“A mi hija la dejo en manos de Dios”, dijo la madre envenenada en Real del Padre

Mariana Marisol Galeano fue envenenada por su hija de 13 años en el distrito sanrafaelino. Consternada cuenta cuáles pueden haber sido los motivos que llevaron a la menor a atentar de esta manera contra la vida de su madre

Mariana vivía en Buenos Aires y se trasladó a Real del Padre el año pasado. Allí vivía con su actual pareja, su hijo Sebastián de 19 años y, hasta la semana pasada, con su hija de 13.

La menor se había puesto de novia a finales del año pasado con un joven de 23, sobrino de su padrastro. Si bien esa relación no fue propiamente un motivo de conflicto entre madre e hija, las actitudes de la adolescente eran de “capricho” con ese muchacho, a quien a veces ni siquiera dejaba ir a trabajar para que se quedara con ella en su casa, la que compartía además con sus hermanos y su madre.

Por un conflicto relacionado a ese “noviecito”, la madre le había dado una cachetada a la hija que luego “se la cobraría”, negándose a dejarla ir a verlo. Según relata la mujer que aún no sale de su asombro, su hija la invitó a tomar mate –algo que nunca hacía- y ella accedió ya que supuso que sería una manera de hacer las paces. “Ella le dijo al psicólogo que hace días que lo venía planeando”, dice Galeano.

Su pareja luego quiso cambiar la yerba del mate y descubrió que tenía veneno para ratas dentro. Encontró en la habitación de la joven el envase del tóxico con el que había querido matarla. “Fui y le pregunté por qué había hecho eso y se me reía en la cara”. Llamaron a la policía y delante de los oficiales, la menor asumió la responsabilidad porque “no la había dejado ir a lo de su novio” mientras que la madre fue trasladada al hospital.

La historia de Marisol Galeano tiene otras versiones que indican que está signada por la violencia y las adicciones.  "Yo vivía con mi marido y mis tres hijos en Arenales (Buenos Aires). Él (por su pareja de entonces) tomaba y siempre me decía que no era su hija", explicó Galeano, por lo que se separó y se "juntó" con un hombre de Real del Padre.

Desde Buenos Aires se trasladó a nuestro departamento donde vive en una tranquila finca de la calle de Los Brasileros con su hijo Sebastián de 19 años y su actual pareja.

Mariana no ha vuelto a ver a su hija y no quiere más su tenencia. “No quiero saber más nada con ella. El día de mañana puede ser que vuelva a hablarle, pero ahora no quiero ni ir a verla al hospital”, señala.

La niña se encuentra a cargo de la Dirección de Infancia. Su tratamiento continuará en el hospital Schestakow y posteriormente, de no mediar imprevistos, se trasladaría a Córdoba para vivir junto a su hermana.

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