Las calles mendocinas regalaron miles de historias

La Fiesta de la Vendimia es un evento que reúne personas de todas las edades, nacionalidades y clases sociales. El colorido de los carros, la música y la belleza de sus reinas invita, a todos por igual, a disfrutar de esta fiesta popular.

Durante el recorrido que realizan los carros por las calles céntricas, se pueden hacer muchas observaciones. Acá contamos algunas:

Ovación
Es lo que recibió la reina saliente, María Flor Destéfanis, en el momento que su carro comenzó viaje. La multitud la despidió con mucho cariño y ella, en respuesta, dejo salir su emoción en algunas lágrimas.

Concentraciones
En calle San Martín y José Vicente Zapata se concentraron los carros; en ese punto todavía el transito por la vereda era tranquilo a las 21. Al avanzar, casi en la Peatonal, se hacía casi imposible caminar. La calle y sus veredas estaban completamente repletas de jóvenes, adultos y niños que esperaban, expectantes, poder recibir algo de lo que las soberanas repartían. Ya por calle Las Heras, el descongestionamiento era notable, pero durante el trayecto, la cantidad de personas volvió a ascender de manera considerable.


Tradición infaltable
El las veredas se podía ver a las personas con sus respectivas heladeritas, sillas desplegables y “cestos artesanales” de los más variados. En un clima muy familiar los espectadores disfrutaron de un picnic muy tradicional.

Por supuesto, que otros optaron por la infalible mesa de café o de restaurante, donde además de comer y beber, disfrutaban el paso de los carros. Eso si, muchos turistas se mostraron conformes con los precios que cobraban los negocios gastronómicos. Llamativo.

Pequeñas Reinas
A lo largo de toda la calle San Martín hubo pequeñas reinas con capas de los más diversos colores, coronas y cetros. En San Martín y Peatonal Sarmiento había un pequeño puesto que vendía todo lo necesario para convertir a las niñas que paseaban por allí en las reinas de la noche.



Calor
Entre tanta multitud el intenso y sofocante calor se hizo sentir. En un puesto de revistas, ubicado en San Martín y Peatonal, una mujer se desmayó y fue atendida de urgencia por personal de emergencias. Por suerte, y a pesar de todos los pronósticos, la lluvia no se hizo presente por más que el cielo se mostró permanentemente encapotado.

Vendedores ambulantes
Otro condimento que no podía faltar son los vendedores, ofreciendo desde globos, juguetes luminosos hasta pequeñas capas y coronas. Debido los pronósticos del tiempo, que se dieron a conocer en los últimos días, algunos optaron por la venta de paraguas y, a falta de lluvias. Por desgracia para ellos, debieron guardarlos hasta próximo aviso.

Generaciones de vendimiadores
A lo largo del camino, se hizo notable, la presencia de diferentes generaciones. Personas mayores que disfrutan una vez más del espectáculo, jóvenes curiosos que pasean de un lado al otro sin rumbo definido, niñas que sueñan con llegar a ser reinas, adultos con niños en sus hombros y cestos en busca de algún recuerdo de la Vía Blanca.

Producción periodística: Victoria Martínez

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20 de octubre de 2017 | 07:47
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