El ferroviario Pedraza negó los cargos de Fiscalía

El gremialista fue detenido en la madrugada del martes en su exquisito departamento de Puerto Madero donde un metro cuadrado no cuesta menos de cuatro mil dólares. En el mismo momento, la justicia también arrestaba a su mano derecha, Juan Carlos “Gallego” Fernández y al delegado Claudio Alcorcel, sospechados de coordinar y organizar la fuerza de choque que atacó a los tercerizados y militantes del Polo Obrero que se manifestaban el 20 de octubre pasado

Faltaba poco para la medianoche cuando José Ángel Pedraza terminó de escuchar los hechos y pruebas que llevaron a la jueza Susana Wilma López a detenerlo acusado de ser el presunto “instigador” del crimen de Mariano Ferreyra. En el momento en que las preguntas empezaron, el sindicalista que maneja la Unión Ferroviaria (UF) desde hace 25 años sostuvo que es inocente y consideró que detrás de esta causa hay una “motivación política” que pretende involucrarlo, según relataron a Clarín fuentes con acceso al expediente. Ayer, su defensa pidió la excarcelación que será resuelta hoy por la jueza.

El gremialista fue detenido en la madrugada del martes en su exquisito departamento de Puerto Madero donde un metro cuadrado no cuesta menos de cuatro mil dólares. En el mismo momento, la justicia también arrestaba a su mano derecha, Juan Carlos “Gallego” Fernández y al delegado Claudio Alcorcel, todos sospechados de coordinar y organizar la fuerza de choque que atacó a los tercerizados y militantes del Polo Obrero que se manifestaban en las vías de la línea Roca del Ferrocarril el 20 de octubre pasado.

En este expediente, ya hay siete miembros de esa patota que están detenidos y procesados. Tanto a Pedraza como a Fernández los defiende Carlos Froment, el abogado que ayer pidió la libertad de los dos por considerar que “no corrían riesgo de escaparse ni de obstruir la investigación”.

Durante su declaración, el martes por la noche, Pedraza escuchó decenas de preguntas sobre sus vínculos con las cooperativas que prestan servicios para el funcionamiento de la línea Roca y que son las que contratan a los tercerizados como los que manifestaban cuando mataron a Ferreyra. Lo que más ocupa a la jueza y al fiscal Fernando Fiszer es la cooperativa Unión del Mercosur, allanada el 11 de febrero pasado en un procedimiento conjunto que incluyó el piso de Pedraza, la casa de Fernández y la Unión Ferroviaria. Esa cooperativa tiene en su directorio a dirigentes de la UF. Entre lo recolectado en los allanamientos y el análisis de escuchas telefónicas, los investigadores entienden que en su relación con esa cooperativa contratante de los tercerizados podría estar la motivación para organizar una fuerza de choque que ataque a los manifestantes. Pedraza, según fuentes del caso, reconoció alguna relación -supuestamente ya terminada- con la cooperativa.

A pesar de insistir en que no había ningún elemento de prueba en su contra, el dirigente confirmó que estaba en la sede de la UF el 20 de octubre, cuando la patota disparó contra Ferreyra e hirió gravemente a Nelson Aguirre, Ariel Pintos y Elsa Rodríguez. Por estas tres víctimas, los cargos contra el sindicalista suman también la tentativa de homicidio. Según el ferroviario, ese día participó de un Congreso en la UF auspiciado por la revista Rieles y -dijo- se enteró del crimen después del mediodía cuando Ferreyra ya estaba muerto y los baleados en el hospital.

Su respuesta a este punto era importante porque la justicia considera que reunió las pruebas suficientes para sostener que desde la UF, Pedraza coordinó con Fernández -que también estaba en la UF ese día- todos el operativo para “frenar” a los tercerizados. En la causa, está probado que Fernández habló demasiadas veces con Pablo Díaz, un delegado que también está detenido y acusado de ser quien daba las órdenes a la patota. Hay numerosos testigos que aseguran que él ordenó que sacaran “los fierros” para disparar.

Al momento de la indagatoria, Fernández reconoció los llamados que mantuvo con Díaz pero dijo, según revelaron fuentes del caso, que “se trataba de los llamados naturales que puede recibir un dirigente cuando se está produciendo una manifestación espontánea de su gente”. A pesar de la sólida prueba que hay sobre este punto, aún sostiene que la patota era una aglomeración espontánea de simpatizantes ferroviarios.

Pedraza entró al juzgado de López a las ocho y media de la nochedel martes. Lo habían detenido a la madrugada y esperó en Tribunales más de diez horas hasta que se sentó frente a la magistrada, el fiscal Fernando Fiszer, los secretarios judiciales y su abogado. Todavía vestía el pantalón negro, la camisa blanca de mangas cortas y los zapatos marrón oscuro que tenía cuando se lo llevaron de su casa.
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18 de diciembre de 2017 | 09:08
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