Las reinas se alojarán nuevamente en el Hotel Alcor

El lunes, desde las 10.30, ingresarán las candidatas junto a sus coordinadoras, así como la reina y virreina nacional de la Vendimia. El gerente del hotel, Alejandro Scherbovsky, cuenta cómo se preparan para recibir a las jóvenes. Señaló que su máximo objetivo es brindarles un buen servicio.

El Hotel Alcor es sinónimo de Vendimia. Y esa unión se seguirá manteniendo, porque este año volverá a recibir a las dieciocho candidatas al cetro y a la reina y virreina nacional, quienes compartirán dos semanas antes de la fiesta máxima, desde el próximo lunes.

El gerente del hotel, Alejandro Scherbovsky, se mostró feliz de recibir a las reinas. Dijo que no lo hacen por una cuestión comercial, sino porque el trabajo es entretenido y se divierten con el traqueteo que significa tener a veinte chicas alojadas ahí. Lo sienten como una gran responsabilidad y un desafío enorme.

Mesurado, Scherbovsky recalcó que el Alcor es un hotel familiar y que es justamente esa característica la que los guía para atender a las reinas. Y destacó que nunca utilizaron a las soberanas para hacer promoción, porque les interesa el perfil bajo.

El viernes le confirmaron al gerente que nuevamente era, su hotel, el lugar elegido para que se instalaran las candidatas y, desde ese momento, comenzaron los preparativos para tener todo listo el lunes a las 10.30, cuando comenzarán a ingresar las chicas.

Desde 2003 el Alcor, ubicado en calle General Paz, aloja a las candidatas vendimiales, con una única interrupción en 2008, cuando se quedaron en el Cordón del Plata.

El hotel de tres estrellas tiene cien plazas, 42 de las cuales ocupan las reinas y sus acompañantes.

Scherbovsky contó que han aprendido mucho en los últimos años, que la agenda de las reinas es complicada y que ellos deben estar preparados para brindarles un servicio de calidad y ayudarlas en todo momento.

El gerente del Alcor aseguró que las reinas son como cualquier grupo, al que deben brindarle el mejor de los servicios. La única diferencia, es que tienen una agenda más complicada y que es preciso acordar muy bien las horas de comida, de peluquería y de maquillaje.

Durante las semanas que están en el hotel, las reinas respetan una rutina. Se levantan alrededor de la siete y están despiertas hasta tarde, debido a las múltiples actividades que tienen.

En cuanto a las comidas, Scherbovsky, explicó que se sirve un menú estándar, salvo aquellas que tienen un régimen especial por algún problema. Señaló que como la mayoría son chicas que viven en hogares de clase media, buscan darles comidas que se parezcan a las de su casa.

Flores para Gamboa

El gerente recibe a la reina de San Carlos, Jorgelina Belén Arruti.

El gerente recalcó que las cosas no saldrían bien sin el trabajo de la coordinada de las reinas, Alejandra Gamboa y sin las acompañantes de las chicas, que las ayudan en momentos difíciles.

Scherbovsky sólo tuvo elogios para Gamboa. La describió como una persona que sabe poner límites, ordenar, que tiene tacto, agilidad mental y que sabe llevar las cosas tanto desde lo protocolar, como desde lo operativo.

Los mismos elogios fueron para las acompañantes de las reinas, quienes –aseguró- juegan un papel fundamental para que las chicas soporten las presiones.

El gerente contó que durante las semanas que las reinas pasan en el hotel, a veces se dicen cosas en la calle, que repercuten en el ánimo de las chicas. En esos momentos –señaló- son esenciales Gamboa y las coordinadoras.

Más allá de la satisfacción por tener a las reinas en el Alcor, el hotel sigue funcionando y completa sus plazas. Pero durante algunos días, los pasajeros se sorprenden con la presencia de las reinas.

Scherbovsky contó que se dan dos situaciones muy distintas con los pasajeros. La primera incluye a aquellos turistas que llegan para recorrer Mendoza, que se sorprenden por la presencia de las reinas. De la segunda, forman parte los visitantes que llegan para asistir a la fiesta. Para ellos es como un regalo, como un condimento extra encontrarse con todas las soberanas en el mismo lugar donde se alojan.

Scherbovsky dijo que intentan mantener el perfil familiar del hotel.

El hotel Alcor fue construido en los ’50 por las familias Alanis y Corti (de la combinación de los apellidos nació el nombre). Lo comandaron hasta 1995, en que lo vendieron a Jaime Pérez y Hugo Scherbovsky, que mantuvieron el perfil familiar del mismo.

El lunes, el gerente y todo el personal estarán listos para recibir otra vez a las soberanas. “El hotel se acomoda al tiempo de las reinas”, dijo Scherbovsky, dejando en claro que ellas son lo más importante.

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21 de agosto de 2017 | 13:27
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