Kadafi dice que combatirá “hasta el último hombre”

La difícil situación en Libia tiende a complicarse día a día. El líder Muammar Kadafi ordenó esta mañana una contraofensiva con la que busca recuperar parte del oriente del país, ocupado por los rebeldes que a esta altura lo gobiernan con una administración paralela a la del hombre que se niega a abandonar el poder. En esa misma línea, advirtió que combatirá “hasta el último hombre y la última mujer”. 

Tropas fieles al gobernante afirmaron hoy haber reconquistado la terminal petrolera de Marsa Bregal, a 800 kilómetros de Trípoli. Y según canales de TV, las fuerzas leales a Kadafi recuperaron también el control de las ciudades noroccidentales de Gharyan y Sabratha, cerca de la capital.
 
Hoy el líder libio celebró junto a un grupo de seguidores los 34 años del gobierno popular. Y dio un discurso transmitido por televisión en el que fue desde el extremo de denunciar un intento de fuerzas foráneas por apoderarse del petróleo de su país y advertir que combatirá la rebelión “hasta el último hombre y la última mujer” hasta el de insistir en que es mentira que en el país haya manifestaciones en su contra o problemas internos.
 
En medio de esos dos extremos, Kadafi insistió en que el poder en Libia es del pueblo y él es un “símbolo del pueblo libio” y no un presidente y en que, por lo tanto, no tiene un mandato al que renunciar. Según el autócrata, el mundo no entiende la “democracia directa” de su país, esbozada en su “libro verde”. "El sistema libio pertenece al pueblo y nadie puede ir contra la autoridad del pueblo. La gente es libre de elegir. Kadafi no es un presidente que pueda renunciar y ni siquiera tiene un Congreso que disolver. Los extranjeros quieren que Kadafi renuncie. Pero, ¿a qué? Kadafi es el símbolo del pueblo libio y el pueblo libio lo entiende así”, expresó hablando de sí mismo en tercera persona en un discurso en el que varias veces repitió: “Hermanos, celebremos, Alá, Muammar, Libia”.
 
Los rebeldes ya controlan varias partes del país, sobre todo en el Este pero también a apenas decenas de kilómetros de la capital, y de que incluso han formado una suerte de gobierno paralelo que mantiene en funcionamiento los bancos y hasta reinició las exportaciones de petróleo. Y esta mañana las fuerzas leales al líder lanzaron una contraofensiva para tratar de recuperar terreno en una guerra intestina que ya habría dejado unos mil muertos.
 
Pese a todo ello, el líder insistió que no hay problemas internos en Libia ni “manifestaciones en Al Baida y Bengazi”. Y denunció que detrás de esas “falasas informaciones” sobre las revueltas hay un “complot para quedarse con el petróleo y la tierra libia”.
 
Kadafi pidió además a la ONU que envíe una comisión de investigación a Libia para examinar las acusaciones de haber matado a manifestantes pacíficos y repitió que detrás de los desórdenes en Libia “está Al Qaeda”.
 
En medio de una ofensiva de varios países que ya reclaman la intervención de la OTAN en Libia, Kadafi buscó además exacerbar el sentimiento nacionalista que sabe que esa acción podría llegar a despertar en su país. “Quieren hacernos volver a ser esclavos como éramos bajo los italianos. No lo aceptaremos nunca. Entraremos en una guerra sangrienta y miles y miles de libios morirán si Estados Unidos o la OTAN entran en el país”, disparó.
 
Durante su discurso, desmintió haber lanzado una contraofensiva. Pero casi inmediatamente  un comunicado de la televisión de Estado confirmó que las tropas gubernamentales retomaron el control del puerto y aeropuerto de Marsa Brega, donde los rebeldes dicen haber rechazado el ataque. La situación es de incertidumbre en un lugar que permanece inaccesible para la prensa.
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18 de agosto de 2017 | 11:04
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