del sector informático estaba analizando su continuidad en el mercado local.

El presidente de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), Diego Pérez Santisteban, admitió que "hay preocupación" entre varias firmas privadas y relativizó los beneficios pregonados por el Gobierno en materia de sustitución de importaciones. "Esto complica los planes de aumento de producción de la industria", expresó.

Abel Viglione, de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), subrayó: "Con la fuga de divisas, el Gobierno necesita más que nunca del superávit cambiario, sobre todo, si la balanza comercial baja a los 9000 millones de dólares".

Carlos Melconian agregó: "Es poco probable que logren algo para mejorar la balanza en términos sustanciales; podrán pasar de US$ 10.000 millones a 11.000 millones, pero no a US$ 15.000 millones". Además, advirtió, "son parches, ya que al sector que tiene las licencias, al mismo tiempo, no le dejan subir los precios internos mientras le crecen los costos".

Rogelio Frigerio, de Economía & Regiones, agregó: "Estos sectores, en general, ya están protegidos por la apreciación del real, así que la medida no es para proteger a la industria; además, las importaciones van a seguir creciendo por la apreciación cambiaria local y esto desalienta la inversión, que se venía recuperando por la mejora del PBI y la apreciación".

Pero el jefe del sindicato textil, Jorge Lobais, destacó que "las licencias permitieron la subsistencia de las industrias textil, calzado y tejidos desde 2006".

Barbies y Power Rangers que no pueden entrar

La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) suspendió preventivamente del registro de importadores y exportadores de la Aduana a la firma Mattel, importador de juguetes que distribuye las líneas de Barbie, Mattel Disney y Power Ranger, entre otros. Según el organismo que conduce Ricardo Echegaray, le decisión se tomó por el presunto incumplimiento en la presentación de certificados de origen de la mercadería en 39 operaciones de importación documentadas en la zona franca La Plata. La empresa comercializa las marcas Fisher Price, Barbie, Max Steel, Mattel Games, Mattel My Scene, Mattel Match Box, Mattel Barney, Ban Dai, Mattel Backyardigans y Bandai.
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23 de agosto de 2017 | 03:02
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