Algo está fallando en la Colonia Penal

Los reiterados incumplimientos de los internos a sus responsabilidades en los regímenes de libertad vigilada o salidas transitorias genera preocupación en los vecinos y en toda la comunidad. Enterate qué dice la Ley 24.660 que regula el contexto en el que estos hechos se producen.

En los últimos días se han producido varios incidentes protagonizados por internos de la Cárcel de San Rafael, que están gozando de los benficios que prevée la Ley 24.660 que regula el régimen de ejecución de cumplimiento de la pena privativa de la libertad. Ocurre que el desconocimiento que la sociedad tiene respecto de los postulados de esta Ley, sumado a que mucha de la información que se divulga a través de los medios es érronea, genera preocupación en la sociedad respecto de lo que es interpretado como una fuga, cuando técnicamente no lo es, aunque; claro, el límite es muy sutil y difícil de percibir.

Ocurre que la Ley en su artículo 1 establece que:

La ejecución de la pena privativa de libertad, en todas sus modalidades, tiene por finalidad lograr que el condenado adquiera la capacidad de comprender y respetar la ley procurando su adecuada reinserción social, promoviendo la comprensión y el apoyo de la sociedad.

El régimen penitenciario deberá utilizar, de acuerdo con las circunstancias de cada caso, todos los medios de tratamiento interdisciplinarios que resulten apropiados para la finalidad enunciada.

La normativa prevé un cúmulo de presupuestos de estudio de la condición psico-social y observación de la conducta del interno, con la intención de que pueda reinsertarse en la sociedad de la manera más rápida posible, asumiendo el riesgo de que estas intenciones puedan ser torcidas por la inconducta de los involucrados.

Tan amplio es el concepto del legislador, que la norma en su artículo 16, refiriéndose a la naturaleza y fundamentos del beneficio del régimen de salidas transitorias, después de enumerar al tiempo, al motivo y al nivel de confianza como justificativos del beneficio, termina considerando como última opción a la palabra de honor del condenado para otorgarlo.  

El punto es que los postulados que la Ley contempla, en la actual situación de descomposición moral que la sociedad muestra en muchos de sus aspectos. termina siendo algo muy cercano a la utopía, o al menos, un mandato de cumplimiento casi imposible.

Todo parece indicar que los internos, en su mayoría personas que han crecido en un contexto de marginalidad y exclusión, terminan interpretando esos beneficios como algo que los induce a perseverar en el camino del delito, aprovechando esos beneficios para persistir en su conducta desviada, antes que capitalizarlos como un estímulo para reinsertarse en la sociedad e intentar una forma de vida que les perimte desarrollarse con dignidad y nobleza.

Aunque la opinión pública termina considerando a todos los episodios como fugas,  por las razones explicadas, técnicamente sólo uno de los cuatro útlimos episodios puede considerarse como tal.

Tal es el caso que ocurrió el último sábado a las 19:30, cuando se fugó un interno de apellido Arana Paez que recién habia arribado a la Colonia Penal. El señor Arana cumplía una condena de 3 años por robo agravado y la misma se extinguía en Diciembre del 2011. El hombre se habría fugado por uno d elos costados que no tiene alambrado y desconoce su paradero.

Otro caso fue el de el preso de apellido Chacón Arroyo, quien no regresó de su salida transitoria y el domingo por la tarde a las 19:30 personal de la Penitenciaria lo fue a buscar a su domicilio y éste no estaba, y por lo explicado anteriormente, éste no es un caso que pueda catalogarse como una fuga técnicamente, aunque tiene las similares implicancias. Este interno se presentó espontáneamente el martes por la mañana, con lo cual, perdió todos los beneficios que le otorgaba la Ley y actualmente se encuentra alojada en la cárcel.

Las salidas transitorias las determina un Juez que se basa en los informes que brinda el Consejo Correccional Interdisciplinario. Arroyo está preso por robo agravado con una condena de 6 años y le faltan dos por cumplir. Este hombre no trabajaba en sus salidas.

