Fue a Europa con U$S 300; hoy juega en Manchester

El protagonista es Sergio Torres, un hombre que convierte utopías en sueños y sueños en realidad. Hoy, nuevamente, dará fe de esa virtud: a las 14.15 saldrá a esa cancha, defendiendo la camiseta del humilde Crawley Town de la quinta división inglesa, para enfrentar al poderoso Manchester United por los octavos de final de la FA Cup. Así, el argentino le agregará un nuevo capítulo a su increíble historia.

Allí, en ese templo del fútbol denominado Old Trafford, estará él. Entre tantas piernas cotizadas en millones de euros estarán las suyas, que cotizan en millones de sentimientos. La película, por ahora sin final previsible, parece guionada por el mejor director. Pero no está en cine. Es real, demostrando que la realidad, a veces, suele ser más fantástica que la propia fantasía. El protagonista es Sergio Torres, un hombre que convierte utopías en sueños y sueños en realidad. Hoy, nuevamente, dará fe de esa virtud: a las 14.15 saldrá a esa cancha, defendiendo la camiseta del humilde Crawley Town de la quinta división inglesa, para enfrentar al poderoso Manchester United por los octavos de final de la FA Cup. Así, el argentino le agregará un nuevo capítulo a su increíble historia.

Esa historia, su historia, comenzó hace ya un tiempo. En 2003, con 22 años, este marplatense trabajaba con papá Raúl en una fábrica de ladrillos de su ciudad, cuando decidió viajar hacia Londres para cumplir su gran sueño: ser futbolista profesional. Lo definieron, entre tantas definiciones, como loco, aventurero y hasta de imbécil. Sin conocer el idioma, sin club, sin experiencia, sin representante, sin casa, sin su familia y con apenas 300 dólares bien escondidos en un bolsillo se las arregló para superar distintas adversidades hasta llegar a jugar, por ejemplo, contra Chelsea, de visitante, antes 42.000 personas.

Pasó de todas. Se probó primero en Brighton, club de la tercera división. Pero no quedó. “Ellos eran aviones a mi lado. No tenía la preparación suficiente. Los primeros tiempos en Inglaterra fueron muy duros. Había conseguido vivir gratis en la casa de un camerunés, pero tenía que compartir la cama con otro africano. Ese camerunés me terminó echando después de una pelea que tuve con él”, le cuenta Torres a Clarín .

Se quedó sin vivienda y sin dinero. Pero no se rindió. Quería continuar caminando con la alegría de ir y sin la urgencia por llegar. Quería seguir intentando. Seguir soñando. Por eso decidió permanecer en Europa. El destino, ese que a veces actúa con maldad y otras veces lo hace con sorpresa, de a poco le fue tirando centros. Gracias a otro argentino (Cristian Levis) pudo tener alojamiento y jugar dos meses en Molesey, un equipo de la octava división. En mayo de 2004, debido a su satisfactorio rendimiento, pasó a Basingstoke, de la sexta categoría. “Cuando llegué a este club, no tenía dónde vivir. Por eso pensé irme pronto. Pero sucedió algo muy loco. Después de un partido, un hincha, de la nada, me ofreció que vaya a vivir a su casa. Y eso que se había casado hacía dos semanas. La señora dio el visto bueno, por suerte”, recuerda con felicidad. También tuvo que dormir tres meses debajo de una de las tribunas de Basingstoke. Muy extraña situación: “el lugar donde dormía era donde se recibía los días de partido a los directores de los equipos visitantes. Ese día, entonces, tenía que esconder mi bolso y la cama”.

En ese período, para comer, tuvo que trabajar. “Lo hice en una distribuidora, de 6 de la mañana hasta el mediodía. Iba en bicicleta. Media hora pedaleando bajo la lluvia. Los sábados eran tremendos. De 6 a 12 trabajaba, a las 13 comía y a las 15 se jugaba. Me cargan porque una vez me quedé dormido en la charla técnica”, cuenta con emoción, con la misma emoción con la que contó su historia en Clarin.com (el 26 de octubre de 2010).

Su sueño de ser profesional en el mundo de la pelota lo cumplió en 2005, cuando fue contratado por Wycombe Wanderers, de la cuarta división. Allí firmó su primer contrato. Allí empezó a actuar en estadios más grandes. Allí, a su vez, llegó a jugar una semifinal de la Carling Cup contra Chelsea, en Stamford Bridge: “Había 42.000 personas. Estaba enfrente de Ballack, Shevchenko, Lampard, Drogba. Perdimos 4 a 0, pero en ese partido le tiré un sombrerito a Ballack y otro a Drogba”.

Sergio Torres seguirá soñando hoy en Old Trafford, en ese estadio conocido como el Teatro de los Sueños. “Como bien lo dice su nombre: sueños. Soñé varias veces estar en esta cancha. Mi papá no tenía plata para venir a verme. Pero usé el dinero que gané por haber pasado la ronda pasada. Le dije: ¿cuándo vas a ver a tu hijo jugar en Old Trafford de nuevo? Esto es increíble”.

Que no se diga
Los medios ingleses contrastaron a Fernando Torres con Sergio Torres. Chelsea, por el español, pagó 58 millones de euros; Crawley, por el argentino, abonó casi 120.000. El español vive en una mansión; el argentino alquila un departamento. El español, con Liverpool, quedó eliminado de la FA Cup; el argentino aún no.


(fuente: www.clarin.com)
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18 de agosto de 2017 | 06:49
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