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Ginóbili y su cita con la historia

Esta noche, el argentino agregará otro gema a su carrera, al jugar por segunda vez en su carrera el All-Star Game; la lista de cracks, a la altura de los mejores tiempos.

El All-Star Game de 1987 se jugó en el pico de la doble rivalidad ochentosa entre Boston Celtics y Los Angeles Lakers y sus estrellas, "Magic" Johnson y Larry Bird. También fue la última aparición de Julius Irving (el "Doctor J") y marcó la explosión de dos jóvenes que recién empezaban, Michael Jordan y Charles Barkley. Ganó el Oeste en tiempo extra, pero en la memoria de muchos aficionados de la NBA quedó grabado como el mejor partido en la historia del Juego de las Estrellas.

Desde entonces, el All-Star se ha convertido en un acontecimiento espectacular, que ocupa un fin de semana entero y revoluciona a la ciudad que lo recibe, pero el interés deportivo por el partido en sí mismo ha languidecido. Por cortesía o por complicidad con el espectáculo, los jugadores defienden con mínima intensidad y se dan permiso para hacer volcadas y firuletes infrecuentes en un partido normal. A los hinchas más serios eso no les hace nada de gracia.

Aun así, el juego de los All-Star de este año (que empieza esta noche a las 22, hora argentina, por Space) ha reabierto un debate que parecía cerrado, porque por primera vez en décadas parece haber una lista de jugadores capaz de discutir el trono de aquellos monstruos de 1987. "Gracias al reciente boom de talento y a que la ciencia ha extendido las carreras de muchos jugadores, el partido de [esta noche] se parecerá mucho a aquel", escribió hace poco Bill Simmons, el popular analista de ESPN. "Hay un dato que lo dice todo: el gran Tim Duncan, probablemente el mejor ala-pivote de la historia, es el «peor» All-Star de 2011."

Entre estos "all-stars", por supuesto, está Manu Ginóbili, un jugador que ha progresivamente expandido su reputación hasta convertirse en uno de los tipos más admirados y respetados de la NBA. Hace unos años, todo el mundo elogiaba la competitividad y la garra de Manu, pero también había quienes lo acusaban de simular demasiadas faltas. (Un comentario habitual era: "Viene de un país futbolero, y en el «soccer» es normal engañar a los árbitros".) Ahora ya nadie acusa a Ginóbili de nada. Para explicar su aparición en el partido de hoy, Simmons dice sobre Ginóbili: "Solamente hay dos o tres tipos en la NBA en quienes confiar en los momentos decisivos, y él es uno de ellos". Y también: "Noche tras noche, es difícil imaginar un jugador más entretenido para ver".

Al lado de Manu, ambos planteles están llenos de jugadores con destino seguro de Salón de la Fama. La formación titular del Este (Derrick Rose, Dwayne Wade, LeBron James, Amare Stoudemire, Dwight Howard) es, según varios analistas, una de las mejores de todos los tiempos, con los cinco jugadores en el mejor momento de sus carreras y siendo los mejores en su puesto de toda la NBA (quizá con la excepción de Wade, si uno cree que Kobe Bryant es todavía el mejor escolta).

El entrenador del equipo del Este, Doc Rivers, es también el técnico de los Boston Celtics, con quienes consiguió el título de la NBA en 2008. También es admirador de Manu Ginóbili. "Es el jugador más duro y más difícil de la liga", dijo ayer a La Nacion después del entrenamiento. "Tiene talento, juega bien, pero es, sobre todo, el más duro y el más competitivo. Juega al básquetbol como debe jugarse al básquetbol." Después dijo "I love him", que, como en inglés no tiene connotaciones románticas, es una expresión prácticamente intraducible: significa mucho menos que "lo amo", pero también más que "me encanta".

La formación del Oeste, arruinada en parte por el millón y pico de chinos que votaron por Yao Ming (lesionado desde diciembre), parece un poco más terrenal, pero sólo un poco. Bryant se las ingenia para mantenerse siempre como el capo de la cuadra y Kevin Durant, de Oklahoma, sería el mejor alero del mundo si LeBron James hubiera elegido dedicarse a otra cosa. Y también tiene a Manu, que pasó un poco en puntas de pie por su All-Star Game de 2005 (8 puntos en 22 minutos), pero que ahora llega consolidado y respetado y a la sombra de nadie. Y dispuesto a hacer un poco de ruido.

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20 de agosto de 2017 | 23:01
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