El tercer caso es el del interno Alonso Tobares que no regeresó a la cárcel la semana pasada tampoco ha aparecido y se desconoce su paradero. A este inerno sólo le restaba un mes para cumplir su condena y este es uno de los casos que demuestran lo que manifestabamos más arriba acerca de cómo los internos interpretan estos beneficios.

El cuarto episodio tuvo amplia difusión, aunque las circunstancias en las que se produjo son motivo de una investigación que no tiene un resultado claro todavía, pero el personal carcelario lo interceptó y logró su reinternación en la misma noche del incidente.

El Director de la Cárcel, Dr. Ricardo Gatica asumió como una responsabilidad que le compete el caso de Arana Páez, pero indicó que en los otros tres episodios, la autoridad carcelaria no puede interferir en lo más mínimo en la conducta de los internos, justamente porque ése es el presupuesto que la Ley propone para la reinserción social del condenado. Que sea capaz da administrar su propia responsabilidad.

Es más, Gatica explicó que durante su gestión comenzó a cerrar el predio de la Colonia con un alambrado de 2,50 metros de altura por 250 metros de longitud que ya se ha levantado sobre calle Lassa y estima que prontamente el trabajo continuará sobre el frente que el establecimiento tiene sobre la calle Tirasso. NO es un detalle menor explicar que el sentido del cierre es bidireccional, y esto tiene que ver con el contexto social al que aludíamos más arriba.

Porque la doble intención que persigue la dirección del establecimiento es, por un lado transmitir la seguridad que demandan los vecinos, pero también es necesario proteger los bienes que la Colonia tiene, y especialemente el corral de cerdos que ubica en el fondo de la propiedad y los cultivos de hortalizas, legumbres y frutas, que han sido objeto de reiterados ataques por parte de agentes externos a la institución.

También Gatica explicó que sectorizará el interior de la Colonia, para que los internos puedan realizar en mejores condiciones las actividades que desarrollan, con dos nuevos pabellones que algergarán a unos cincuenta internos.

Sin dudas, la situación de la Colonia plantea una realidad compleja y de difícil abordaje por todo lo expresado en esta nota, aunque desde la dirección del penal mantienen una posición de cierto optimismo por cuanto en el 2008 hubo 38 episodios de estas características, mientras que en el 2009 fueron 21 y en el 2010 sólo sólo 6.

Ojalá esa estadística sigue evolucionando y muy pronto no tengamos ni uno solo de estos eventos, aunque eso parece al menos difícil, hoy por hoy. 

Opiniones (1)
25 de noviembre de 2017 | 03:44
2
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25 de noviembre de 2017 | 03:44
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  1. ALGO FALLA, COMO ES POSIBLE QUE PONGAN 120 POLICIAS PARA UN PARTIDO DE FUTBOL (PACIFICO - HURACAN) ???, PARA QUE ESTÉ TODO CONTROLADO Y NO HAYAN INCONVENIENTES. HABRIA QUE PONER EL MISMO EMPEÑO Y CONTROL PARA EVITAR TODOS LOS ROBOS Y ACCIONAR DE BANDAS, Y NO SOLO EN BARRIOS ALEJADOS, ULTIMAMENTE, LOS DELITOS OCURREN EN PLENO CENTRO Y EN HORARIOS DONDE HAY MUCHA GENTE Y POLICIAS POR LAS CALLES, PERO PARECE QUE NADIE LO VE, QUE LOCO NO ???!!!!! ESTA BIEN, SEGURO ES MAS IMPORTANTE PRESERVAR LA SEGURIDAD DE UN PUÑADO DE FANATICOS DEL FUTBOL. AL RESTO: COMERCIANTES, NIÑOS Y JOVENES QUE ESTAN EN LA PLAZA, ANCIANOS Y TODOS EN GENERAL, QUE NOS PARTA UN RAYO. ESTO NO ES SERIO
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