Gobierno Nacional, Scioli e Intendentes: tregua

El gobernador Daniel Scioli bajó, de repente, de la misma combi que el ministro del Interior, Florencio Randazzo, y que los intendentes Hugo Curto (Tres de Febrero), Luis Acuña (Hurlingham), Fernando Espinoza (La Matanza) y Alberto Descalzo (Ituzaingó), cuatro de los intendentes que resisten férreamente el plan electoral más discutido del Gobierno: las listas colectoras. Entre ellos un acuerdo: no mencionar el tema colectoras y posponer el debate por 60 dias.

 Los principales personajes de la disputa llegaron todos juntos, a última hora. En el camping de Camioneros, en Sierra de los Padres, la cúpula del PJ bonaerense almorzaba impaciente. El gobernador Daniel Scioli bajó, de repente, de la misma combi que el ministro del Interior, Florencio Randazzo, y que los intendentes Hugo Curto (Tres de Febrero), Luis Acuña (Hurlingham), Fernando Espinoza (La Matanza) y Alberto Descalzo (Ituzaingó), cuatro de los intendentes que resisten férreamente el plan electoral más discutido del Gobierno: las listas colectoras.

Adentro, el resto esperaba el comienzo del primer encuentro del año del consejo provincial, temeroso de que la pelea se apoderara del corazón del partido. Pero los recién llegados entraron a la cita con un acuerdo de última hora: esconder el debate, no hablar una palabra sobre las colectoras y posponer la disputa para negociar, en los próximos 60 días, una salida a la crisis. Un pacto que fue sellado de urgencia y necesitó de la intervención del gobernador, de tres ministros nacionales y de negociaciones y llamadas durante 72 horas.

Las febriles charlas igual no alcanzaron para esconder un malestar evidente. Al salir de la reunión, la mayoría de los consejeros sólo hablaba del tema que no se había tratado formalmente. "Esto recién empieza. El PJ entró en una guerra fría. Las colectoras van a traer problemas", confesaba ayer a LA NACION un integrante del grupo de intendentes que acordó posponer el debate.

En los últimos tres días se sucedieron incontables reuniones para intentar bajar los decibeles. El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, acordó no viajar para no incrementar la tensión con su defensa abierta del proyecto oficial. El ministro de Planificación, Julio De Vido, llamó al jefe de la CGT, Hugo Moyano, para que no se le ocurriera enfrentarse con los jefes comunales.


La negociación final fue de Randazzo. El funcionario usó el viaje a Mar del Plata para intentar convencer a los caciques de que el plan de la Casa Rosada no los va a afectar. El ministro justificó la jugada del Gobierno. "No tiene discusión", les adelantó. Dijo que no podían negar que existiera la "lista de adhesión" del aspirante a la gobernación Martín Sabbatella y que no se preocuparan por el posible "efecto confusión" en el cuarto oscuro. "Las boletas ahora van a tener colores y van a estar bien diferenciadas", intentó convencerlos. El gobernador y los intendentes aceptaron el pacto de no agresión en silencio. Sólo eso.

Algo parecido había ocurrido la noche anterior, en una reunión convocada por el ministro de Desarrollo provincial, Baldomero Alvarez, en La Plata. Nueve de sus aliados aceptaron no confrontar, pero con una condición: que el PJ llamara a una comisión interna para tratar el problema de las colectoras en un plazo de 90 días.

La batalla final

Ni siquiera se habló de eso. Tampoco se mencionó el acuerdo que hubo esta semana entre intendentes y Scioli para que se reforme la ley electoral y se suba el piso necesario para que las minorías peronistas no puedan colar dirigentes propios en las listas oficiales, una idea pensada para compensar el perjuicio de las colectoras.

La mayoría prefirió fortalecerse en reserva para la pelea definitiva. Ya la están preparando. Después del encuentro, los intendentes aseguraban en la intimidad que buscarán una opción para impedir cualquier tipo de colectora. Los del Oeste directamente temen perder el poder. El resto, que sus dominios locales queden afectados por el crecimiento de otras fuerzas oficialistas. En la gobernación ayer sugerían pensar otras estrategias, menos urticantes, para resistir el próximo capítulo de la embestida. Una posibilidad: convencer a la Presidenta de que las colectoras no son necesarias con encuestas que la muestren por arriba del 45%. En La Plata ya están preparando por lo menos dos. Pero hay un plan B si todo se complica: un funcionario bonaerense de peso ayer volvió a hablar ante La Nacion de la posibilidad de desdoblar las elecciones provinciales y cortar de cuajo con la jugada oficial.

El Gobierno, mientras tanto, ya anuncia que ganará tiempo para imponer la idea sin fisuras. Tiene tiempo hasta el cierre de alianzas, el 15 de junio. En la Casa Rosada evalúan la posibilidad de morigerar la estrategia de los multicandidatos. Ayer, una fuente oficial dijo que podrían buscar acuerdos con los intendentes en los distritos para habilitar a Sabbatella en el nivel provincial, pero garantizar que ellos no pierdan poder. Para los caciques no hay discusión posible. "Antes suponíamos que nos podían perjudicar. Ahora estamos seguros", refunfuñaba ayer un barón histórico. Para él, y para el resto, la tregua sólo es una pausa necesaria de una batalla segura.

LAS COLECTORAS

Voto dividido. El plan de acoplar varios candidatos distritales a la boleta presidencial ya lo había usado Cristina Kirchner en 2007 en Buenos Aires. Ella sumó todo, pero varios intendentes perdieron su distrito a manos de otro oficialista.
.La nueva versión. Ahora le llaman en el Gobierno lista de adhesión. Y podría afectar también al gobernador Scioli, ya que se promueve la candidatura alternativa de Martín Sabbatella.
.La resistencia. Los intendentes y Scioli se resisten a la estrategia de la Casa Rosada. Hay amenazas todavía incipientes de un desdoblamiento electoral, que desbarataría la jugada.

(www.lanacion.com.ar)
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18 de agosto de 2017 | 05:54
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