El Mellizo Guillermo tiene todo para ganar

" Sólo un estúpido puede comparar eso" , respondió Guillermo Barros Schelotto. Áspero para hablar y escurridizo como en la cancha para evitar cualquier tipo de complicidad en el diálogo, no fue nada complaciente ante un intento de paralelismo que tenía dosis iguales de lógica y de malicia. " , expresó contundente.

" Sólo un estúpido puede comparar eso" , respondió (me respondió) Guillermo Barros Schelotto. Aspero para hablar y escurridizo como en la cancha para evitar cualquier tipo de complicidad en el diálogo, no fue nada complaciente ante un intento de paralelismo que tenía dosis iguales de lógica y de malicia.

Si Juan Sebastián Verón, cuando regresó a Estudiantes en 2006, declaró que su club tenía que tomar como ejemplo a los que hacían las cosas bien -Boca, en aquel tiempo- y pocos años después se mostraba orgulloso de que ahora fuera su propia institución el modelo, ¿pensaba el Mellizo que él mismo podría ser la Bruja del Lobo y, en ese caso, a quién tomaba como modelo?

"Somos tan distintos Verón y yo como Estudiantes y Gimnasia. Es como pretender comparar a la Argentina con Estados Unidos. Y Gimnasia no tiene que tomar como ejemplo a nadie. Sólo tiene que ser Gimnasia" , contestó, antes de rematar con aquello de la estupidez del intento.

En realidad, no faltan diagonales que cruzan las historias de los dos máximos ídolos del fútbol platense de la actualidad, aunque también es cierto que sus vidas -sus motivaciones, sus futuros- recorren calles perfectamente paralelas.

"En mayo vuelvo. Pero no quiero jugar ni en Boca ni en River. Si me voy de una liga tan competitiva como la italiana, no quiero empezar de cero otra vez... Yo prefiero estar tranquilo, con mi familia, y en Estudiantes" , decía Verón, allá por enero de 2006, y después de todo lo sucedido en los últimos tiempos habrá que reconsiderar que entendía por tranquilidad. Un título local apenas llegó y otro hace apenas unos meses, con una Copa Libertadores en el medio, lo puso en un pedestal que hoy le permite observar todo desde más allá del bien y del mal. A los 35 años (cumplirá 36 el próximo 9 de marzo) ya sabe lo que será, o intentará ser, en el futuro mediato: presidente de un club del que ya es, en realidad, algo más que eso, dada su indiscutible infuencia.

"No vengo a jugar: vengo a dar la cara, a aportar lo mío para sacar al club de la situación en la que se encuentra hoy: fue saqueado y vengo a aportar mi granito de arena para una reconstrucción que recién empieza y que llevará un largo tiempo" , decía Barros Schelotto ayer nomás, en enero de este año, cuando finalmente aceptó el desafío de abandonar su apacible exilio norteamericano para zambullirse en las turbulentas aguas en las que rema media La Plata. A los 37 años (cumplirá 38 el próximo 4 de mayo) ya sabe lo que hará, o intentará hacer, dentro de apenas cuatro meses: "DT. Presidente del club podría ser, pero después de los 50" .

Puede perderse este clásico Juan Sebastián Verón por ese tobillo rebelde. Tiene margen.

Puede perder este clásico Guillermo Barros Schelotto, por los caprichos del fútbol. En realidad, desde que decidió volver, por la forma y el momento en que lo hizo, tiene todo para ganar. Un reproche sonaría estúpido.
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13 de diciembre de 2017 | 12:29
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