La discusión por las candidaturas del PJ gana en vértigo con la Vendimia

La fiesta máxima de los mendocinos encuentra a los justicialistas en pleno proceso electoral, donde el panorama es incierto, pero deberá aclararse en no más de 15 días. Qué obstáculos tiene Jaque para ser el "Gran Elector". Las particulares derivaciones de la interna en un departamento preciado: Godoy Cruz.

El vértigo por la definición del candidato a gobernador acompañará a Celso Jaque y los peronistas locales en la semana de la Vendimia, la más importante del año para Mendoza.

No es casual que el gobernador haya declarado antes del prólogo de los eventos vendimiales que será el “gran elector” del candidato, además de formalizar sus pretensiones de volver al Congreso de la Nación, cuando termine su mandato. En su entorno están convencidos de que mejoró la gestión y además aspiran a capitalizar en octubre el arrastre de la buena imagen que ostenta la presidenta Cristina de Kirchner.

Además hay una razón doméstica para que el gobernador alimente su ánimo: el público hasta ahora no lo chifló en las fiestas de la Vendimia departamentales, aunque todavía le falta superar la traumática prueba del anfiteatro Frank Romero Day, donde hasta aquí no logró salir ileso.

Como sea, el gobernador mandó esta semana un mensaje a su partido. Aunque otro problema radica en que hasta ahora ese mensaje no se ha traducido en un alineamiento general detrás de su figura. Por el contrario, la disputa electoral vibra en el partido y se mantendrá así durante las próximas dos semanas, pronostican en el PJ.

El justicialismo está partido en tres y si se analizan estas porciones hacia adentro, las divisiones se multiplican más aún.

El gobernador, su secretario Alejandro Cazabán y el grupo de funcionarios-candidatos forman un equipo. Los azules, el presidente partidario, Rubén Miranda, y Omar Félix, de San Rafael, constituyen otro. Y el secretario Ambiental Guillermo Carmona y sus aliados, el último grupo.

¿Quién puede volver a unir al peronismo? Ninguna percepción positiva de la gestión ha sido  acompañada hasta aquí por comentarios que respalden la capacidad de Jaque para ejercer un gran liderazgo político en su partido.

Semana de novedades. A pesar de sus problemas internos, el peronismo mendocino aportó dos noticias políticas importantes esta semana. La primera fue la definición de la fecha de las elecciones internas del PJ, que se realizarán el 15 de mayo.

El consejo partidario, presidido por Rubén Miranda (junto a Alejandro Cazabán en la foto), estableció que ese día deberán elegirse los candidatos para las elecciones de octubre a todos los cargos, tanto provinciales como nacionales. Eso dijo la resolución, aunque los peronistas no pueden disimular la existencia de un debate áspero sobre uno de sus aspectos. La discusión gira en torno a la definición de los candidatos a diputados nacionales y, en especial, la candidatura a primer parlamentario nacional que pide para sí Celso Jaque.

La ley electoral nacional marca que los cargos nacionales se definirán en las primarias abiertas y obligatorias del 14 de agosto, por lo cual toda decisión del PJ mendocino que se tome en las internas de mayo quedará de alguna manera en suspenso hasta entonces.

Pero éste sería un problema meramente formal si no fuese que la postulación de Jaque a diputado nacional tiene efectivamente sus detractores internos.

A lo que hay que sumar la injerencia nacional que todos esperan. La Casa Rosada exigirá que los dirigentes que aspiren a ocupar bancas en el Congreso fortifiquen la tropa oficialista, si es que logran su cometido. Y para revisar las listas van a tener tiempo hasta agosto.

Las encuestas pueden jugar también un papel fundamental en esta discusión. Sólo basta tener en cuenta el hecho de que, en la tradicional lista sábana, los candidatos a diputados nacionales irán inmediatamente después de la fórmula de presidente y vice.

¿Alguien podrá darse el lujo de ubicar allí un candidato que no ofrezca garantías en las mediciones de campaña?

El portazo "no definitivo” de Bermejo. La otra noticia peronista de la semana fue la renuncia de Adolfo Bermejo a su candidatura a gobernador. En el anuncio de su decisión, el senador nacional cargó las tintas contra Jaque (el mismo que quiere ser el gran elector) por fomentar las divisiones en el justicialismo provincial y dijo que “no están dadas las condiciones” para que se postule en octubre.

La gran duda es si esa fue la última palabra del maipucino.

Unas horas después, sus seguidores comenzaban a analizar los matices de sus declaraciones en busca de evitar el bajón. Ahora hay varios en la Línea Azul que creen que esas "condiciones" que lo retiran de la disputa pueden cambiar. Uno de ellos es el jefe del bloque de diputados justicialistas, Carlos Bianchinelli (foto), quien ha asumido la misión de “hacer todo lo posible para que Adolfo pueda ser el candidato, porque esto no es un tema terminado”.

Bianchinelli asegura que Bermejo es el peronista con mejor imagen y hasta arriesga la posibilidad de que constituya una fórmula potencialmente con el ministro Carlos Ciurca, figura del comando lasherino. El empeño del jefe de los legisladores oficialistas en la Cámara Baja puede hacer dudar del anuncio de su jefe político, aunque Bianchinelli reconoce la existencia de un obstáculo en el camino: la falta de avales de la Casa Rosada, donde ha recibido críticos por diferentes posturas rebeldes en el Senado.

Quizás la posibilidad de la vuelta de Bermejo al ruedo sea una maniobra azul para posicionar mejor al sector en la negociación de los cargos con Cazabán. Pero quién puede asegurarlo en el este momento Lo cierto es que en la trinchera que maneja el por ahora indescifrable Juan Carlos Chueco Mazzón apuestan a que se solidifique el acercamiento entre cinco intendentes (Rubén Miranda, Alejandro Abraham, Omar Félix, Alejandro Bermejo y Jorge Giménez). Y sueñan tal vez con un “operativo clamor” de los jefes comunales a favor del candidato a gobernador en duda.

En este sentido, habrá que seguir de cerca los pasos de Abraham. El intendente de Guaymallén no sólo tiene diálogo con los intendentes, sino con el propio Cazabán. Y sus declaraciones públicas sobre la interna recientes sólo han mostrado una vocación unificadora del partido, sin que quede a la vista si se inclina por el bando de sus colegas intendentes o el del Gobierno.

Que florezcan mil internas. Si en la pelea principal del justicialismo hay divisiones, el panorama es acorde en los departamentos.

Uno de los distritos donde el peronismo buscará dar pelea es Godoy Cruz, hoy conducido por uno de los precandidatos a gobernador del radicalismo: Alfredo Cornejo. Pero hay por lo menos cinco postulantes para el cargo.

Puede decirse que el que tiene mejores chances es Marcelo Costa, presidente de la OSEP. No obstante, hace poco apareció un competidor que asusta, en especial por el peso de su apellido: Pablo Cazabán, hermano del poderoso secretario general de la Gobernación.

Lo curioso es que, según pudo constatar este diario, Cazabán Pablo no es el crédito de Cazabán Alejandro en Godoy Cruz. Costa lo sabe y ostenta este respaldo sin pudor: “Tengo el apoyo del Chiqui y del gobernador, Pablo trabaja por su cuenta”, aseguró a MDZ. En tanto, su competidor no atendió el teléfono para tener la oportunidad de refutarlo.

Costa promete pelear para lograr la unificación del PJ en el departamento, aunque el justicialismo de Godoy Cruz tiene razones ajenas a la política para permanecer dividido.

El delicado estado de salud del dirigente Ariel Guirín, quien sufrió varios infartos hace más de un año y no pudo recuperarse, destruyó la posibilidad de evitar la confrontación interna.

A Guirín (foto), quien supo ser famoso por comandar grupos de “aplaudidores de Jaque” en la Fiesta de la Vendimia, lo echaron de la dirección de Juventud por un escándalo en un boliche, pero tras esta caída recaló junto a Costa en OSEP. Y el jefe de la obra social de empleados públicos valora el trabajo político que desde allí hacía.

“Guirín era el nexo con la gente del Pablo Cazabán, pero lamentablemente eso se perdió con el accidente”, explica Costa, con un suspiro triste que parece decir que el destino a veces marca caminos que la política no puede torcer.

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23 de agosto de 2017 | 01:32
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